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¡¡La madre que nos parió!!

  • Published in Política


    El BAR DE PEPE

Según el teorema del mono infinito, si a un simio le suministran las dosis suficientes de alcohol y estupefacientes, no sólo empezaría a hablar, sino que seguramente diría menos gilipolleces que Puigdemont, pretender que Rajoy se reúna con él en el extranjero no deja de ser una gilipollada esférica de récord Guinness.
Pues verán ustedes, uno, está que flipa como un idiota, ya estaba, después de las elecciones del 2015, harto de la estupidez de los políticos, elevada a la máxima potencia. Sobre todo, cuando el enemigo público número uno del PP, Pablo Iglesias, votaba en contra de la investidura de su compañero ideológico, Pedro Sánchez, y evitaba un cambio de gobierno en la España de la dictacracia que seguimos padeciendo.
Claro que Pablo Iglesias nos hizo la putada a 37 millones de españoles, incluyendo a los 5 millones que les votamos en primera “convocatoria” (porque en segunda lo mandé a tomar al carajo) por culpa de su maldito ego, que pudo más que la voluntad de sus votantes; es decir que a la vista del éxito obtenido en la primera ronda, y como buen protagonista de la “nueva casta”, quiso dar un golpe de “tuerca” y cargarse como segunda fuerza política al Psoe , queriendo cubrirse de gloria, junto a Alberto Garzón, y siguiendo los consejos del Califa emérito cordobés, obligó a unas nuevas elecciones, que bajo el “epígrafe” de Unidos Podemos, la acabo de joder bien jodida.
El idiotizado, por los aplausos de los indignados del 15-M (que éramos mayoría) pensó que era su momento, el momento sublime de darle el descabello al maltrecho Psoe y se equivocó. Desoyendo consejos de Bescanca y Errejón y dejándose aconsejar por Monedero y el catalán, se lio la manta en la cabeza y la lió. El resultado es el que todos conocemos: Rajoy sigue gobernando otros tantos años más, la niña del exorcista sigue a su lado, y tantos como tantos siguen gobernando a diestro más que a siniestro.
Ahora nos encontramos con un panorama similar, pero esta vez en Catalunya, antes llamada Cataluña, con ñ, donde la están liando parda, es decir que, mintiendo como crápulas indecentes, con la felonía de ir contra sus propio estatuto y reglamento del parlamento catalán, los independentistas pretenden hacernos creer que actúan en representación de todos los catalanes, cuando la realidad es bien distinta.
Lo cierto es que las elecciones del pasado 21-D ha dejado bien clara que la mayoría de los ciudadanos de Catalunya no desean la secesión del Estado de España. Una cosa son los votos emitidos y otra los escaños que, de acuerdo con una ley electoral obsoleta, obtiene la minoría independentista.
 Los catalanes, un 82%, de los que 2.063.361 votaron si a los grupos independentista formados por JuntxC, ERC y la CUP, y 2.212.861 votaron si a las opciones unionistas. O sea que un 52%, la mayoría de los catalanes votaron NO a los grupos que representan la opción secesionista.
Esto es lo realmente importante y peligroso al mismo tiempo. Intentar dominar por la fuerza de ley D´Hond, que divide el número de votos emitidos para cada partido entre el número de cargos electos con los que cuenta cada circunscripción, deja con mayoría parlamentaria a los partidos menos votados, al pueblo soberano es un temible error.
Que los catalanes y por ende los españoles, estamos sentados encima de barril lleno de dinamita todos o casi todos lo sabemos y no hay quien lo niegue. El independentismo, los nacionalismos exacerbados solo son causa de miseria, ruina y muerte, así ha sido y tal como discurre el asunto me temo que el tema va alejándose del esperpento de una pesadilla de otoño y se acerca, cada día más, a la tragedia de los Balcanes.
Personajes como Puigdemont, Junqueras, Forcadell, Trapero, etc. constituyen el elenco principal de esta trágica comedia que vivimos en estas navidades del año 2017.
Unos fugados al extranjero, los otros encarcelados, otros investigado e imputados, los otros con fianza para evitar la cárcel provisional, pero todos, absolutamente todos, con un nivel muy mediocre para llevar los destinos de una Catalunya independiente, es más, estoy convencido que están llevando al país catalán a un túnel del que tardarán muchos años en salir.
Según el teorema del mono infinito, si a un simio le suministran las dosis suficientes de alcohol y estupefacientes, no sólo empezaría a hablar, sino que seguramente diría menos gilipolleces que Puigdemont, sobre todo si pretende que Rajoy se reúna con él en “el extranjero” no deja de ser una gilipollada esférica digna de récord Guinness. Estos son los héroes de la política catalanista, los salvadores de la patria, los descendientes de Francesc Maciá, los Ayatolas llamados para llevar al pueblo catalán al país de las mil maravillas.