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Juan Carlos Monedero y la Ley Electoral Canaria

  • Published in Política

Me parece bien que el Parlamento de Canarias abra un debate acerca de la Ley Electoral, que tanto nos viene afectando a los canarios y residentes en Canarias, aunque pienso que no podemos esperar mucho de quienes han sido y son los máximos responsables de la situación lamentable que venimos padeciendo originada por nuestro sistema electoral.

Seriamos ingenuos si esperáramos y confiáramos en que la solución a este grave problema que viene influyendo negativamente en nuestras relaciones y que condiciona el desarrollo y bienestar de la Sociedad Canaria, venga dada por políticos profesionales y sus respectivas organizaciones políticas, que han venido aprovechándose de unas estructuras electorales que les permite mantenerse en el poder a nivel personal y partidario, con la hegemonía de un partido político “nacionalista de aceite y vinagre” como es Coalición Canaria, contando con la complicidad y apoyo unas veces del Partido Socialista Canario -PSOE- y otras del Partido Popular.

Ha entrado a la palestra un partido político emergente Podemos, que  participa en ese debate y aportó a través de un ponente invitado, el politólogo Juan Carlos Monedero, cofundador de esa formación política su propia visión y alternativa. Da la impresión que Podemos en Canarias no tiene las ideas claras sobre que hacer con algo tan importante como es dotarnos de una ley electoral que sea realmente democrática y que por encima de todo contemple la cohesión de todos los canarios independientemente del lugar de origen o residencia.

Con todos los respetos a Juan Carlos Monedero, manifestarle que lo expuesto en el Parlamento de Canarias, desde hace mucho tiempo venimos exponiéndolo algunas personas, que hemos promovido debates y adoptado iniciativas y resoluciones, encaminadas a darle solución a   éste tan grave problema, que si se hubiera tenido voluntad política, desde hace tiempo se habría solucionado.

Expuso Juan Carlos Monedero que "el sistema electoral canario es fruto del surgimiento del pleito insular; de un momento histórico donde el "caciquismo local" quiso hacer valer su estructura de poder; un modelo heredado del franquismo”. No creo que haya descubierto nada nuevo y es más, ya desde la última etapa de la Clandestinidad y hasta el principio de la Transición, cuando nos reuníamos los representantes de los partidos políticos de izquierda, denunciábamos a los cabildos como el feudo natural de la oligarquía insular y que llegado el momento habría que revisar su papel o mejor proceder a su disolución, todos estábamos de acuerdo y quien más defendía ese planteamiento era el máximo representante por aquel entonces del Partido Comunista de Canarias, que sabemos como terminó su vida política, haciendo causa común con las AIC para que constituyeran Coalición Canaria y después en “brazos” de ésta formando gobierno. La realidad es que al llegar a los cabildos los políticos de “ izquierda” y encontrarse con sus sueldos y dietas, grandes despachos, asesores, coches oficiales, etc., pronto se olvidaron de aquellos principios y convicciones.

El planteamiento de Juan Carlos Monedero, de que se configure una circunscripción electoral regional de 46 parlamentarios, ya lo teníamos especificado (una circunscripción electoral regional preponderante de la insular y que la Presidencia al Gobierno de Canarias se elija en la misma). Pero mejor aún considerábamos y creo que la situación lo demanda, que para acabar con los insularismos lacra que nos divide y enfrenta, tendríamos que dotarnos de una sola circunscripción regional (“muerto el perro se acabo la rabia”), de lo contrario seguiremos en el tiempo con éste problema. Se trata de gobernar Canarias en su conjunto y en consecuencia la circunscripción debe ser exclusivamente a ese nivel. No podemos seguir con la coacción y el chantaje de organizaciones políticas insulares que condicionen nuestro desarrollo, relaciones y convivencia.

Aunque no le guste a los insularistas, lo realmente importante debe ser las personas y no los territorios. Es muy injusto que en el Parlamento de Canarias se encuentre representadas organizaciones políticas insulares, que toda su población es tres y hasta cuatro veces menor que la de grandes zonas o barrios de las islas de Tenerife y de Gran Canaria, con la particularidad de que éstos barrios son muy humildes y marginales y tienen el mayor índice de pobreza, desempleo, fracaso escolar, marginación, etc. de toda Canarias.

Con una única circunscripción electoral regional y a través de una persona un voto, no serían necesarios los topes electorales, ya que todos los votos valdrían lo mismo. La paridad en la representación por sexos tiene que reflejarse y llevarse a efecto ineludiblemente y es más, se debe contemplar igualmente la alternancia de sexos al menos cada ocho años (nadie podría estar en un mismo cargo mas de dos legislaturas) en la Presidencia del Gobierno. A través de la Presidencia, debemos dotarnos de la potestad de disolución de la cámara regional. Las listas o candidaturas deben ser abiertas o al menos desbloqueadas

Canarias reúne las mejores condiciones para estar a la cabeza de todo lo bueno: clima, paisajes, playas, situación geoestratégica,  de las mejores condiciones para desarrollar energías alternativas, un REF (Régimen Económico y Fiscal), que nos debería facilitar diversificar y potenciar nuestros sectores productivos, fundamentalmente la agricultura, etc.  y sin embargo estamos a la cabeza en todo lo malo y no es cuestión de continuar haciéndonos las víctimas y culpar a otros de nuestros problemas.

A diferencia de las demás nacionalidades o regiones, tenemos vergonzosamente la doble capitalidad  y si la dañina Coalición Canaria sigue existiendo es por culpa de nosotros mismos. Una formación política que se autodenomina nacionalista y tiene muchas sucedáneas insulares. Es inimaginable que los auténticos partidos políticos nacionalistas, del País Vasco, Cataluña o Galicia, tengan sucedáneos o sucursales a nivel provincial. Coalición Canaria está sustentada por el poder y va siendo hora de sacarles del gobierno de todas las instituciones, en la seguridad de que haciéndolo así desaparecería o pasaría a ser una fuerza política testimonial, lo que redundaría en beneficio de toda Canarias.

Antonio Aguado Suarez. Veterano militante socialista