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Elecciones Generales 28 de Abril. Algunas claves interpretativas (2)

  • Published in Política

En el artículo anterior presenté un contraste de las Elecciones Legislativas del año 2008 y las previstas para este próximo 28 de abril. Justifiqué ese modo de proceder porque ambos marcos me parecían paradigmáticos y nos permiten percibir de forma más profunda y real la verdadera dimensión del cambio político operado en la heterogénea sociedad española en las últimas legislaturas.

Creo, además, que este ejercicio comparativo facilita la comprensión de algunas claves sociopolíticas en dos momentos muy diferenciados de la reciente historia democrática española, expresada mediante el comportamiento electoral.

Simplificando mucho, los resultados de las Generales de 2008 expresaron el momento más álgido del modelo bipartidista, o ecosistema electoral bipolar. El binomio PSOE-PP concentró el 92% de los votos y 323 escaños entre ambos partidos (el PSOE 169 y el PP 154 escaños).

El escenario previo que se dibuja en el horizonte tras las Generales de 2019 será inédito. No sólo porque muestre el antagonismo del bipartidismo, sino por la naturaleza cualitativa del comportamiento del nuevo multipartidismo o ecosistema electoral multipolar que conformará la nueva Cámara baja. Un Congreso de los Diputados renovado, muy fiel a sus líderes, heterogéneo, fragmentado y muy plural, que además será testigo del estilo de esta nueva política, muy pendiente de las redes sociales. Lo novedoso de esta expresión multipartidista será, por tanto, la cualidad de ese nuevo ecosistema multipolar que veremos en el seno del Parlamento Español.

Convivirán tres derechas estatales (PP-Cs-Vox), que, a tenor de las tendencias apuntadas por múltiples encuestas, aglutinarían en torno al 46% de los votos: PP (20%), Cs (16%) y Vox (10%).

Este reparto, en torno a los porcentajes que apunto, es una estimación propia, elaborada reinterpretando los distintos escenarios posibles y los resultados de la secuencia histórica en elecciones generales de los votos obtenidos por los partidos o coaliciones de la izquierda y la derecha en el eje ideológico, así como los resultados porcentuales obtenidos por los diversos actores periféricos en comicios generales.

En la Cámara baja estarían las dos izquierdas más representativas del conjunto del Estado español. En primer lugar, el PSOE, que sería la fuerza política más votada y podría superar el 27% de los votos. Junto al PSOE estará la nueva o modificada representación del espacio político que hasta las G’2016 integró a Unidos Podemos (UP) *, que podría recoger en torno al 15% de los votos de los electores.

Finalmente, y junto a estos grupos principales, estarán además otros importantes actores periféricos. El resto del arco parlamentario representará a los diversos nacionalismos, de distintos signos ideológicos, de Cataluña, País Vasco, Galicia, la Comunidad Valenciana y Canarias. Todas estas expresiones políticas del complejo estado plurinacional español podrían obtener aproximadamente el 12% de los votos a partidos y coaliciones electorales que concurran el 28 de abril.

Hemos de tener en cuenta que las organizaciones nacionalistas y de izquierdas de Galicia y la Comunidad Valenciana, se presentaron en las Generales de 2016, bajo la marca electoral Unidos Podemos. La previsión para las Generales de 2019, es que en estas Comunidades se presenten por separado, y bajo sus marcas electorales territoriales.

La atrevida estimación de votos que he realizado para estas inmediatas Generales, tiene dos importantes limitaciones básicas, que pueden finalmente ofrecer importantes variaciones en la composición final del Congreso, respecto al mayor o menor número de escaños en los ejes ideológicos de la derecha y la izquierda. Las reflejo aquí, no en aras de curarme en salud, sino anticipando que ambas pueden modificar significativamente la previsión comentada.

La primera de ellas es el sistema electoral español regulado en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) que establece en 52, el número de circunscripciones electorales para estos comicios, que son las 50 Provincias, más las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. El  sistema electoral español determina, además, el número mínimo de dos escaños por Provincia y su incremento en función del tamaño de la población.

