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No somos ratas de laboratorio

  • Published in Salud

Cuando ante una pandemia mortal como el CoronaVirus se disparan los insultos, las cuestiones personales, las intrigas y la intransigencia, todo se vuelve frágil.

Estamos obligados a actuar unidos, a entendernos y a apoyarnos mutuamente. ‬
Hay que ser serios, señor LLUIS SERRA, doctor en Medicina y especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, jefe del Comité Científico Canario. Sus declaraciones son toda una provocación partidista  esencialmente ideológica. Usted no es un representante político. Su trabajo es la investigación. Sin embargo, presuntamente, actúa con su propio aparato ideológico como si fuera el portavoz de un partido político canalizando sus ataques de carácter coercitivo a través de la Prensa, Radio y TV. Es decir, utilizando los tentáculos del triángulo del poder político y mediático que, salvo excepciones, hoy por hoy, es más mercantil que periodístico. Pues como nos recuerda el periodista Ryszard Kapuściński: “cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante”.
Estamos en una situación de emergencia en cuya "guerra" han caído miles de muertos. Los familiares de los que se fueron no han podido darles el último beso y el último adiós a sus seres queridos que nunca más volverán.
La Ciencia tiene que estar unida a la Ciencia para investigar y salvar vidas humanas. Ese es el reto y ese es el camino. No valen los embrollos, ni las conspiraciones ni los pleitos al filo de la navaja a media luz, casi en la oscuridad. La democracia no puede vivir a oscuras.
No es saludable para un científico travestirse de político. Y usted, por desgracia para su respetable y respetado currículum, parece haber caído en esa peligrosa tentación de la  metamorfosis. ¿A qué vienen tantas prisas, tanta angustia y desesperación para que la desescalada en Canarias nos convierta a todos en un descalabro mortal de un CoronaVirus asesino? ¡Ojalá y me equivoque!
No cuestiono el excelente expediente académico del doctor Serra. Todo lo contrario: lo aplaudo. Lo que sí se critica por parte de otros prestigiosos profesionales de la misma talla académica del profesor Serra, es su desorbitada soberbia y su obsesionado protagonismo por imponer su criterio y el del equipo que dirige. ¿Y qué pasará si se reproduce un rebote con más contagios y más muertos?
Su derecho a expresarse sin fisuras con plena libertad, evidencia de que las libertades y los derechos humanos representan una conquista histórica irrevocable del progreso humano en todas las facetas de la vida. Su especialidad, sus conocimientos y su dedicación a la Salud Pública, avalan una trayectoria impecable. Pero, ello no le da licencia gratuita para censurar con cierta visceralidad al Gobierno de España por no coincidir con su criterio y con el del presidente del Gobierno canario, Ángel Víctor Torres, extrañamente obsesionados ambos en aplicar una ruta o programa de desescalada o desconfinamiento en Canarias que podría ser temerario y letal para todos los canarios.
Que el presidente del Gobierno canario actúe como un temerario no me sorprende. Pues se le nota un hombre inseguro, nervioso, inestable, exaltado y sin el temple de un dirigente o líder político que tanto necesita Canarias. Torres es como una  lechuza del mal agüero.
No juguemos con los vivos porque no queremos más muertos. No juguemos con “extraños” ensayos de laboratorio estratóferico científico-político por tratar de ser los primeros en llenar discotecas, restaurantes, bares, terrazas, hoteles, playas, peluquerías, centros comerciales, estadios deportivos, gimnasios, etc, poniendo como ejemplo peregrino nuestras singularidades como Archipiélago de los Dioses del Olimpio. No, señor Serra. No, señor presidente Torres. No somos ratas de laboratorio. Canarias no es un paraíso inmune ni lo podemos seguir vendiendo como un continente en miniatura alejado de las tormentas tropicales y protegido de las pandemias sanitarias. No mientan.
La gente está hasta el coxis de tanto iletrado. Torres se cree un hombre libre de toda sospecha.  También cree estar limpio de polvo, de lodo y de paja. Probablemente, cree en lo que dice porque dice lo que cree o le hacen creer. De militante estéril del PSOE, ahí lo tenemos de Príncipe engominado y poco perfumado. Un alumno obediente premiado con un cargo de presidente que habrá provocado las carcajadas de Jerónimo Saavedra, el auténtico cardenal, el verdadero Principe de los Jesuitas, el amado Príncipe del PSOE en cuerpo y alma.
Mientras me canso de llorar de risa ante los nuevos “delegados de deportes” y otros tantos “ayudantes de sacristía” del PSOE de Torres, les ruego que hablen, dialoguen y sumen voluntades desde la humildad, la  sabiduría  y la solidaridad. No se dejen manejar por el poder menos noble y sucio como es el poder del dinero y su dudosa procedencia. No claudiquen ante las inconfesables presiones de los poderosos. No permitan la instrumentalización de los poderes fácticos a los que solo les importa sus negocios.
Todos estamos deseando volver a hacer una vida normal con nuestros hijos, nietos y toda la familia. Espero y deseo que un “Informe Técnico” o una decisión precipitada del presidente del Gobierno Canario, Ángel Víctor Torres, no nos confinen a todos en los cementerios sin derecho al ultimo beso. ¡Ojalá y el sol salga todos los días del año!

Armando Marcos
Periodista