La basura se cotiza
Escrito por José M. Balbuena Castellano   
martes, 12 de febrero de 2008

Están muy equivocados los que piensan que en esta sociedad nuestra, solamente existe lo que se ha dado en llamar “telebasura”. Por ser un medio tan espectacular y atractivo para muchos le ha tocado ese sambenito, pero, como veremos, la basura se cotiza también en otros medios y en otros ambientes. Existen programas televisivos que ofrecen contenidos mediocres y poco trascendentales, y otros realmente malos que no aportan nada positivo sino un entretenimiento zafio, vulgar y ramplón.

Programas donde se actúa sin la menor ética periodística, sin investigar, sin contrastar noticias, y sin respeto alguno a las personas, tratando de desprestigiar, calumniar, ridiculizar y despellejar a alguien, en sentido metafórico, se entiende. Eso es telebasura. Tiene morbo, se justifica porque crea una gran audiencia, dispuesta a escuchar,  a ver, a oír lo que se dice  de tal o cual famoso, o de personajillos que no son nadie pero que quieren adquirir fama aunque sea a costa de que se reconozca la estulticia que poseen. Y para que esto ocurra, generalmente, se recurre a pagar dinero a individuos o individuas que serían capaces de vender hasta su padre...

Por supuesto, que nadie  intente hacer cambiar a esos seguidores de telebasura porque estarán siempre más dispuestos a ocupar su ocio oyendo todo tipo de simplezas, burradas, sandeces e historias morbosas, que seguir un programa serio, de debates, de divulgación, de contenidos didácticos y realmente cultural y enriquecedor, o sustituir la televisión por acudir a algún lugar donde pueda aprender, instruirse y ser mejor ciudadano.. No se puede imponer la cultura o la inquietud por superarse mental y personalmente si no se ha mamado ese acicate desde la infancia y la adolescencia.

Cuando no se tienen esos impulsos y orientaciones, no nos extrañemos  encontrar en muchos lugares una sociedad alienada, anodina, sin inquietudes de ningún tipo, caldo de cultivo para la manipulación ideológica y política.

Existen otras emisoras  que traspasan el límite de lo que se entiende por “telebasura”, ya que lo que ofrecen emponzoña, contamina y engaña a miles de incautos, que por una u otra causa, pero principalmente por ignorancia, recurren a ellas.  Me refiero a ese cúmulo de vividores que  se llaman videntes, tarotistas,  brujos o brujas, curanderos,  etc que tanto daño hacen  y que han arruinado a legiones de personas. Esta actividad debería clasificarse dentro de lo que se considera “peligro social”. Pero el reflejo de lo que es una parte de nuestra sociedad lo demuestra que no sólo se expone este tipo de oferta en las televisiones sino que vemos como pululan en periódicos, (algunos incluso se consideran serios) en revistas, o en emisoras de radio de una forma normal. Una vez más se evidencia  que la basura se cotiza.

Existen, además, medios informativos, tanto en las islas como en este país (y que no voy a mencionar para no hacerles publicidad, pero que todos conocemos) que entran dentro de la prensa basura: periódicos basura, revistas basura, emisoras de radio basura, porque desvirtuar la realidad, manipular, mentir, ofrecer informaciones tendenciosas y sesgadas y que no dan cabida al pluralismo político o religioso. Todo eso es también basura. O cuando se utiliza un nombre, un medio para enfrentar a las regiones, a las islas  o a los ciudadanos, para resucitar viejos malos hábitos, odios y rencores. Insultan impunemente, ejercen su profesión sin la menor ética ni línea deontológico, pero, claro también tienen sus seguidores. Muchas veces vas por la calle, o en la guagua y oyes decir: ¿No oíste esta mañana por la radio a Fulanito de Tal?. ¡Hay que ver lo claro que habla ese hombre!.. Hablar claro es, para esta gente, oír decir toda clase de disparates, injurias,  insensateces, mantener posiciones extremas e incluso anticonstitucionales. O aquello otro de: ¿Leiste el editorial de Pepito Grillo (por decir un nombre)¡Qué bien ha estado hoy!. Pone a parir a toda esa mafia de la isla de ... Porque para ese caballero innombrable  los enemigos de su isla son conspiradores, astutos, perversos, viven en una isla miserable y tienen la culpa de todos los males que padecen.

Hay algo curioso en esto de la prensa.  Si existe un refrán que dice "dime con quien andas y te diré quien eres", también otro que podemos aplicar aquí diciendo "dime lo que lees y te diré como eres". Así los que leen, un periódico o revista religiosa, su cara refleja paz, tranquilidad, y en su cabeza podemos adivinar  un halo angelical, o algo  parecido. Los que leen periódicos que se preocupan por el bienestar social, la lucha de los trabajadores, la honradez de los servidores públicos, la justicia y la equidad, tienen un aire dinámico, una mandíbula que denota decisión y unos ojos brillantes en cuyo fondo brilla la utopía. Los que leen esos periódicos tan puros que consideran que todos estamos equivocados (o somos tontos) y que como lo que ellos defiende, incluido el centralismo absolutista, o la Conferencia Episcopal,  no existe nada en este país. Son personas que  muestran unos rasgos duros, casi agresivos, con un bigotito recortado, y usan tirantes.  Es como echaran de manos periódicos como Arriba o el Alcázar. ¡Mano dura, coño, mano dura es lo que necesita este país!.Nos dan la impresión de que de un momento a otros van a levantar el brazo, estilo fascista, y a lanzar los clásicos gritos patrióticos de la anterior andadura apolítica española, por el Imperio hacia Dios, y por los privilegios de la oligarquía  porque en este país siempre ha habido clases y en estos años de democracia se les ha perdido el respeto.

Ya me iba sin decir que cierta política que se practica en este país tiene también algo que atufa. No me lo justifiquen diciendo que eso se practica también en otros países.  Me da igual.  Hemos visto que proliferan foros-basura. Hemos visto en ciertos parlamentos autonómicos y en el Nacional, incluso, en Cabildos y hasta en ayuntamientos, donde no se hila fino, precisamente. Ahí, en esos lugares, pueden surgir exabruptos, insultos, descalificaciones y situaciones lindantes con la violencia, y en ocasiones no se da ejemplo de convivencia democrática, de respeto, de tolerancia, y tal vez esta situación crispante se proyecte de alguna forma al exterior, a los ciudadanos. Los políticos no solo deben tener cuidado con los que hacen sino también con lo que dicen. Y, la verdad, algunos sueltan toda su fuerza, y en ocasiones toda su ponzoña,  por la boca. ¡Qué quieren que les diga, pero el respeto es muy bonito!.

José M. Balbuena Castellano