Log in

Denuncian la proliferación de buques y plataformas en la costa de Anaga

La Asamblea en Defensa de Nuestra Tierra denuncia la proliferación de plataformas y buques fondeados frente a la Reserva de la Biosfera de Anaga.

Denuncian que las autoridades han convertido la costa en un verdadero puerto industrial de fondeo y reparación “Low Cost", sin explicaciones o informes medioambientales. Y en particular, acusan a la zona ZEC de estimularlo con la rebaja del 40% en costes portuarios a empresas extranjeras, y a Ricardo Melchior -Presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife- de ampararse en una supuesta generación de empleo que se reduce a una treintena de puestos de trabajo en condiciones de precariedad.

Advierten asimismo que estas numerosas Plataformas, han introducido en las aguas de la costa de Anaga gran cantidad de especies altamente invasoras, que ponen en serio peligro la pervivencia de ecosistemas endémicos de incalculable valor ecológico. Y -aunque afirman que aún se está estudiando- hay muchas posibilidades de que dichas estructuras sean las causantes de introducir organismos vivos, entre los que se podrían encontrar colonias de cianobacterias como las que han levantado la polémica este verano. Lo que si aseguran que está bien probado -incluso gráficamente- son los vertidos continuados lanzados desde los cascos de dichas plataformas y buques, perceptibles como manchas en la superficie marina o en la orilla con fortísimos olores a combustible y/o a aguas negras.

A todo esto se suma el daño de las anclas de fondeo, sobre un Sebadal que prácticamente ha desaparecido desde San Andrés hasta Antequera, así como el problema añadido de la luminosidad y el ruido nocturno y diurno, incesanteen estos barrios costeros.

En definitiva denuncian la nefasta actuación de los máximos responsables institucionales, que en lugar de trabajar por el bien común, de seguir a este ritmo dejarán el archipiélago convertido en un inhóspito cementerio de piche, chatarra, hormigón, basura y aguas contaminadas.

COMUNICADO DE LA ASAMBLEA EN DEFENSA DE NUESTRA TIERRA CONTRA LAS PLATAFORMAS Y BUQUES FONDEADOS FRENTE A LA RESERVA DE LA BIOSFERA DE ANAGA

De unos años a esta parte, la hermosa costa de Anaga y más concretamente la que transcurre desde  la  playa de Las Gaviotas frente a El Balayo  y hasta Igueste de San Andrés, ha visto como su belleza incomparable es manchada con gigantescas y oscuras figuras metálicas que poco a poco han hecho de esa Reserva de la Biosfera y pretendida Reserva Marina un verdadero puerto industrial de fondeo y reparación “Low Cost”. Una gasolinera flotante, en donde recalan estas megaestructuras durante semanas y meses sin que las autoridades hayan dado mayores explicaciones, ni existan informes de impacto medioambiental que valoren los múltiples problemas que su presencia pueda suponer para nuestro medio marino.

Los ocasionales buques, que de tanto en tanto se veían en la lejanía cerca de Las Teresitas, han ido poco a poco viéndose superados en número por estas megaestructuras que, gracias a la rebaja del 40% en costes portuarios que la ZEC facilita a empresas extranjeras así como a la política “del todo vale por hacer negocio” emprendida por Ricardo Melchior desde la Autoridad Portuaria de la capital tinerfeña, se han convertido en el  telón de fondo para vecinos y visitantes del litoral sur del macizo de Anaga. Alegando en su propia defensa el expresidente del Cabildo y ahora Presidente del organismo portuario, como suele ser normal ante cualquier caso de especulación y enriquecimiento particular que ampara tantos disparates medioambientales, la generación de empleo y el trasvase de profesionales de la anterior actividad de refinado de crudo -implantada en 1930 para sustentar la base de abastecimiento energético de Canarias-hacia esta nueva y “ventajosa” entrada de “capital y productividad”. La realidad sin embargo es que todo el dinero que Mr. Melchior afirma esté quedándose en los propios barrios de Anaga y todos esos puestos de trabajo generados, están muy lejos de ser los ideales o deseados dado el gravísimo coste medioambiental que dicha actividad acarrea consigo. Menos de una treintena de empleos directos y algunos pocos más como servicios externos indirectos, son el resultado de tan lucrativo negocio en el que abundan los contratos precarios, con salarios que se desinflan cuando se contrastan con una realidad laboral de jornadas de 12 horas diarias de lunes a lunes.

La forma de hacer política de Coalición Canaria se manifiesta nítidamente como una red clientelar pacientemente tejida entre los poros de las instituciones públicas y amparada por una legislación emanada de un modelo político-económico que está dando lugar a decisiones trágicas e irreversibles sobre nuestro castigado territorio. Se han detectado, durante estos años  de incremento de actividad en la costa de Anaga, la presencia en nuestras aguas de especies introducidas altamente invasoras que ponen en serio peligro la pervivencia de ecosistemas endémicos de incalculable valor ecológico. Además de los organismos vivos introducidos, entre los que se podrían encontrar perfectamente colonias de cianobacterias como las que han levantado la polémica este verano, particularmente asociadas a dichas plataformas que persiguen cual cola durante sus travesías oceánicas, siguiendo un rastro de potenciales nutrientes que éstas generan con los residuos que dejan a su paso y que transitan desde lugares tan distantes como el Golfo de México, Brasil o Asia donde el avistamiento masivo de Blooms de cianobacterias se remonta a mucho tiempo atrás, antes de que en Canarias se hicieran siquiera populares. Más allá de este último punto aún por terminar de contrastar y demostrar mediante estudios específicos, lo que si que está bien probado incluso gráficamente, son los vertidos continuados que son lanzados desde los cascos de dichas plataformas y buques, perceptibles como manchas en la superficie marina o en la orilla con fortísimos olores a combustible y/o a aguas negras, producidos por estructuras que representan auténticas ciudades flotantes con centenares de habitantes en su interior. Los trabajos de reparación incluyen además el lijado  de las capas de pintura  que protege las naves y que contienen entre otros el Minio un contaminante altamente tóxico, que caen directamente al océano y por tanto de forma inmediata a la cadena trófica. Prácticas de este tipo, con productos altamente tóxicos empleados en la limpieza de cubiertas y maquinaria se practican de forma frecuente a mar abierto, a escasos metros de nuestras emblemáticas playas.

