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«Los fines de Marruecos son seguir explotando las riquezas del Sahara»

Entrevista a Anselmo Fariña publicada en dos partes por el Diario de Avisos/Yurena Díaz

(Parte I)

La larga lucha del pueblo saharaui ha contado con el apoyo constante de centenares de Asociaciones y colectivos por todo el mundo, que no solo dan visibilidad y denuncian la situación de vulneración de los derechos humanos que padece este pueblo, sino que han coordinado la necesaria ayuda y solidaridad  internacional hacia los territorios ocupados y los campamentos de refugiados en Tinduff, actuando también como altavoz de la justa aspiración de soberanía e independencia del pueblo saharaui.
En Canarias conviven varios colectivos que llevan décadas apoyando esta causa. Charlamos hoy con Anselmo Fariña, un docente que ha estado vinculado desde su juventud con la solidaridad internacionalista y en particular  con el pueblo saharaui, participando en el colectivo Saharacciones y en la Asociación Canaria de Amistad con el Pueblo Saharaui donde se ocupa especialmente de coordinar el trabajo relativo a la denuncia del expolio de recursos naturales del Sahara Occidental y colabora en la denuncia de la violación sistemática de los derechos humanos de la población saharaui.
Licenciado en Geografía e Historia, Anselmo Fariña no solo ha ejercido como activista y defensor de los derechos del pueblo saharaui sino que ha estudiado y conoce en profundidad la historia pasada y reciente de este pueblo geográficamente tan próximo a las islas, pero tan desconocido y olvidado por otra parte.


Resúmenos la larga historia que ha sufrido el pueblo saharaui
El pueblo saharaui sufrió en 1884 la decisión arbitraria de las potencias europeas de repartirse el continente africano. A los saharauis les tocó caer bajo dominación española. Desde 1960 la ONU ha reconocido que este pueblo tiene derecho a constituirse en un estado independiente, pero la respuesta de la España franquista fue intentar negar la realidad colonial transformando el Sahara en una provincia, tan española como Ávila o Albacete, se decía.
Cuando en 1974 España se vio obligada a reconocer la realidad de un pueblo que aspiraba a su independencia y se había fijado el mecanismo de un referéndum de autodeterminación para acceder a ella, la situación de guerra fría en la época, la falta de escrúpulos de unos gobernantes corruptos que solo veían en el Sahara una fuente de beneficios económicos y las ambiciones del monarca marroquí llevó a que el camino del pueblo saharaui se torciera.
Fueron vendidos por la potencia colonial, España, a cambio de unas licencias de pesca y mantener una participación en el negocio de los fosfatos. Su país fue invadido y como ha reconocido la Audiencia Nacional española, aún bajo presencia de España se inició un plan genocida por parte de los nuevos colonizadores. La guerra fue inevitable y durante dieciseis años mantuvieron en jaque mediante una guerra de guerrillas a un ejército muy superior en efectivos y recursos.

¿Cuándo se aceptó al pueblo saharaui convocar un referendum de autodeterminación?
En 1991 se firmó un plan auspiciado por la Organización para la Unidad Africana (OUA) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El plan era hacer un referéndum en 1992. Desde entonces los saharauis han visto como la ONU y grandes potencias le permiten a Marruecos incumplir los acuerdos, y pasados 27 años el referendum sigue sin celebrarse y el pueblo saharaui está dividido entre quienes sobreviven en libertad en unos campos de refugiados sometidos a grandes carencias y los que sobreviven sometidos a la brutalidad del ocupante marroquí en su propia tierra. También hay una diáspora a la que se ven obligados muchos de ellos para favorecer la supervivencia de sus familias.

¿Por qué Marruecos ha ejercido sobre la población saharaui una violencia constante?
La invasión marroquí, hasta 1978 también mauritana, del Sahara Occidental, no consiguió ni la derrota militar de la resistencia saharaui, ni la asimilación de los saharauis que quedaron en las zonas bajo su control, ni que éstos acepten como un hecho irreversible la ocupación de su país por una potencia extranjera. Marruecos solo puede mantener su presencia en el Sahara Occidental mediante el ejercicio de una violación brutal y sistemática de los Derechos Humanos de la población saharaui.

