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Alberto Rodríguez, sobre el Pacto de las Flores: «Más que cambio, recambio»

 Pincha aquí para ver el Encuentro con Alberto Rodríguez, en el Centro de la Cultura Popular Canaria

La Sala San Borondón acogió un Encuentro con Alberto Rodríguez el pasado fin de semana, donde el exdiputado hizo un análisis amplio de la realidad política y social en el Archipiélago, esbozando las primeras líneas del espacio político lanzado recientemente: Proyecto Drago.

Considera Alberto Rodríguez que hay una sensación de desafección y frustración de expectativas respecto al denominado Pacto de las Flores. Después de casi 30 años de CC al frente del gobierno, manifiesta que la expectativa de cambio ha dejado “regusto a recambio”. Si bien no enmienda la totalidad de las medidas desplegadas por el Ejecutivo autonómico, Rodríguez opina que “salieron unos y se pusieron otros, pero el modelo productivo y de desarrollo del Archipiélago sigue siendo exactamente el mismo”.

Advierte que si se paralizan determinados “desmanes” es gracias a la movilización popular, más que a la acción del gobierno canario. Cita algunos ejemplos como Chira-Soria en Gran Canaria, las protestas por la gestión de la recuperación de La Palma después de la erupción del Tajogaite, 'Dreamland' en Fuerteventura o el macroproyecto de Cuna del Alma en el suroeste de Tenerife. Alberto Rodríguez se muestra rotundo en este asunto: “Si esa gente no hubiera estado ahí acampada, con el apoyo popular a través de redes sociales y en las movilizaciones que hemos participado, el gobierno canario no hubiera movido un dedo para parar la barbaridad que estaban haciendo con Cuna del Alma”.

Recuerda Rodríguez que ese modelo fue duramente criticado por las formaciones que integran el gobierno en la actualidad y, tras casi cuatro años de legislatura, considera que “no hay ningún cambio de rumbo”.

En este contexto, el lanzamiento de Proyecto Drago pretende, según explica, funcionar como un revulsivo frente a las expectativas frustradas del electorado progresista y contra la abstención. “Si aquí no se genera una alternativa renovada, que trascienda de los partidos y las sopas de siglas, bebiendo de las luchas de la sociedad civil y con el empuje de la cultura canaria autorreferenciada que está marcando el camino, nos vamos al desastre en 2023”, subraya Rodríguez.

Proyecto Drago nace con vocación de aunar más allá del marco de los partidos, expone Alberto, que considera que no representa por sí mismo a la sociedad canaria. Hace un llamado a la construcción de un espacio “de obediencia canaria, condeferalidad canaria clara y carácter popular y social” e insiste en la necesidad de que las decisiones que afectan al Archipiélago sean tomadas en Canarias y no solo en las dos islas capitalinas.

En los últimos años se ha ido expandiendo el impacto de personalidades canarias -incluso internacionalmente- del mundo de la cultura, la literatura, la música, el humor, el deporte y otras áreas. Rodríguez aspira a aglutinar el talento canario de forma amplia para que tenga también una dimensión electoral.

Sobre “la unidad de la izquierda”

Alberto Rodríguez deja claro que Proyecto Drago participará en el proceso electoral de 2023, pero no cierra la puerta al entendimiento con otras fuerzas políticas y sectores sociales más allá de la esfera partidista bajo una premisa: “cero sectarismo y máxima generosidad”.

Desde este espacio político entienden que la escasa representación que existe en el espectro de la izquierda en Canarias está en peligro de extinción de cara a las próximas elecciones. Reconoce que se están teniendo conversaciones para estructurar el espacio electoralmente, pero advierte: “O se organiza algo ilusionante, que saque la gente de la abstención, innovador, que supere el marco de los partidos y el potaje, o la representación institucional canaria se va a cero”, asegura.

Considera Alberto Rodríguez que “el mantra de la unidad de la izquierda es tramposo”. Coloca el ejemplo de Catalunya, una comunidad donde existen tres fuerzas con representación institucional a la izquierda del Partido Socialista. “¿Qué pasa? ¿Que los catalanes son una sociedad madura que tiene posibilidad de elegir entre diferentes opciones y los canarios no? Aquí somos menores de edad, necesitamos tutelajes externos y que venga gente de fuera a decirnos cómo tenemos que hacer las cosas; nosotras decimos que no”, sentencia Rodríguez.