A todo esto se suma el daño de las anclas de fondeo, sobre un Sebadal que prácticamente ha desaparecido desde San Andrés hasta Antequera. Las distancias mínimas frente al litoral ocupadas en el último año de manera particularmente alarmante, suponen además para los barrios costeros de Anaga el problema añadido de la luminosidad y el ruido nocturno y diurno, incesante y nada común en estos parajes otrora tranquilos y limpios. Múltiples denuncias sobre vertidos en las playas anagueras y amplias protestas vecinales por todos los inconvenientes mencionados, son desoídas y tratadas con el cinismo que caracteriza a los diferentes responsables políticos canarios cuando de medioambiente, salud y sostenibilidad se habla.

El dinero atraído a cambio del desastre del que presume el Presidente de la Autoridad Portuaria Ricardo Melchior y que según él sirve para generar esos valiosos puestos de trabajo, no se ve en ningún caso reinvertido en mejoras sustanciales sobre los deplorables servicios públicos que aún presentan los barrios santacruceros de Anaga. Al contrario, los números que representan la precariedad laboral, desempleo, exclusión social, pobreza y miseria infantil según todos los datos actuales, se han disparado hasta niveles nunca vistos. Por otro lado y por muy insignificantes que dichos empleos, en régimen de explotación laboral aguda supongan ante el conjunto de la población activa, así como su incidencia imperceptible en los índices de desempleo locales, esos veinticinco empleos directos que alimentan 25 familias podrían generarse si Anaga, fuese administrada y cuidada como la joya de la biosfera que es. Creando servicios para protegerla, preservarla y fomentar con ello además, un ejemplar modelo de atractivo para el visitante que paga en busca de un turismo de calidad auténticamente ecológico. ¿El dinero para crear algo así de dónde los sacamos? Se adelantan las voces de siempre a proferir indignadas en sus poltronas. Pues de restárselo a obras e infraestructuras de interés minoritario como las que empeñan la acción de gobierno de Carlos Alonso, Presidente del Cabildo insular quién sabe debido a qué extrañas promesas realizada a qué extraños amigos. Obras faraónicas que comprometen subvenciones europeas y las extinguen sin que las promesas de prosperidad se cumplan. La prioridad de inversión pública en Canarias y particularmente en Tenerife, destila un tufo a corrupción institucionalizada  que defiende de forma descarada e insultante, las mismas contra-argumentaciones de siempre cuando es puesta en cuestionamiento. Argumentos que siempre se demuestran mentiras interesadas: Los puestos de trabajo, la riqueza que generará la actividad, las ventajas y atractivos que supondrá para la inversión con su puesta en marcha, etc…una pérfida letanía que contrasta con las cifras de desigualdad y atraso en las que Canarias es líder dentro de su región económica. Mientras la brecha entre ricos y pobres se amplía, siendo mayor la riqueza de los que más tienen como mayor la miseria que toca al resto.

Desde la A.D.N.T. queremos denunciar la nefasta actuación de los máximos responsables institucionales así como su comportamiento desleal para con el pueblo al que deberían proteger con leyes desarrolladas para el bien común y no para el beneficio de unos pocos empresarios que a cambio dejan migajas de un suculento pastel que cuando se acabe –y será pronto a este ritmo- dejará el archipiélago convertido en un inhóspito cementerio de piche, chatarra, hormigón, basura y aguas contaminadas.  De igual manera queremos denunciar ante el pueblo de Tenerife y con esto, llamar a los vecinos que contemplan esta problemática tan real, a que se unan bajo una exigencia mayoritaria en forma de protesta para que dichas plataformas desaparezcan de las costas de la Reserva de la Biosfera y pretendida Reserva Marina de Anaga. Es nuestro deber como defensores de nuestra tierra y mares salvaguardarlo de aquellas acciones inconscientes de quienes ven solares y compraventas, donde nosotros vemos delicados y únicos ecosistemas y  vertederos al que arrojar todo tipo de inmundicias sin tratar, allí  donde nosotros queremos un océano vivo y saludable. Es nuestra obligación de exigir la aplicación de políticas destinadas al cambio de paradigma productivo, para que el empleo, la productividad y la riqueza sean conceptos compatibles con las energías limpias, la sostenibilidad medioambiental, el progreso cultural y la justicia social.

Por eso llamamos a la población a informarse y a tomar consciencia de la oscura realidad que se nos está dibujando arteramente,  para asumir definitivamente el  compromiso ineludible que tenemos para con las generaciones futuras así como con el planeta que habitamos, organizándonos en nuestros barrios, municipios e islas de forma horizontal, transparente y coordinada para tomar parte directa en la resolución de los problemas presentes y desplazar de una vez por todas a la mafia corrupta del poder.

 Fuera buques y plataformas de la costa de Anaga.

Viva Canarias Libre de corrupción.

Por un mar limpio y una Canarias sostenible.

 

                           

 

                                                                                                   A.D.N.T. Tenerife, Octubre 2017