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Referéndum por la Tercera República

  • Published in Política

En el último congreso del PSOE celebrado en junio de 2017, tres pesos pesados del partido, Carmen Calvo, Adriana Lastra y José Luis Ábalos, confinaron por más de dos horas en una habitación y se emplearon a fondo, para que un grupo de militantes de Juventudes Socialistas retiraran una enmienda que pedía un referéndum sobre la Tercera República.

La enmienda había pasado el filtro de la comisión política por 98 votos a favor y 69 en contra y se iba a votar en el plenario. La Dirección del Partido estaba segura y temía de que si se votaba, saldría adelante y en consecuencia, debería ser de obligado cumplimiento.
Lastima por la falta de reflejos y determinación de los delegados asistentes a ese 39 Congreso Federal, que permitieron esa gran chapuza antiestatutaria y que iba en contra del reglamento del congreso (al salir aprobada una enmienda en comisión o rechazada, pero obteniendo más del 20% de los votos, deja de ser de los enmendantes y pasa directamente al plenario, formando parte del conjunto de la comisión). Al final, la presión ejercida por los dirigentes les dio resultado y se aprobó un remedo transaccional, autentico bodrio que prácticamente lo deformó todo y no decía nada.
Esto ha marcado el devenir reciente del PSOE con Pedro Sánchez al frente y por eso, no ha sido de extrañar su oposición, a que en el Parlamento incluso con el apoyo de la reaccionaria derecha, no se abra ninguna comisión de investigación acerca de los indeseables comportamientos que ha venido cometiendo el rey emérito (esperemos que el actual Gobierno le retire ese titulo honorifico, pues éste estatus inédito, lo improviso el anterior Gobierno de Mariano Rajoy para que tuviera esa designación).  

La situación se le ha agravado al emérito, habiendo desde hace tiempo tirado por la borda el poco crédito que tenía y sobre todo últimamente, cuando ya fehacientemente se ha descubierto sus suculentas cuentas opacas y gran deuda acumulada con el fisco español. Lo grave de esto es que el actual monarca, desde hacía más de un año lo sabía y como era inevitable de que iba a salir a la opinión pública, pretendió desmarcarse con un comunicado de la Casa Real, en el que no se responsabilizaba de los actos de su padre y rechazaba la herencia (éste paripé lo formalizó ante notario) de su procedencia. Algo absurdo ya que legalmente ese acto se tendría que producir cuando falleciera y no antes. Eligió para la divulgación del referido comunicado, una fecha clave y muy dramática, como fue la del establecimiento por la pandemia del estado de alarma.

Aprovechó haciendo “un gesto ante la galería”, quitándole la asignación presupuestaria de 161.000 euros anuales asignada a su padre como miembro de la Casa Real. El caso es que este tipo de comportamientos, ha venido menoscabando a la Monarquía y ya va siendo hora de que con mucho sosiego, tranquilidad y constructivamente, se abra un debate en la sociedad para que democráticamente en referéndum, nos pronunciemos acerca de que tipo de Estado queremos, el actual monárquico u otro más democrático, plural y participativo como es el republicano.

El momento lo requiere y es el adecuado. Pedro Sánchez, esto es, el PSOE (todos los partidos políticos están jerarquizados –bastante menos el PNV- y el Partido Socialista no es una excepción), tiene al respecto mucho que aportar, para que ese proceso se pueda hacer realidad.

Debería pesarle a Pedro Sánchez y tener en consideración la Historia del PSOE, que siempre ha tenido como una de sus principales señas de identidad el republicanismo y, a los tantos compañeros y compañeras que dieron su vida, sufrieron represión y cárcel o tuvieron que soportar el exilio, por defender a la II República, que tantas expectativas y esperanzas concitó en el poco tiempo que pervivió, pero que dio ejemplo con avances y mejoras políticas y más libertad y justicia social, fundamentalmente dirigidas a los mas humildes y desfavorecidos.

Antonio Aguado Suárez