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Franco resucita

  • Published in Política

EL BAR DE PEPE

Pues a ver si me puedo explicar, ni Santiago Abascal es Jesucristo ni creo en las resurrecciones.
Pero si en lugar de tomar al pie de la letra el tema de la resurrección, lo ponemos como ejemplo del resurgimiento de las viejas escuadras de la Falange Española y de la Junta Ofensiva Nacional Sindicalista, o bien de la extinta Fuerza Nueva, tenemos el resultado en VOX.

Vox ha calado en una pequeña parte de los españoles, y Abascal, buen alumno de Pablo Iglesias, ha hecho lo mismo que hizo el político de Podemos hace unos 5 años, decir a una parte del pueblo lo que quiere oír, que no es otra cosa que lo mismo que decía la izquierda progre pero en versión de la ultra derecha española.

¿Que usted cree que los migrantes, negros africanos, nos traen problemas? Pues no se preocupe que si ganamos echaremos a esa panda de inútiles, vagabundos aplicando nuevamente la ley de vagos y maleantes del antiguo régimen.
¿Que usted cree que hay que eliminar a los partidos políticos que apoyen el referéndum de autodeterminación de los pueblos? Pues eso esta hecho, retomaremos el poder en el Tribunal Constitucional y los declararemos anti constitucionales.

¿Que usted está en contra de la ley del matrimonio homosexual y la adopción de hijos por parejas LGTB?

Prometeremos acabar con esa ley aprobando la antigua Ley de vagos y maleantes.

¿Que usted quiere una mayor y mejor reforma laboral? De eso mejor no hablar.

El resultado electoral de los boys de Abascal en Andalucía no es un éxito de Vox, es un fracaso de la izquierda andaluza, Vox no ha ganado nada en la tierra de Maimonides, de Lorca y Machado.

El espacio ocupado por la ultra derecha española y su acceso a la poltrona parlamentaria andaluza, se ha realizado a expensas de una política nefasta del Psoe y Podemos, Susana Díaz, despreciada por una buena parte de los militantes socialistas, que no olvidan sus ambiciones desmedidas por alcanzar la secretaría general del partido y el golpe de mano nauseabundo en contra de Pedro Sánchez, le dieron la espalda, por otro lado el tema de los ERE, donde el latrocinio salpico a “moros y cristianos”, políticos de la izquierda  y sindicalistas del mismo signo que hicieron de Al-andaluz su cortijo especial, y del dinero público su propio banco que no dudaron en utilizar en su propio beneficio, por otro lado Teresa Rodríguez demostró que la bajada de Podemos, en las elecciones autonómicas del 2 de diciembre, es el preludio de una muerte anunciada.

El Partido Popular sigue su caída en picado, la salida de M punto Rajoy no ha servido para regenerar la mafia incrustada en la sede de la madrileña calle de Génova, donde siguen pensando en recuperar la Moncloa y volver a las andadas. Pablo Casado, alumno aventajado de Aznar nos puede prometer y nos promete otros 4 años de angustias y volver a los viernes negros de millones de españoles y españolas.

Cs asoma la patita e intenta superar la barrera del PP y situarse como segunda fuerza política en el arco parlamentario del hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo con el animo de dominar el cotarro y pactar con el mismísimo Satanás si fuera o fuese necesario, el problema es el grano que le ha salido por el pucherazo en sus primarias que le han dejado tocado  antes de iniciar el combate. Por mucho que la mona se vista de seda, ya se sabe que sigue siempre siendo mona.

Vox, de per se, no gana, se aprovecha de la porquería de los otros y trata de convencer a los desilusionados y desterrados hijos de la democracia que, en el mejor de los casos, una dictocracia  es la solución a nuestros problemas. Ganar no ganará, no hay tantos locos iluminados en el censo electoral para que alguna vez puedan volver a gobernar los herederos del franquismo.

Las encuestas son, como las estadísticas, la mitad de la verdad que es igual a la peor mentira. El 28 de abril sabremos hasta que grado de diarrea mental y el número de españoles con esa sintomatología vírica votan  a VOX.