Log in

Lo que esperamos de Pedro Sánchez

  • Published in Política

EL BAR DE PEPE

Visto lo visto y en plan descarte, la opción política que puede representar los intereses de una gran mayoría de españoles es el Partido Socialista Obrero Español, entendido desde la perspectiva de la vuelta a la Secretaría General del denostado por la gestora y sin embargo aclamado por lo militantes, Pedro Sánchez Castejón.

Todas las encuestas le dan ganador por goleada y no en vano será el triunfador en las primarias del Psoe en el próximo mes de junio. Pedro se lo ha currado como ningún candidato a la secretaría lo había hecho jamás, la apuesta de ir a visitar, a dialogar con los militantes y simpatizantes que, desilusionados con el golpe de mando realizado por los mismos responsables del descalabro producido por la abstención a la investidura de Mariano Rajoy, han visto en Pedro Sánchez al   político coherente con la ideología de partido socialista y obrero.

La gente, nosotros los españoles que deseamos una España solidaria, un país más justo, reivindicamos políticas sociales que devuelvan la dignidad al trabajador, exigimos recuperar los derechos laborales perdidos a favor de la oligarquía del capital carroñero, a la devolución del dinero prestado a la banca fraudulenta, a restituir de los privilegios de una sanidad pública y universal, la educación y el acceso a la Universidad para todos, con becas suficientes para que ningún estudiante se quede sin estudios por problemas económicos. Pretendemos del Sr. Sánchez una política que renueve las ilusiones en la clase trabajadora, la dignidad al obrero, la defensa del ciudadano ante las injusticias de una justicia obsoleta y vendida al poder, a los sátrapas, que podamos decir que nuestra justicia es igual para todos.

Queremos que, con nuestro apoyo, limpie de mala hierba todo el Partido Socialista, que no le tiemble el pulso a la hora de pedir responsabilidades de las cabronadas que están cometiendo esa junta de “generales golpistas”.

Su vuelta a la madrileña calle de Ferraz debe estar haciendo temblar a tanto traidor arribista. No se trata de venganzas, ni siquiera de rencores, se trata de empezar desde cero un nuevo socialismo donde se recoja en la práctica, día a día, los fines y objetivos de los Estatutos creados por Pablo Iglesias Posse. Solamente aplicando el articulo 2 tenemos más que suficiente.

Ningún proyecto se puede llevar a cabo si antes no se elimina a los detractores. Sabemos las presiones que llegarán hacerle dudar, e incluso apelarán al sentido de la “responsabilidad” para no “desintegrar” al partido, no debería hacer caso a cantos de sirenas; si dejas manzanas podridas en el cesto, ya sabes que tarde o temprano acabarán todas igual.

Susana Díaz en su propio “tablao” está defenestrada, nunca ganó nada y Andalucía sigue igual que siempre, más paro, más incultura, más miseria y menos libertades. Los discursos, la palabrería sin contenido, sin el aval de los hechos, han colmado la paciencia de los andaluces. El Partido Socialista Andaluz está  ocupado por una nueva “clase de señorito”, un espécimen que surgió al amparo de los Gónzalez, Guerra, Griñán, Chavez, donde el poder servía como lanzadera para lograr el  mismo estatus de aquellas personas que vivieron en la dictadura franquista y fueron los caciques del pueblo, culpables de muchas fosas llenas de cadáveres de socialistas que lucharon para que sus hijos tuvieran una España mejor, una Andalucía que se les sigue negando… “Verde que te quiero verde. Verde viento, verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña…”

No esperamos nada más, bueno si, si queremos algo más y es que no cambie, que siga así. El pueblo premia la coherencia y castiga la traición, la falsedad, aunque a veces no se note, aunque el resultado de las elecciones nos pueda engañar, existe una mayoría silenciosa que espera  el motor del cambio que le genere la suficiente ilusión para volver a las urnas a dar su voto a una opción de izquierda solidaria y verdadera. Sólo un partido socialista obrero y consistente, unido y fuerte puede abanderar los cambios constitucionales necesarios para la modernidad de un Estado Federal que se enfrente a los importantes retos que nos esperan en este siglo XXI

Ya sabe mi opinión, espero la tenga en cuenta: “paso corto, vista larga y mala leche”.