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Una carta para mí

  • Published in Política

Acabo de encontrar en mi buzón un sobre sin sellar,  abierto, en el que aparecen el logotipo del Gobierno de Canarias y una hucha amarilla con la leyenda “Bajamos los impuestos”. Dentro hay una carta en la que el Gobierno de Canarias se dirige a mí como “estimado contribuyente”.

¿Como sabía el Gobierno de Canarias que esa carta sin remitente ni destinatario la abriría un contribuyente? ¿Habrá querido poner “estimado votante” y por falso pudor me dejo reducido a “contribuyente”? El caso es que no se trata de una carta normal, en realidad es un “buzoneo” pagado con fondos públicos, un reparto de mortadela-propaganda institucional aprovechando el 30 de Mayo, para hacer campaña partidista pagada con nuestro propio dinero, esta vez con el pretexto de una información tributaria que en realidad no se dirige a los contribuyentes.

El caso es que mi “Gobierno” me explica detalladamente cómo ha bajado los impuestos con efecto retroactivo al 1 de enero de 2017, caramba qué coincidencia, porque me lo viene a decir ahora justo en la víspera del Día de ¿Canallas?  Incluso me advierte que si ya he presentado mi declaración puedo “modificarla e incorporar estas nuevas deducciones en el caso de que pueda aplicarlas“.

Por si fuera poco, el panfleto de propaganda usa las trampas habituales de las grandes superficies cuando te quieren vender la moto: para el caso de algunas “rebajas” un asterisco en superíndice, a modo de llamada a un texto ubicado abajo del todo, en cursiva y con una fuente de caracteres menos llamativa, nos advierte: ”siempre que el contribuyente no haya tenido rentas superiores a 39.000 euros en tributación individual o 52.000 en tributación conjunta”. O sea, que le permiten deducciones en el IRPF en el tramo autonómico -no les bajan los “impuestos”- a los que menos falta les hace, pero procurando que no se note mucho. Como si el Gobierno de ¿Canallas? no supiera cuál es el salario medio de los canarios que el “nacionalista” Clavijo prostituye, cuando nos vende a los inversores foráneos exactamente como la mano de obra barata que para él somos. Por cierto: no debemos obviar que en gran medida ese salario se lo debemos a las décadas de Gobierno de un partido ¿nacionalista?, que gobierna a toque de corneta de los empresarios patrocinadores de nuestra actual democracia… y también de nuestra anterior dictadura.

Estamos llegando al límite de la desvergüenza, porque quiero suponer que la desvergüenza no puede crecer ilimitadamente. Y lo digo sobre todo porque el folleto de propaganda lo firma la Directora de la Agencia Tributaria Canaria, cuando lo debería haber firmado directamente ese  “corredor” de fondo que se apellida Clavijo.  Pero igual la desvergüenza ya sería mucha.

¿De verdad que hacer ésto no es delito? Pues entonces urge cambiar las leyes. Ah, se me olvidaba que las leyes las hacen ellos. Caramba, otra coincidencia.