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  • Published in Política

Unidas/Podemos se desinfla como un globo, es una evidencia, ya no sólo por los datos de las encuestas, también por la sensación del día a día.

Esto no viene de ahora, la formación morada lleva años perdiendo simpatizantes, militantes y, por ende, votantes.
Uno de los factores principales de la bajada en picado de Unidas/Podemos es su falta de autocrítica. Sabemos que en todos los partidos la opinión de sus acólitos siempre que sea favorable es bienvenida, pero si alguien se le ocurre hablar claro y sin "paños calientes" se le llama "infiltrado fascista" o “topo comunista de mierda" según sea la formación de izquierda o derecha.
Esto es una torpeza descomunal, porque solo con la confianza en una crítica constructiva, desde dentro, desde el propio aparato político y teniendo en cuenta las opiniones de todos se podrá ver dónde está el problema, donde la "avería" y remediar el desastre.
Inés Montero, la señora consorte de Pablo Iglesias, nunca debió entrar a formar parte del gobierno de coalición, ni ella ni otros como Alberto Garzón y Manuel Castells. Ninguno de estos 3 ministros ha aportado nada que se pueda considerar como política social que pueda llegar a la inmensa mayoría de los ciudadanos.
Las ocasiones que ha tenido la Sra. Montero para demostrar que está ahí por su propia valía las ha tirado a la basura, su defensa por el lenguaje "inclusivo" no incluye a nadie, esa es una de las varias chorradas por las que muchos simpatizantes que votamos Podemos, con ilusión, empezamos a cuestionarnos, sobre todo después de la "tocata y fuga" de Pablo, seguir defendiendo una causa por la que nadie parece preocuparse.
Da la impresión que es más importante poner énfasis en demostrar que nuestro lenguaje es "machista" (el idioma español es uno de los más ricos en cuanto a léxico en el planeta) cuando la realidad es que el problema de la desigualdad de género nada tiene que ver con nuestra manera de decir, tampoco la homofobia o la xenofobia tiene que ver en llamar a todos, todas o todes, o ahora cambiar la palabra patria que nada tiene que ver con la masculinidad del término, ya que solo define "País o lugar en el que se ha nacido o al que se pertenece por vínculos históricos o jurídicos" el lugar donde te sientes vinculada una persona.
Mientras tanto se hacen leyes que nadie comprende, leyes como la Ley trans, que no sirve absolutamente para nada ya que, en el año 2007, el Ejecutivo de Zapatero aprobó entonces una ley pionera en el mundo que consistía en autorizar el cambio de nombre y de sexo de aquellas personas que no se identificaban con el que se le había asignado al nacer, pero sin necesidad de haber pasado por una reasignación quirúrgica de sexo. La condición que se imponía en esta normativa era que tenía que existir un informe psicológico diagnosticando la llamada 'disforia de género', además de acreditar que se había seguido algún tipo de tratamiento en este sentido durante al menos dos años.
El género es la construcción social del sexo, es decir, la forma (y los estereotipos) en la que la sociedad define a los hombres y a las mujeres, independientemente de sus genitales. De esta manera, la nueva 'ley Trans' permitiría que cualquier persona pueda acudir a un registro civil y cambiase su sexo en el DNI, aunque mantenga su genitalidad, su aspecto físico y el nombre dado al nacer. Ello conllevaría, además, la adquisición de los derechos que implica ser hombre o mujer, lo que para algunas posturas contrarias al borrador afectaría directamente a la legislación específica, como la Ley de Igualdad o la de Violencia de Género; pero también a otros ámbitos como el del deporte. Estas consecuencias son justamente el origen de la polémica.
¿De verdad es la nueva ley trans de importante calado social?
¿Es necesario en plena pandemia hablar de los beneficios de no comer carne? ¿Es necesario un ministro de universidades que ni se le oye ni se le ve?
Mientras tanto aumentan las colas del hambre, las del paro obrero, la electricidad y la gasolina a precios desorbitantes, la juventud española con el mayor índice de paro y de abandono de los estudios, los alquileres siguen y los desahucios igual, los precios de la cesta de la compra cada día más altos, y mientras un agricultor vende el kilo de papas a 30 céntimos, en el super de la esquina está a 2 euros, y mientras tanto nuestro ministro de consumo nos habla que la carne no es buena comerla a diario, la otra que quiere que los niños y niñas con 14 años decidan libremente su condición de género, la otra con el ERTE como espada de Damocles encima de la cabeza de cientos de miles de obreros, obreras, obreres, hablando del cambio de "patria por matria" y a todas esta la derecha ultra fascista, esperando agachapada en la salida para repetir el chupinazo madrileño, y aquí todos, todas y todes, tan contentos, contentas, contentes... ¡¡puta mierda!!
El barco se hunde y va navegando hacía el fin de su historia, me apena confesar que pese a su nula respuesta a los proyectos que llevaba Unidas/Podemos en su programa electoral, sigan en el gobierno de coalición. O se cambia ahora o todo lo creado se irá al carajo. Apenas quedan dos años.