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Critican la puesta en marcha del Mando de Presencia y Vigilancia Terrestre del Ejército en Canarias

La organización ecosocialista rechaza la militarización creciente de las Islas y propone elaborar definitivamente un Estatuto de neutralidad activa

Sí se puede critica la puesta en marcha del Mando de Presencia y Vigilancia Terrestre del ejército español en el Archipiélago, anunciado por el teniente general Carlos Palacios Zaforteza, general jefe del Mando de Canarias, el pasado 6 de enero con motivo de la pascua militar. Unos días después, el mando militar anunció el primer paso de este nuevo modelo de actuación que el ejército español ensaya en Canarias, Ceuta y Melilla y Comunidad Valenciana: la realización de ejercicios mensuales en todas las Islas.

La organización ecosocialista rechaza la militarización creciente de Canarias y propone elaborar definitivamente un Estatuto de Territorio de Paz y Cooperación como vía para resituar el papel geoestratégico del Archipiélago, entendido como una plataforma oceánica de paz y cooperación, un papel que quede anclado en el sistema jurídico internacional.

La clave de este nuevo plan del ejército reside en un despliegue de unidades de infantería en todas las Islas, de forma que su presencia en las calles va a ser “más perceptible” y “hará más visible el papel del ejército a ojo de los ciudadanos”, tal como anunció Palacios. La medida se justifica con la intención de “garantizar la libertad, seguridad y soberanía nacional”.

Sin embargo, Sí se puede cuestiona que el papel del ejército sea el de patrullar las calles en tiempos de paz. “La Constitución reserva para los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado la garantía del libre ejercicio de los derechos y libertades y de la seguridad ciudadana; es decir, el ejército no tiene ninguna función en la defensa de la libertad y la seguridad, que se utilizan para justificar este despliegue militar en las calles de Canarias”, asegura David Hernández, portavoz de la Coordinadora Canaria de Sí se puede.

Ante el anuncio de la creación de este Mando, la organización ecosocialista se pregunta si esta decisión obedece a una ley marcial encubierta o si Canarias se encuentra en estado de alerta por ataques terroristas y no se ha informado a la población.

Sí se puede denuncia también la confusa información que se ha trasladado a la opinión pública, al presentar, por un lado, como función básica de este Mando la de blindar la seguridad ciudadana, mientras, que, por otra parte, se habla de vigilancia y protección de las fronteras. Asimismo, la organización canaria critica que el propio militar se haya referido a la situación política en Cataluña entre las “amenazas contra los intereses de España” ante las que aseguró “la disponibilidad absoluta” del ejército “para hacerles frente”.

“Este tipo de mensajes dejan mucho que desear de una institución que desde hace décadas debía haber asumido al cien por cien su papel en una sociedad democrática, donde no cabe resolver asuntos políticos con la ayuda del ejército”, sentencia Hernández.

Militarización creciente

Asimismo, Sí se puede denuncia que esta nueva función del ejército “constituye un paso más en la militarización creciente del Archipiélago; estamos en contra de esto porque consideramos que la innegable posición geoestratégica de las Islas no debe jugarse en clave militar”, manifiesta el portavoz de la organización.

Por otra parte, el papel de unidades del ejército español con base en Canarias es cada vez más destacado en operaciones internacionales. Así, unidades del Mando Naval suman 501 días en la operación Atalanta para luchar contra los llamados piratas en el océano Índico, al tiempo que tropas con base en el Archipiélago participan en acciones militares en Malí, Mauritania y Cabo Verde. Turquía, Iraq y Sicilia cuentan también con presencia de militares con base en las Islas. A ello hay que sumar las maniobras de la OTAN en Canarias.

A juicio de Sí se puede, la revalorización del área geopolítica donde se sitúa Canarias como una zona de conflicto permanente y en aumento debe llevar a una reflexión muy seria sobre el papel que el Archipiélago debe y puede jugar en los próximos años.