En España se puede establecer una tipología de circunscripciones electorales, en función del tamaño de las provincias. Las pequeñas, que reparten entre 2 y 5 escaños; las medianas 6-10 escaños y las grandes, que aportan entre 11 y más escaños. Los analistas coinciden en la mayor proporcionalidad del sistema cuando se reparten más escaños en cada circunscripción.

Este hecho, más el uso del método de promedio mayor D’Hondt para asignar escaños, en un sistema de representación proporcional como el nuestro, hace que un número significativo de escaños de las circunscripciones pequeñas estén en el aire en las próximas Generales. Serán, por tanto, de muy difícil e incierta atribución, dado los actores o partidos y coaliciones que compiten y la feroz competencia electoral esperada.

Por esta razón, sería una osadía por mi parte hacer una traslación a escaños de los porcentajes de voto estimados a los distintos partidos o coaliciones. Los escenarios que se dibujan, en función de los cocientes o restos en las circunscripciones más pequeñas, pueden beneficiar o perjudicar al bloque de las derechas  (PP-Cs-Vox), o al de las Izquierdas el PSOE y (Unidas Podemos) ** en el cómputo final de escaños.

La segunda variable que puede influir de modo importante en la estimación realizada tiene que ver con la participación electoral. Hasta las generales del año 2011, se asociaban las elecciones de cambio a las caracterizadas por niveles muy elevados y tasas del 75%, de participación o superiores. Sin embargo, las elecciones generales de 2011, parecieron invalidar esa tipología, pues fueron unas elecciones de cambio, pero poco participativas (68,9%). Lo ocurrido posteriormente en las más recientes Generales de 2015 y 2016, parecen confirmar que el cambio político-electoral en España, ha dejado de estar asociado a altas tasas de participación, al menos, en esta etapa reciente. Muy probablemente, y es la opinión que expreso, la abstención electoral se correlacione más en estos tiempos convulsos con el hartazgo y cansancio ciudadano asociado a la desafección política.

Por lo expresado hasta aquí, no tengo la menor duda de que las Generales de 2019 son elecciones de cambio político, y de cambio cualitativo, aunque la participación electoral sea inferior en esta convocatoria al 75%, al que se asociaba hasta muy recientemente esa tipología electoral.

Las grandes movilizaciones del feminismo de los dos últimos 8 de Marzo, junto a las importantes protestas de los pensionistas, han sido movimientos sociales de una intensa y profunda influencia en la vida política reciente de la sociedad española. El impacto de ambos ha sido considerable y está influenciando transversalmente todas las sensibilidades políticas. Es muy difícil ponderar el valor y la dirección o sentido del voto de estos dos importantes actores colectivos en la próxima contienda electoral. Lo que es obvio es que están jugando un papel determinante en el escenario, posicionamiento, propuestas y programas de todos los partidos políticos.

La sociedad española no es la misma, y la ciudadanía empieza a tomar decisiones y comportarse de forma diferente a la hora de depositar su voto, porque contempla otros factores y vive otros tiempos. La nueva Cámara de representantes que surja, nada tendrá que ver con el Congreso de los Diputados “bipartidista” surgido de las Generales de 2008, y que respondía a un ecosistema bipolar y estable, en el que dos partidos (PSOE-PP) se repartían la mayoría de votos y escaños. El próximo 28 de abril responde a otro ecosistema, multipolar, incierto y volátil, que responde además a patrones de comportamientos menos previsibles de la ciudadanía. La espontánea expresión “todos son iguales” es muy reveladora de la imagen desgastada, denostada, de los políticos y el profundo abismo entre la política y la ciudadanía.


*  La “marca electoral” Unidos Podemos  en las G’2016  integró a los siguientes partidos y coaliciones electorales:

PODEMOS-IU-EQUO - UNIDOS PODEMOS

ECP- EN COMÚ PODEM-GUANYEM  EL CANVI

PODEMOS-COM – COMPROMÍS – PODEMOS - EUPV: A LA VALENCIANA

PODEMOS-EN MAREA-ANOVA-EU - EN MAREA

**  Unidas Podemos, nueva denominación o “marca electoral” para las G’2019 del espacio político de la Izquierda nucleado en torno a Podemos-IU-Equo


Miguel Guerra García de Celis

Sociólogo