Recientemente se produjo un ataque a la población civil en medio de una celebración donde murió una joven y hubo muchos heridos
Desde el pasado 19 de julio la situación se ha agravado. Ese día se jugó la final de la copa de África que enfrentó a Senegal y Argelia, terminando con el triunfo argelino por uno a cero. La población saharaui se lanzó a las calles de las ciudades en los territorios ocupados. Smara, Bojador, El Aaiún y Dajla fueron escenario del júbilo popular que rápidamente se transformó en manifestaciones exigiendo el derecho de autodeterminación. En su ciega y brutal respuesta, los ocupantes no dudaron en asesinar a la joven Sabah Mint Ozman, herir a decenas de personas y detener a numerosos manifestantes, de los que siguen en prisión nueve.
Quien está protagonizando estas manifestaciones es la juventud saharaui, nacida bajo el régimen de terror que ha pretendido destruir su identidad nacional. Lo que sucede estos días es una muestra más de que el ocupante ha fracasado totalmente en sus planes de absorber y de diluir a la población saharaui en una marea de colonos.

 ¿Cómo se pueden parar estas constantes violaciones?
El organismo llamado a velar por que se respeten los derechos humanos en el Sahara Occidental, la ONU, es incapaz de hacerlo pues Francia bloquea sistemáticamente la ampliación del mandato de la Misión de la ONU para el Referéndum en el Sahara y la vigilancia del respeto de los Derechos Humanos. Esta misión de la ONU es la única que no tiene esta función entre sus cometidos.
Por esta razón es muy necesaria la presión de la sociedad y de las organizaciones políticas, sindicales y de todo tipo. No hacerlo es dejar al pueblo saharaui vendido ante la crueldad de un ocupante que no renuncia a ningún medio, sea este la tortura, los allanamientos de las viviendas, la violencia sexual, el asesinato..., para conseguir sus fines: Seguir explotando las riquezas del Sahara y que el tiempo haga irreversible su situación de ocupante.

¿Cómo valora el papel de España en este conflicto?
El Estado Español no se siente interpelado por esta realidad, todo lo contrario, impulsa medidas para favorecer la desaparición del pueblo saharaui. El papel de la diplomacia española, de los eurodiputados del Partido Socialista, Popular y Ciudadanos, ha sido imprescindible para forzar al Parlamento Europeo a aprobar la ampliación a las aguas saharauis del acuerdo pesquero con Marruecos y a todos los productos saqueados por Marruecos al Sahara Occidental. No hay que olvidar las preferencias aduaneras que se dan a los productos de Marruecos.
Para comprender el grado de respaldo que el Gobierno Español da a esta práctica de violación sistemática de los derechos humanos, basta con fijarse en el silencio que ha mantenido ante estos hechos, cuando, en lo que llevamos de año, ha emitido 122 declaraciones relativas a violacines de derechos humanos en otros lugares del mundo. Más grave aún, el pasado mes de enero el Gobierno Español entregó a la policía marroquí al activista saharaui Husein Bashir, que había llegado en patera a Lanzarote y había explicado ante el juez su situación y la necesidad de que España le concediese asilo político. Actualmente en prisión y sometido a todo tipo de vejaciones.

 ¿Todavía puede el Estado español ejercer el papel de potencia descolonizadora que tenía asignado?
Aunque España pretende que la declaración de 1976, por la que se desentendía de cualquier responsabilidad sobre el Sahara Occidental y traspasaba la administración del Sahara a Marruecos y Mauritania la sitúa al margen del conflicto, eso no es cierto. Esa declaración es una de las muestras de los vínculos que España sigue teniendo con su pasado franquista. Fue emitida por el gobierno de Arias Navarro, en plena dictadura, y no tiene ninguna validez, no solo ante los organismos internacionales que siguen considerando a España como la potencia administradora del territorio, sino que la propia Audiencia Nacional estableció en un Auto de 15 de abril de 2014 que “La descolonización efectuada unilateralmente por España y sin tener en cuenta a los habitantes del territorio era además contraria a la Resolución 3458, de la Asamblea General de la ONU, de 10 de diciembre de 1975, que no tuvo en cuenta el anterior acuerdo trilateral y reafirmaba la responsabilidad de la Potencia Administradora (España) y de las Naciones Unidas con respecto a la descolonización del Territorio y a la garantía de la libre expresión de los deseos del pueblo del Sáhara Español”. Por lo tanto, el Estado Español debe jugar un papel destinado a que se cumpla la legalidad internacional y se pueda completar el proceso de autodeterminación que abortó con la venta del Sáhara a Marruecos y Mauritania.

 

ENTREVISTA A  ANSELMO FARIÑA  (II)
TEXTO: Yurena Díaz

“Lo que pase en El Sahara no es algo ajeno a Canarias. Nuestro futuro está en juego”



El apoyo a la lucha que el pueblo saharaui viene manteniendo desde hace 44 años tiene muchas vertientes. Posiblemente Canarias sea una de las regiones donde el apoyo, fundamentalmente social, de colectivos y asociaciones, ha sido más constante y activo.
La cara más visible, y quizás más amable de la solidaridad canaria con el Sháhara, es el programa “Vacaciones en paz”, que viene desarrollándose desde hace muchos años y que ha permitido a varias generaciones de niños saharauis convivir con familias canarias los meses más duros del verano argelino, pero sobre todo hacer de embajadores de la causa saharaui en el exterior.
Hemos vuelto a conversar con Anselmo Fariña, quizás una de las personas que más se ha ocupado y mejor conoce los orígenes y la historia de la lucha de este pueblo.

