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Aguilera Klink: «El turismo tiene que disminuir inevitablemente por razones de agua y de energía»

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Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de La Laguna desde 1995, se especializó en Economía de los Recursos Naturales y del Medio Ambiente y posteriormente en Economía Ecológica. Fue pionero en introducir en España el estudio universitario que relaciona la economía y la ecología y también el verdadero impulsor de la incorporación de estas materias en la universidad lagunera.

Sus aportaciones sobre economía del Agua, la gestión de acuíferos y los trasvases en la Península, y en Canarias en torno a los mercados del agua han sido fundamentales.Precisamente en 2004, el Ministerio de Medio Ambiente le otorga el Premio Nacional de Medio Ambiente, en reconocimiento a su labor innovadora y crítica.
Ha publicado decenas de artículos y trece libros, entre los que destacan: Economía del agua (1992, 1996); De la economía ambiental a la economía ecológica (Con V.Alcántara) (1994); Economía de los recursos naturales: una perspectiva institucional (1995); Los mercados de agua en Tenerife (2002); Calidad de la democracia y protección ambiental en Canarias (2006); Los costes sociales de la empresa privada (Antología de K.W. Kapp, 2006); La nueva economía del agua (2008); Economía, poder y megaproyectos (Con Naredo J.M.) (2009); Para la rehumanización de la economía (2013) y Naturaleza humana, economía y cultura. Hábitos de pensamiento y reglas de juego. (2016).
Su profundo conocimiento y su espíritu critico le han llevado a cuestionar las políticas desarrollistas de construcción de grandes infraestructuras en Canarias en las últimas décadas. Formó parte de importantes movimientos ciudadanos como Asamblea por Tenerife, desde los que luchó contra el Puerto de Granadilla, una de las más controvertidas y simbólicas obras del “regimen” de CC.
Quizás en otro lugar, este extraordinario intelectual, defensor del desarrollo sostenible y de la democracia participativa, con reconocimientos a nivel estatal, estaría prestando sus conocimientos y asesoramiento a los distintos gobiernos, en beneficio de la ciudadanía y del verdadero progreso, sin embargo en Canarias ha sido, en general, menospreciado y ninguneado.

En la actualidad ¿cuáles considera que son los problemas más importantes del mundo?
Hace años que considero que hay tres grandes problemas, todos ellos relacionados entre sí.
El primero fue señalado en 1987 por la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo en el llamado Informe Brundtland, al reconocer que la desigualdad en la toma de decisiones y en la utilización del capital ecológico por parte de los países industriales es el principal problema mundial. Más concretamente ”…la diferencia de los recursos entre la mayoría de los países en desarrollo y los países industriales sigue aumentando y  estos países predominan en la adopción de decisiones de ciertos órganos internacionales clave y ya han utilizado gran parte del capital ecológico del planeta. Esta desigualdad es el principal problema "ambiental" del planeta y su principal problema de desarrollo”.
Esta desigualdad se refiere, en un lenguaje menos político, al saqueo del planeta por parte de los países industriales y al control e imposición de las reglas de juego por parte de estos países sobre los demás, como ocurre con los Tratados Internacionales.
Un Informe de Oxfam, publicado en 2015 y titulado Desigualdad Extrema en el Carbono muestra con claridad este saqueo llevado a cabo por el 10 % de la población “más rica o más consumidora” y, a la vez, más violenta del planeta, mientras que la mitad de la población, es decir, más o menos unos 4.000 millones de personas sólo generan el 10% de las emisiones. Más claro imposible.
El segundo problema lo constituyen los hábitos de consumo. “Los auténticos ‘problemas’, responsables de las pérdidas y daños ecológicos, los constituyen las pautas de conducta y de consumo de los seres humanos en la actualidad”, tal y como afirmaba en 1992 el Quinto Programa Comunitario de actuación en materia de medio ambiente: hacia un desarrollo sostenible, de la Unión Europea. Pero claro, estos hábitos de consumo no son innatos sino que son aprendidos e inculcados vía marketing, vía publicidad y vía educación.
Y el tercer problema es la política tramposa y la traición a la comunidad por parte de los políticos que gobiernan para los grandes intereses y no para los ciudadanos. Este diagnóstico lo hace Cristina Narbona, cuando era Ministra de Medio Ambiente, en el Prólogo al Informe Recursos Mundiales 2004.  “…no hay mayor amenaza para el medio ambiente que la demagogia, es decir, el engaño a los ciudadanos, el ocultismo intencionado de datos y decisiones, la manipulación interesada de la situación real de los recursos naturales y de las alternativas que existen para explotarlos adecuadamente (…) los políticos, los administradores públicos del medio ambiente, jugamos un papel fundamental a la hora de elegir entre la demagogia o la transparencia”.
Si relacionamos los tres diagnósticos podemos ver con más claridad la situación en la que nos encontramos y lo difícil que va a ser abordarla pues requiere pensar en las personas y en el medio ambiente.

¿Qué opina de que por fin se empiece a hablar de políticas contra el cambio climático?
“Del dicho al hecho hay mucho trecho”, es un refrán bien conocido. Así es que nos toca pasar al “obras son amores y no buenas razones”. Vamos, que no se está haciendo prácticamente nada. Las declaraciones de Emergencia Climática son vacías si no se cuestiona que hay que cambiar los modelos productivos, los hábitos de consumo, entre ellos los de alimentación y transporte, y la política en un sentido amplio.
Usted ha sido uno de los grandes defensores de la sostenibilidad y la lucha contra las grandes infraestructuras como el Puerto de Granadilla.

