Log in

Escrito abierto a Gaspar Llamazares y demás políticos profesionales

  • Published in Política

Gaspar, tienes una profesión muy digna (como todas) de medico que prácticamente no la has ejercido y llevas muchísimo tiempo viviendo de la política.

¡¡¡Ponte a trabajar de una dichosa vez!! y déjate de seguir enredando tanto la política y menos aún dividiendo a la izquierda más de lo que esta. Ahora parece ser que al menos a las elecciones europeas pretendes presentar y confrontar a tu formación política Actúa con Izquierda Unida donde supuestamente está o ha estado integrada.

En esta aventura según parece haciéndote el juego inexplicablemente se prestará Baltasar Garzón como fichaje estrella para lograr un escaño en el Parlamento Europeo. Esa es la única circunscripción a la que por lo visto se presentará Actúa, pues lo más probable no tiene arraigo suficiente para hacerlo en las municipales y autonómicas y menos aún llegado el caso generales. 

El problema no es solamente de Gaspar Llamazares y es que hay muchos (demasiados) políticos profesionales en todas las organizaciones políticas y con sus actitudes y comportamientos vienen condicionando y secuestrando el sistema democrático y lo han hecho o amoldado a su imagen y semejanza, haciendo primar sus intereses personales. Para lograrlo han tenido que previamente jerarquizar las estructuras de sus propios partidos políticos, secuestrándolos desde sus cargos institucionales que predomina ante el interno u orgánico-político. Lo vienen haciendo muy fácilmente y es que suelen acaparar y ostentar ambos cargos al mismo nivel, erigiéndose en jueces y parte.

El único partido político que no tiene ni practica esta formula es el PNV, sin lugar a dudas el más democrático y es que desde el cargo orgánico-político, aparte de darle apoyos a sus compañeras y compañeros en cargos institucionales para que realicen la mejor gestión posible, también les controlan para no permitirles tengan ningún tipo de comportamientos indeseados. Por eso con todos los años de gobierno que lleva el PNV en el País Vasco no se le conoce ningún caso de corrupción. Eso lo posibilita la supremacía del cargo interno sobre el publico.  

Lo que debería diferenciar a la izquierda de la derecha y ultraderecha es sin lugar a dudas, su carácter eminentemente democrático como organizaciones políticas realmente democráticas, plurales y participativas donde la militancia se sienta copartícipe del devenir y decisiones de sus propias organizaciones y simpatizantes y votantes se identifiquen con las mismas porque les convence su funcionamiento interno e incluso externo si en momentos determinados incluido las primarias son consultados/as y no se ven limitados a la participación solo cada cuatro años, con la introducción de una papeleta dentro de la urna, para votar a unos candidatos que en la mayoría de los casos no se les conoce pues no suelen aportar nada que les avale ante la Sociedad que se supone van a servir y son elegidos (impuestos por los jerarcas de su respectivos partidos políticos), con los únicos méritos de la docilidad y sumisión al poder establecido.

Eso si, antes de las elecciones los candidatos con sus correspondientes organizaciones políticas nos suelen hacer todo tipo de promesas, pero tras ser elegidos, como se suele decir, “si te vi no me acuerdo” y hasta las próximas elecciones. Después del paro y la corrupción la clase política es el tercer de los problemas que mas afecta a la población. Esta valoración se “la han ganado a pulso los políticos”. Se hace cada vez más necesario y urgente acabar con la lacra de los políticos profesionales y que se produzca de forma natural porque esté contemplado en la Ley de Partidos y Electoral la deseada y necesaria regeneración y renovación.  

Estas formulas de una profunda regeneración democrática del conjunto de la Sociedad y elevar el Estado Social y de Derecho, haciendo una Sociedad más justa, libre, democrática e igualitaria, incrementando las cuotas de bienestar de la clase media y trabajadora, son las únicas para combatir de verdad y con efectividad a la derecha y ultraderecha fascista, racista y xenófoba.

Hay que hacerlo desde ya y es que como se viene comprobando en todas las elecciones, sus mensajes están calando cada vez más y arraigándose e incrementándose su respaldo electoral, incluido en capas de la población que se ven abandonadas o no suficientemente representadas y asistidas por partidos políticos supuestamente de izquierdas, pero que en la practica y desde hace tiempo han entrado en inconsistencias y contradicciones, o no aplicando las medidas necesarias de justicia social que puedan revertir tantos abusos que se vienen cometiendo contra la clase trabajadora en general y las/os más humildes y desfavorecidos/as en particular.              

Antonio Aguado Suárez