Precisamente empezamos hablando de la campaña “Vacaciones en Paz” de este verano, que Anselmo Fariña reconoce que es el programa que hace más visible esa solidaridad. Tras la pasada crisis económica que obligó a algunas familias a renunciar a acoger a niñas y niños saharauis durante el verano, en estos momentos las Asociaciones que promueven el programa están tratando de que se consolide y se amplíe. En este sentido nos recuerda que desde hace unos años se ha añadido el proyecto “Madrasa” (Escuela) por el que las familias canarias acogen durante todo el curso escolar a jóvenes saharauis que completan sus estudios de secundaria y bachillerato, y posiblemente de estudios superiores en el futuro.

Un tema sin duda polémico es la permisividad internacional para que Marruecos siga comerciando  con los recursos saharauis a pesar del fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Fariña nos comenta que el Tribunal de Justicia de la UE ha establecido que, en aplicación del derecho internacional, cualquier actividad económica que se desarrolle en el Sahara Occidental tiene que ser autorizada expresamente por el representante del pueblo saharaui, el Frente Polisario. Y en lugar de obedecer a su máximo tribunal, los principales grupos del Parlamento Europeo, la Comisión y el Consejo de la UE, han pretendido torcer el inequívoco contenido de la sentencia y han extendido al Sahara Occidental los efectos de los tratados de pesca y de libre comercio suscritos con Marruecos, sin contar con el Polisario. “Cualquier observador sabe que esta arriesgada decisión lo único que hace es continuar el camino errado de complacer al rey de Marruecos, que tiene un recorrido muy corto”, añade.
Pero también nos señala que junto a esta situación, nos encontramos a una serie de empresas sin escrúpulos que nos pretenden convencer de que lo de ellos es simplemente realizar negocios, e incluso se justifican diciendo que en algunos casos es con saharauis que colaboran con Marruecos. “Esas empresas saben que sus negocios son viables solamente porque se tortura, viola, encarcela arbitrariamente o asesina a los saharauis que reclaman su derecho a decidir libremente su futuro. Todos esos negocios están manchados con la sangre del pueblo saharaui”, sentencia.

Fundamental sin duda es el papel que ha jugado y sigue desempeñando la ONU
“La ONU es un organismo internacional con una capacidad muy limitada para conseguir que sus principios se apliquen a las relaciones internacionales. Emite resoluciones de gran trascendencia a través de la Asamblea General donde todos los estados están representados en pie de igualdad, pero después quien puede adoptar mecanismos de coerción es el Consejo de Seguridad en el que cinco países siguen teniendo derecho de veto. En el caso del Sahara Occidental, Francia es la potencia con derecho a veto en el Consejo de Seguridad, que ha bloqueado cualquier solución que permita ejercer el derecho de autodeterminación al pueblo saharaui, e incluso que la MINURSO (la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental), vele por el respeto a los Derechos Humanos o que se ejerza presión sobre Marruecos para que cumpla con lo que ha firmado, como es el caso de los compromisos del Plan de Arreglo, que establecía un período de transición para preparar la celebración de un referéndum en el que el pueblo del Sáhara Occidental eligiera entre la independencia o la integración con Marruecos. Francia puede actuar de esa manera porque España no actúa como potencia Administradora y no expresa su voluntad de completar el proceso de descolonización.
La ONU está cada vez más desprestigiada ante el pueblo saharaui y especialmente entre la juventud, que ve como incluso los sucesivos enviados especiales del Secretario General - personalidades todas ellas de gran prestigio, como el caso último de Kohler, expresidente alemán –  que acaban dimitiendo cansados de la intransigencia e impunidad marroquí”.

¿Cuál fue el verdadero motivo de la Marcha Verde?
Mas allá de ensoñaciones imperialistas de un Gran Marruecos, hubo dos motivos por los que el Departamento de Estado de EE.UU. diseñó la Marcha Verde. Por un lado evitar a toda costa que se creara un corredor de países independientes desde Libia hasta el Atlántico, y por otro, garantizarse el control de las riquezas naturales ya en explotación en ese momento en el Sahara Occidental -pesca y fosfatos – más las que potencialmente pudiera tener.
Terminada la guerra fría, el primer motivo pierde importancia, aunque subsisten las tensiones interimperialistas entre los EE.UU. y Francia, pero lo que si sigue siendo clave es el peso de los intereses económicos.