Con la perspectiva del tiempo transcurrido ¿cómo analiza todo el proceso y la situación actual del mismo?
Los que defendían la construcción del Puerto de Granadilla sabían que no decían la verdad, y no se olvide que está saliendo el tema del reparto de comisiones del 3 % entre constructoras y políticos pero no se aborda lo más grave y es el 97 % restante, es decir ¿Por qué los políticos apoyan la construcción, con dinero público, de un puerto que sabían que era innecesario?

¿Cree que en Canarias es posible cambiar de la actual economía basada en la construcción y el turismo a una economía sostenible?
No nos queda otro remedio pero no intentaremos hacerlo hasta que no tengamos la soga al cuello, más todavía. La creencia de que podemos seguir creciendo en construcción, turismo, en hoteles, en vuelos, en coches, etc…, nos lleva a profundizar en el colapso, en el que ya estamos metidos. Llevamos años colapsando con grandes beneficios privados para algunos empresarios y con muchas subvenciones públicas.
¿Cree que estamos a tiempo de revertir la situación medioambiental a la que nos han llevado las “políticas del cemento”?
Nos estamos cerrando opciones al seguir creciendo en términos de PIB y la posibilidad de revertir la situación disminuye cada año pues nos estamos haciendo, a pesar de todo, más dependientes del petróleo. Un auténtico disparate.

¿Cree que hay un verdadero interés en los cambios indicados por parte de los gobiernos estatal y canario?
No. Ahora todo es apariencia y palabrería. Todo es Transición Ecológica y Declaraciones de Emergencia Climática pero las políticas no cambian, se quiere seguir vendiendo más coches, trayendo más turistas y construyendo más infraestructuras. Es lo que decía Cristina Narbona, que ella misma practicaba, pues apoyó la construcción del Puerto de Granadilla.

Usted ha dicho que Democracia y Capitalismo son incompatibles ¿Por qué?
El problema es que el lenguaje es deliberadamente tramposo y vacío. Democracia ya es cualquier cosa con elecciones más o menos apañadas... Mientras por Capitalismo se nos insiste en que es mercado, libertad y bla, bla, bla. Solo hay que fijarse en cómo saltan los grandes empresarios ante un gobierno “progresista” en Canarias o cómo salta la CEOE y Patricia Botín, después de las elecciones generales advirtiendo al PSOE de que  “a los mercados (que somos la banca) les complacería un pacto PSOE - Cs”. Luego está, además, el saqueo de lo público organizado e impuesto por esos capitalistas para los que los políticos son unos mandados. Mira cómo estamos con el hipotético pacto PSOE - Unidas Podemos.

¿Cuál diría que es la calidad democrática que tenemos en España?
Muy baja. Hay que hablar con claridad. Si los Parlamentos y los gobiernos nacional y autonómicos están al servicio de los poderosos no hay nada más que decir.

Usted ha escrito libros sobre el Agua ¿Cómo observa la gestión del Agua en las islas?
En Canarias se ha decidido ignorar que no hay gestión del agua sin gestión del territorio y sólo se apuesta, fundamentalmente, por más desaladoras. Esto es un error y, a la vez, un negocio fabuloso para las eléctricas. Si nos tomamos en serio esto de la transición ecológica habría que ir “quitando” Plátanos para cultivar otros productos de consumo local que requieren menos agua, pero claro hay todo un entramado de subvenciones (la Política Agraria Común-PAC, el agua de riego, el transporte,…etc.) que se oponen. Además, cada año se tiran millones de plátanos a la basura, la famosa Pica, que significa que se tiran a la basura millones de metros cúbicos de agua, lo que quiere decir que la escasez de agua no es solo física, sino que depende de lo que hacemos con el territorio, aunque objetivamente llueva poco. Necesitamos potenciar la agricultura ecológica, local y a pequeña escala y no tanto la de exportación supersubvencionada. Por otro lado, el turismo tiene que disminuir, inevitablemente por razones de agua y de energía. Por ahí iría la transición ecológica real.

¿Qué propuestas hace para poder llegar a tener una verdadera banca pública?
Juan Torres ha escrito mucho sobre el tema. Solo hay que quererlo y hacer políticas al servicio de las personas y no de la banca privada.

¿Cómo observa el movimiento ciudadano en Canarias, tras experiencias tan importantes como Asamblea por Tenerife o el 15-M?
Flojo, nos han convertido a todos en consumidores aunque a veces nos llamen ciudadanos, pero los que mandan quieren consumidores que voten aunque no sepan qué. Los movimientos ciudadanos requieren tiempo, apoyo público y sobre todo autonomía mental, por eso desde hace años pongo de ejemplo a las “Kelly”, una auténtica lección de dignidad para todos (yo lo veo así) pues es un colectivo muy maltratado y humilde que frente a otros colectivos “selectos” y apagados como la Universidad, por ejemplo, están demostrando un valor, en el sentido amplio de la palabra, que hay que imitar.

Medidas para avanzar hacia una sociedad igualitaria
Volvemos al principio. Si aceptamos el diagnóstico de los tres problemas mundiales más importantes, cuya esencia es la desigualdad económica, ambiental y política, basadas en la violencia, las medidas están claras: ir cambiando las maneras de tomar decisiones (acabar con la violencia capitalista), el saqueo ambiental (cambiar hábitos de consumo hacia lo ecológico y lo local) y una política, implícita en lo anterior, al servicio de los ciudadanos.