Prevención de incendios I
lunes, 30 de julio de 2012

Sergio García Cruz

ImageTodos en general estamos obligados de una manera u otra a prevenir incendios. Éstos pueden y deben evitarse. Los daños humanos y materiales que deja un incendio hacen necesario pensar en su prevención, pero, para que la prevención sea efectiva debemos, por un lado, concienciar a la población en general y, por otro, educar a la población, y, con esto, vuelvo a lo que siempre he defendido: la enseñanza desde niños en los colegios de cuestiones relativas a la seguridad y emergencia harán que tanto nuestra vida como la de los que nos rodean sean más plenas y seguras.

Antes que nada quiero recordar lo que en su día alguien nos enseño en cuanto a los incendios y esto se basa básicamente en el denominado “Triángulo del Fuego". En la prevención de incendios se trata de evitar que se unan los tres elementos que lo constituyen: el combustible, el calor y el oxígeno. En casi todas partes hay materiales combustibles y oxígeno; hay que evitar que se junten con el calor. Por ello, la principal medida de prevención consiste en controlar de manera adecuada las fuentes de calor.

En este artículo no me referiré a los incendios forestales, de los que hablaré más adelante. Aquí quiero dar ciertas premisas para estar más seguros en un entorno doméstico o laboral. En este último entorno las principales causas que los producen son las chispas. Muchas de las maquinas que habitualmente usamos constan de partes móviles que producen calor por fricción, lo que hace necesario que estén convenientemente lubricadas. El calor generado por la fricción de estas partes móviles puede alcanzar una temperatura suficientemente alta para iniciar un incendio. Sin embargo, la mayoría de las veces los incendios en los centros de trabajo se producen por el desorden y la suciedad que se acumula en ellos. En otros casos, como por ejemplo en los lugares donde se trabaja con soldadura no se produce el inicio del incendio a la vista, sino que existe la posibilidad de que esas chispas penetren en huecos o hendiduras ocultas y no se aprecie hasta pasado un tiempo.

Las conexiones a tierra se hacen indispensables y necesarias, ya que, cuando estas no existen, la electricidad estática puede ser la causante del incendio, caso este en el que los gases o cualquier otro combustible serán su mejor aliado, máxime si la humedad relativa del aire es baja.

En cuanto a los hogares, muchos de los incendios se suelen producir por motivos relacionados con la electricidad, ya sea porque la instalación no esté en buenas condiciones o porque hayamos conectado  regleta sobre regleta a una sola base, cosa que debe evitarse a toda costa. Pero, si analizamos las principales causas de incendios en los hogares, nos encontraremos que la causa principal de los incendios domésticos es el calentamiento de aceite en las sartenes: nunca debemos dejarlo solo y ausentarnos de la cocina, principalmente porque no son extraños los casos de olvido. Otra de las cosas que tenemos que tener en cuenta es la de calentar el aceite lentamente ya que calentar el aceite con fuego fuerte puede iniciar un incendio con facilidad. También debemos tener cuidado con el mango de las sartenes.

En el caso de los incendios producidos al cocinar, lo más importante para apagar el fuego es no intentar sofocarlo arrojando agua sobre él. Lo primero es apagar el quemador y, si el fuego está en sus inicios, utilizar una tapa e incluso sal.

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