¿Qué planteamientos tienen los sectores progresistas marroquíes respecto al tema saharaui?
“En Marruecos están cambiando las cosas, aunque sea imposible verlo si nuestra única fuente de información son los grandes medios de comunicación internacionales. Siempre se nos ha dicho que la cuestión del Sahara es un asunto que unifica al pueblo marroquí tras su rey. Pues bien, desde 2011, y especialmente tras los amplios y profundos movimientos de protesta que existen actualmente en Marruecos, esos dos consensos están en entredicho. Muchas personas que han dado voz al movimiento conocido como Hirak, han manifestado que el asunto de la independencia del Sahara es de la incumbencia de los saharauis. España, Europa, ese espacio político y económico que llamamos Occidente, está cometiendo el error fatal de asociar estabilidad de Marruecos con apoyo a una monarquía feudal, corrupta y expansionista. No han aprendido nada de anteriores experiencias como fue el caso de Irán. El pueblo marroquí ha perdido el miedo al Estado porque su situación de miseria no mejora. Para cada vez más personas en Marruecos la opresión del Sahara es otra cara de la opresión que sufren ellos cotidianamente”.

Respecto al apoyo de Canarias, Anselmo Fariña entiende que para Canarias lo que pase en el Sahara no es algo ajeno. En este sentido recuerda que nuestro propio futuro está en juego si el Noroeste africano no se convierte en una zona de estabilidad que permita abordar el desarrollo de nuestros vecinos, lo que a su vez repercutiría positivamente para Canarias. Y el principal obstáculo a esta estabilidad es el régimen imperante en Marruecos, que con sus ansias expansionistas amenaza la paz en la zona.
“Cuando se produjo la venta del Sahara por España en 1975, coincidiendo con los últimos balbuceos del dictador y el comienzo del fin de la dictadura, Canarias se sintió amenazada en cuanto a su propio futuro y vivió la traición al pueblo saharaui como un aviso de lo que un día podía pasarnos a nosotros. El compromiso del pueblo canario con la causa saharaui es ampliamente mayoritario y se expresa tanto en términos de apoyo a sus justas demandas como en ayuda humanitaria. Desde las Asociaciones de Amistad y Solidaridad trabajamos para que las nuevas generaciones canarias conozcan la historia de nuestros lazos con el pueblo saharaui, de manera que se mantenga esta solidaridad, convencidos de que sus frutos serán una colaboración futura mutuamente útil”.

Ha habido épocas en las que el pueblo saharaui pensaba volver a la guerra como única manera de lograr la libertad.
“La pasividad de la ONU y la llamada comunidad internacional ante los desmanes de Marruecos, la prolongación por más de cuarenta años del exilio en la dura Hamada argelina y de la ocupación, el saqueo de sus recursos... hace que cada vez sectores más amplios del pueblo saharaui, especialmente entre la juventud, estén planteando la conveniencia de volver a la guerra. Es nuestra responsabilidad presionar a nuestros gobernantes para que este conflicto se resuelva de una vez mediante el ejercicio del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, tal y como ha señalado la ONU desde 1963. Volver a la guerra sería una tragedia terrible en términos humanos y una catástrofe para nuestras islas que pasarían a ser fronterizas con un conflicto que no se limitaría al territorio del Sahara Occidental. La guerra tiene que ser despejada del horizonte mediante la aplicación de las resoluciones de Naciones Unidas”.

Finalmente le preguntamos por la posición actual de los países africanos de la UA
“Lo primero que hay que recordar es que la República Saharaui es miembro fundador de la Unión Africana y que Marruecos, que no participó en su creación, se incorporó a este organismo en enero de 2017, sin plantear ningún tipo de reservas, es decir, aceptando plenamente su acta constitutiva del 2000, en la que se afirma taxativamente que los estados miembros se comprometen a respetar la integridad territorial de los restantes estados y que las fronteras heredadas del colonialismo son intangibles. Con esto pareciera que Marruecos, a pesar de lo que dice su propaganda, se ha obligado a respetar a la República Saharaui. En realidad desde entonces ha intentado por todos los medios modificar la posición de la UA, favorable a jugar un papel activo en la solución del conflicto del Sahara Occidental sobre la base del respeto al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, sin que hasta el momento haya conseguido torcer esta voluntad. Es más, la UA creó en su 31ª cumbre celebrada en 2018 en Nuackchot (Mauritania) un mecanismo africano para el Sahara Occidental con el fin de contribuir a la búsqueda de una solución pacífica, justa y permanente al conflicto. Esperemos que estos esfuerzos tengan éxito, por nuestro propio interés y porque termine de una vez el sufrimiento del pueblo saharaui”.