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«Canarias se está empobreciendo culturalmente»

  • Published in Cultura

Reproducimos la entrevista íntegra, publicada este domingo por el Diario de Avisos, a Carmen Delia Leal Bienes

ENTREVISTA A CARMEN DELIA LEAL, UNA “HISTÓRICA” DEL CENTRO DE LA CULTURA POPULAR CANARIA

Firma: YURENA DÍAZ

Carmen Delia Leal Bienes es la responsable de la Distribuidora de Libros y Discos del Centro de la Cultura Popular Canaria y una de las históricas del CCPC, del que forma parte desde 1983. Ha desempeñado tareas diversas como militante de “la cultura con vocación transformadora”. Desde las ya lejanas pegadas de carteles anunciando aquellos memorables ciclos culturales por teatros, plazas y locales vecinales, hasta la producción de festivales musicales, voz en Radio San Borondón o en el trasiego de los libros del CCPC por las librerías del Archipiélago...

¿Cuál es el momento del CCPC y sus actividades fundamentales?
¿Hay en Canarias alguna entidad pública o civil que organice en sus instalaciones una actividad cultural de lunes a viernes todo el año? Y retransmitidas en directo por una emisora de radio independiente: Radio San Borondón. Eso lo está haciendo el CCPC desde el año 2003. Estamos publicando libros, produciendo discos, estamos en las librerías y en las ferias. Seguimos organizando actividades y sonorizando eventos...
Esto es una máquina al servicio de la cultura popular canaria que nació en los años 70 y como asociación bien organizada de personas altruistas, con un grado de compromiso máximo y unos objetivos claros, empezando por la democratización cultural. Su plantilla alcanzó los 50 trabajadores en las dos provincias y un ritmo de actividad que llegó a ser realmente llamativo; hasta que a comienzos del año 2000 Coalición Canaria en Tenerife lo intenta instrumentalizar. Pinchó en hueso y de ahí la cacería institucional y mediática contra el CCPC. Que les pregunten a doña Milagros Luis Brito, doña Ana María Oramas y a don Paulino, entre otros. Impagos, marginación en las contrataciones públicas y hasta una multa de cien mil un euro a nuestra emisora Radio San Borondón, tras un concurso de frecuencias de radio, plagado de ilegalidades…, que la justicia no tuvo más remedio que anular. Sí, contra todo pronóstico, el CCPC sigue existiendo.

¿Tienen futuro entidades culturales de ámbito local como el CCPC en este modelo global de sociedad tecnológica?
Deben tenerlo. El CCPC está por la alfabetización en su sentido más amplio, por el derecho al pensamiento libre y crítico, por la defensa de la identidad de este pueblo y de todos los pueblos de mundo, por la solidaridad entre las islas y con el exterior, la armonía de la vida humana con el medio natural, por el derecho a conocer la verdad y a decirla en público, por que se erradique la desigualdad, ¡también la desigualdad entre hombres y mujeres!... ¿Y por qué no va a tener cabida el CCPC en un “modelo global de sociedad tecnológica”?
La apisonadora del neoliberalismo y la globalización avanza, y hay que hacerle frente desde distintos planos, nosotros en el plano cultural. Y en la cuestión tecnológica, aprovechemos ese instrumento en aras del desarrollo humano, pero no nos convirtamos en seres presos de “la maquinita”.

La edición de libros ha sido el buque insignia del CCPC ¿y ahora qué?
Que hablen los hechos: estamos presentando estos días el libro “La defensa de la Salud y la Sanidad Pública Canaria”; la novela “El sueño del Norte”, el libro de relatos “Orillas del olvido”, “Escritoras en su estudio”, “Montaña Carbonero, símbolo de la defensa del suelo agrícola”... En proceso, algunos a punto de salir, estos otros: “Los guanches o la destrucción de las monarquías de Tenerife-1837” de Manuel de Ossuna y Saviñón, una nueva versión anotada y comentada por Francisco Ossorio Acevedo. “Cómo los conocí”, entrevistas de Joaquín Castro San Luis; la novela “Haz algo por mí” de Milagrosa Salgado; “Antología poética. La memoria de la piel” de Isabel Medina; “Construye tus propios juguetes tradicionales” de Francisco Javier Lorenzo Estévez. Así como nuevas obras de Pepa Aurora, José Juan Pérez, etc.



Al CCPC se le señaló por su desigual filosofía editorial...
Considero que el CCPC fue una editorial pionera en un país de mucho caciquismo, bastante analfabetismo y peor autoestima, como analizó el recordado Manuel Alemán en su “Psicología del hombre canario”. Que un puñado de “afrancesados” nos señalara desde sus cenáculos, solo venía a reafirmarnos; a finales de los años 70 estaba casi todo por hacer y un libro era un gran acontecimiento, era patente su utilidad social.

¿Cómo va la afición a la lectura en Canarias?
Permítame esta comparación: en los últimos tiempos se promueve el atletismo entre la población ¡fabuloso! Ganamos salud. Todos a una: ayuntamientos, cabildos, televisiones, empresas, etc. Pues hay que tener el coraje de promover la lectura con el mismo afán y con muchos más recursos. El 22 de enero se publicó el informe sobre el índice de lectura en España en 2018, realizado por la Federación de Gremios de Editores. Canarias ocupa el penúltimo lugar. No hace tanto tiempo era un privilegio tener entre los vecinos a una persona “leída”, respetada y admirada por ello.

