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La guillotina de papel. Desaparecidos

  • Published in Política

Más de diez mil personas desaparecen en España cada año sin ninguna causa aparente (34 cada día), con el consiguiente sufrimiento que supone para las familias. En muchos casos, la desaparición de una persona puede afectar a toda la comunidad, sobre todo cuando se trata de una persona que es la que sostiene económicamente su hogar, por lo que los familiares quedan librados a su propia suerte.

En el periodo 2007-2016, la Policía Nacional ha recibido 112.018 denuncias de desapariciones, de las que cerca de 48.000 son de españoles, según los últimos datos de los que dispone el Ministerio del Interior.

Esto si debiera ser el mayor motivo de preocupación de los españoles, incluidos los catalanes, cuya comunidad se encuentra situada en el número uno de personas desaparecidas. Alguien o muchas persona o personas están muy interesadas en desviar este gravísimo asunto de la opinión pública... todo esto es increíble y al mismo tiempo horrible por la indefenso del asunto, la policía no tiene pajolera idea, la guardia civil ídem de lo mismo, el CNI no da pie con bola y los ciudadanos empezamos a pensar que en toda esta mierda puede existir un clarísimo asunto de tráfico de órganos humanos, después nos quejamos de que nos vigilan... poco lo hacen las fuerzas de seguridad del Estado... ¿pueden hacer más? y si no lo hacen ¿es por falta de presupuesto?

La primera radiografía elaborada por Interior sobre desaparecidos en España ha arrojado una cifra principal: las fuerzas de seguridad mantienen activa, en este momento, la búsqueda de 4.164 personas. De ellos, más de 1.300 son menores de edad. "Pero no son simplemente un número. Estamos hablando de familias que sufren de una manera tremenda", ha dicho este martes el ministro Juan Ignacio Zoido, que ha presentado un informe donde se señala, además, que los investigadores consideran 214 del total de casos como de "alto riesgo". -Sigo insistiendo en el tráfico de órganos humanos como principal negocio de estas desapariciones.
Los españoles tenemos la facultad de perder la memoria cuando el asunto nos causa un trauma, al principio apoyamos con energía a la familia e incluso nos movilizamos, pero poco a poco se va diluyendo el interés y a partir de las dos semanas damos por hecho la imposibilidad de encontrarlo con vida y nos desvinculamos de la búsqueda.

Existen casos donde las pruebas del tráfico de órganos son tan evidentes, que siguiendo las “huellas encontradas” se podía llegar, presuntamente, a conclusiones acusadoras para gente de prestigio en el ambiente sanitario privado, pero es dificilísimo denostarlo, a menos que se les pille con las manos en la “masa” demostrar que el órgano trasplantado corresponde a una de esas personas desaparecidas es más que imposible.

Por otro, lado el beneficiario, el receptor, del corazón, hígado, riñones, etc, etc, y sus familiares no son conscientes, o por lo menos disimulan, de la personalidad del donante, que en la mayoría de los casos se tratade un motorista, ciclista o automovilista fallecido en “accidente de tráfico” , cuya familia solidaria ha donado los órganos para que ese enfermo pueda sobrevivir.

Lo curioso y peliagudo del asunto es que el 90% de los desaparecidos y no encontrados tienen una edad que oscila entre los 5 y los 40 años, no les parece algo raro, muy raro, ¿verdad?

Yo creo, que estás reflexiones también se las estarán haciendo las fuerzas de seguridad del Estado con el CNI y toda la parafernalia de gobiernos de la Unión Europea, no en vano la tasa de desaparecidos en toda la zona euro, superan el 1,5 millón de personas.

Valdrá la pena salir a la calle y poner en marcha al pueblo “soberano” de patas y en cueros, investigando nuevamente, caso por caso, a los desaparecidos y no encontrados, y meter en la cárcel a los responsables de tanta cabronada criminal.