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El show de Podemos

  • Published in Política

EL BAR DE PEPE

Podemos, el partido político que, amparado por el movimiento 15-M, llegó a ilusionar a millones de españoles se desinfla igual que un globo.
El último sondeo sobre la intención de voto lo pone en el punto de mira del partido de Albert Rivera, que apenas y por poco que lo persiga, no solo le alcanzará, se convertirá en la 3ª fuerza política en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo.

La caída de Podemos tiene una fácil lectura y algunos miembros importantes y fundadores del partido lo saben muy bien, como es el caso de Bescansa y del propio Errejón. El principio del fin de la agrupación liderada por Pablo Iglesias tiene fecha: el 4 de marzo de 2016.
Pero ese día, que quedará grabado en la memoria de todos aquellos que votamos con ilusión la candidatura de Podemos, no significaba la pataleta de un niño por el acuerdo firmado por Sánchez y Rivera. Para nada se trataba de esa cuestión, el tema era más complejo y la estrategia, aun pareciendo de libro, no es más que una chapuza como todas las que nos tiene acostumbrados Pablo Iglesias y su pandilla.
Votar no a la investidura de Pedro Sánchez significaba unas nuevas elecciones y la posibilidad de convertirse en la segunda fuerza política del país, eliminando, de paso, a su enemigo “natural” el Partido Socialista Obrero Español.

La idea de aceptar a Izquierda Unida como aliado no sólo fue mala, además de no servir para nada (perdió casi un millón de votantes) hizo desaparecer el partido descendiente del histórico PCE, humillando a todos los afiliados que, lejos de apoyar a Unidos Podemos se abstuvieron, maldiciendo al hoy “cadáver” político Alberto Garzón.

Los vaivenes con el tema catalán, el enfrentamiento entre Errejón y Pablo Iglesias, la retirada de la primera línea de Carolina Bescansa y las constantes chorradas que cometen, hacen de Podemos un partido político más parecido a un chiringuito de playa que a una organización seria y defensora de los postulados `que prometió cumplir al llegar al Congreso de los Diputados.

Los votantes de la formación morada empiezan a cansarse y a peguntarse si “el coletas” no es otro “encantador de serpientes”, “vendedor de humo” o “charlatán de feria pueblerina” y no les falta razón a tenor de las “acciones” que últimamente ha protagonizado.

Porque nadie se puede explicar, después de tener en el “punto de mira” a Mariano Rajoy, sin consultar previamente, al Psoe, a pecho descubierto y a sabiendas que las mociones de censura a la presidenta de la comunidad madrileña y al presidente del gobierno español significan una pérdida de tiempo y prestigio al líder “podemista”, el porqué de esta rocambolesca historia, a menos que se trate de un show mediático que justifique ante propios y simpatizantes la falta de cumplimiento de las promesas efectuadas en las campañas electorales.
La gente quiere saber cómo va la reforma de la ley laboral, la ley de dependencia, el salario social, y la subida de las pensiones hasta equipararlas con el índice de precios al consumo, la nueva ley hipotecaria y la derogación de las leyes que permiten el desahucio exprés, la anulación de la llamada ley mordaza, la retirada del aforamiento a la “casta” de las que ellos parecen formar parte, las becas para estudiantes, etc. etc. etc. Lo demás son chorradas que no convencen a nadie.

Todos sabemos que el Partido Popular es un partido corrupto, investigado `por financiación ilegal y cohecho, para nada hace falta un bus que recorra las calles de las ciudades españolas recordándonos el choriceo institucional. Lo que hace falta son unas nuevas leyes con unas condenas rápidas y ejemplarizantes para que nadie se le ocurra meter la mano en la hucha de todos, y eso no se consigue con mociones de censura inservibles.

Lo que verdaderamente están consiguiendo es hacer el puñetero ridículo y perder militantes y votos.

Por otro lado, se olvidan de la historia, alegremente se declaran más a la izquierda que el propio Julio Anguita, ignorando que, en 42 años, desde la muerte del dictador, el Partido Comunista de España jamás ganó más allá de una veintena de diputados y eso ocurrió en la época de Santiago Carrillo. Ni siquiera el Califa de Córdoba obtuvo más de 13 diputados.

Situarse como alternativa del Partido Comunista de España e incluso anexar a Izquierda Unida dentro de Podemos no es una estrategia eficaz para ganar unas elecciones o, por lo menos, desbancar al Psoe como fuerza alternativa al gobierno del PP.

Está tan falto de coherencia político - social que es capaz de criticar la donación de 300 millones de euros, efectuada por el empresario Amancio Ortega, para combatir el cáncer, alegando mil historias e ignorando que el 99% de la sociedad española está aplaudiendo la iniciativa del Sr. Ortega y poniéndolo como ejemplo de mecenazgo, a la vez que proponiendo a su Fundación para el premio Princesa de Asturias de la Concordia.

No cabe la menor duda, que el rechazo de Iglesias y compañía a la donación del dueño de Inditex produce en los enfermos de cáncer, familiares y amigos un profundo rechazo a las manifestaciones hechas por Podemos en contra de la citada donación.
Claro que a nadie le puede extrañar, después de ver el bochornoso, esperpéntica y patética puesta en escena del reparto de las “carteras” del gobierno. El show no tenía desperdicio y ahí, en ese momento, muchos nos dimos cuenta que Pablo Iglesias, Monedero, Errejón, Echenique y sus secuaces eran más de los mismo: Casta política y de la más barata.