¿Y la salud del libro canario?
Sobrevivimos cada autor-a en su incertidumbre, cada diseñador, cada maquetador, cada editorial en su laberinto, cada imprenta, cada repartidor, cada persona que interviene en la fabricación de un libro, haciendo equilibrios en un suelo cada vez más inestable. Se reduce el mapa de los libros en Canarias; Canarias se empobrece culturalmente. Cada vez, tiradas más pequeñas que llegan a cada vez menos librerías, en las que compran cada vez menos lectores. “Hay que reinventarse, adaptarse al mundo digital”, se nos dice a menudo, como si ese fuera el problema. Nunca se robaron tantos libros, tanta propiedad intelectual, como ahora en el mundo virtual.  Y permítame una broma: tal vez habría que felicitar a esa élite de ladrones de libros ¡porque les gusta leer! El ejercicio de la lectura requiere un esfuerzo intelectual de incalculables compensaciones. Pero con esta afición no se nace, se inculca. Las administraciones públicas hacen algo, unas más que otras. Las estadísticas dicen que es muy insuficiente.

No se acaba de articular una reacción organizada del sector.
Parece que no hay un auténtico espíritu gremial; no actuamos como piezas de un único engranaje, tal vez nos falta tradición, tal vez la crisis extrema nos tiene entretenidos en nuestros asuntos, tal vez tampoco ayuda demasiado la discrecionalidad en los apoyos públicos de ciertas administraciones...

¿Juega la escuela el papel que debe en la promoción de la lectura?
El esfuerzo de los docentes hay que reconocerlo. Echamos en falta más libros canarios en los planes de lectura. Pero oigamos lo que dice la estadística publicada en enero: los chicos y chicas a los quince años dejan radicalmente la lectura por otras ofertas de ocio. Esto va mucho más allá de la escuela.

¿Más allá?
Es un asunto estratégico, de Estado. El mejor tesoro de la Humanidad es la inteligencia. La formación de un pueblo (no solo de una élite), su desarrollo intelectual debe ser impulsado con políticas públicas de largo alcance, de largo recorrido, con fondos públicos, porque esos son los auténticos cimientos sobre los que construir una sociedad democrática, de personas libres. Lo que venimos padeciendo en los últimos tiempos es, como dice César Rodríguez, el Coordinador del CCPC, un calculado descerebramiento masivo, ya se sabe con qué fines.

Habrá vivido muchas anécdotas en su ir y venir con los libros
Me resulta significativo el gesto de algunos padres y madres de modestas familias del mundo rural canario. Acuden con sus niños a la feria del pueblo en fiestas y cuando llega el final del día y se van a marchar, pasan por el mesón del Centro de la Cultura Popular Canaria a comprarles un libro a sus hijos. En una ocasión una anciana de negro, en el casco histórico de Arona, se acercó con timidez y pidió un libro de poesía; parecía la primera vez que compraba un libro para ella. Entre los que le sugerimos, optó por la selección de poesía canaria del inmortal escritor nacido en La Gomera Félix Casanova de Ayala, que fue uno de los grandes baluartes del CCPC, junto los más grandes intelectuales del Archipiélago: Pedro Lezcano, Agustín Millares, Francisco Tarajano… y los “maestros de la tierra” más destacados: Juan Brito, Manuel Lorenzo Perera...

¿Radio San Borondón es sostenible?
En 2003 echó a andar y sobrevive con el esfuerzo altruista de muchas personas que defienden el derecho a la información veraz y a la libertad de expresión. Los costes son muy elevados y su futuro depende de que sigamos sumando muchos más apoyos. Siempre nos quedaría la opción de emitir por internet, pero claudicar no entra en nuestra agenda. Hay quienes lo consideran un fenómeno atípico, una escuela de pensamiento crítico. Y lo cierto es que cada vez son más los miles de oyentes. Se oye en la FM 91.3, 92.1 en S/C y La Laguna; en la FM 96.0 en el norte de Tenerife y en la FM 98.2 en Las Palmas de GC, Arucas, Telde...

Los sectores críticos vienen diciendo que el CCPC tiene lo que se merece
Hay que definir a esos “sectores críticos”, en general, portavoces de un régimen en decadencia, de una oligarquía de parásitos de lo público, casi siempre colaboradores necesarios de la corrupción sistémica que habita entre nosotros. En otros lugares del mundo, a una entidad de las características e implantación del CCPC no solo no se le hubiera perseguido y acosado desde las instituciones (¿esto no está tipificado como delito?), sino que se la habría respetado y apoyado. El mensaje es bastante primario y cainita; lo verbalizó el pasado septiembre en El Socorro, en Güímar, un veterano comunicador de la Tele Canaria fuera de micrófono: “es que si se enfrentan al poder, ya saben a qué se arriesgan”. Moraleja: baile usted al ritmo que le marcan los poderosos, ríales las gracias y ganará “la tierra prometida”.

¿Qué libros recomendaría?
Serían cientos. Entre nuestro millar de títulos hemos publicado a los mejores escritores, investigadores e intelectuales de Canarias. Cualesquiera de la escritora herreña Flora Lilia Barrera Álamo. Acaba de morir hace unas semanas. Su legado intelectual perdurará. “Años de tormenta” es una de sus últimas novelas. También perdimos a finales de 2017 a Alfredo Mederos, a quien debemos varios impresionantes y necesarios libros sobre la Memoria Histórica de Canarias.