Log in

¡Menudo tribunal!

EL BAR DE PEPE

Joaquín Hernández

{mosimage}Antonio, el picoleto jubilado, se queja  amargamente de la cantidad de porquería que está saliendo desde las cloacas a la superficie y comenta: “me dan ganas de ir a Vélez – Málaga en busca del ex teniente coronel Antonio Tejero y los dos solitos, con dos cojones, tomar la Moncloa y sin más dilaciones hacer detonar 200 kgs de goma 2 y, como cualquier yihadista suicida, mandar todo hacer puñetas”.

Antonio es un buen hombre y un honesto ex guardia civil  incapaz de matar una mosca, pero las noticias que diariamente aparecen en algunos medios de comunicación sobre corrupción, mafia política y gansterismo institucionalizado en la España de la Dictacracia no le dejan vivir en paz,  sobre todo cuando de la exigua pensión que percibe tiene que pagar la hipoteca del piso de la hija y el yerno en desempleo y sin más prestación que los 426 euros de subvención que se acaban en el mes de Noviembre. Así que cuando en la tv de plasma del Bar observa la noticia del asunto, más bien dossier, del enchufismo en el Tribunal de Cuentas del Reino de España le dan esas “raras” ideas.

El caso me hace recordar el chiste aquel del lépero que se presenta a unas oposiciones, con el enchufe del alcalde del pueblo, que al preguntarle el Presidente del tribunal su nombre contesta:

-Justiano Díaz Gonzalez para servir a Dios  y a usted. Y dicho esto se echa a llorar con evidentes muestras de entusiasmo.

El Secretario se acerca para consolarle y le pregunta el motivo de su llanto, a lo que responde:

-¡¡Lloro de alegría!! Acabo de contestar la primera pregunta.

El Justiano sabia que los dos corderos lechal que le había regalado al Alcalde, más el Jamón Serrano de Trevelez y los chorizos y morcillas que trajo a Madrid para Pepe el bedel del Ministerio, daría resultado.

Lo del Tribunal de Cuentas es de coña marinera si no fuera por la que está cayendo. De 700 funcionarios más de 100 corresponde a personal directamente vinculado con altos cargos de la Institución Pública, o sea algo más de un 14% están enchufados con premeditación y alevosía. Esposas, cuñados, concuñadas, primos carnales y “políticos”, hermanos, hijos, sobrinos, nueras, yernos, amigos de la infancia, amantes, hijos de las/os amantes, o sea una variada fauna de vagos enchufados a dedo por la Gracia de la Dictacracia y con un sueldo medio mensual rondando los 3.000 euros. De poca vergüenza, dignidad torera y suma desfachatez es la actitud del Presidente del Tribunal de Cuentas, Ramón Álvarez de Miranda justificando las oposiciones y el jurado encargado de examinar a los “enchufados”. Teniendo en cuenta que Álvarez de Miranda tiene en la plantilla a su concuñada, Cristina Querarto Iborra, y a un sobrino, José Manuel García Soriano. Su segundo en el tribunal, el presidente de la Sección de Fiscalización, Javier Medina Guijarro (PP), tiene a un hermano (Enrique Medina), una hermana (María Consuelo Medina Guijarro), a su esposa (María del Carmen Higueras Esteban) y a una pariente lejana de su cónyuge (María Pérez Michaus) ¿Qué podemos esperar de tamaña mafia?

Mientras nuestros jóvenes cualificados, con una o más carreras, varios máster, con conocimientos suficientes de uno o dos idiomas, se ven obligados a emigrar a cualquier lugar del Planeta buscándose la vida, esta gentuza organiza chiringuitos donde instalarse primero ellos, luego sus familiares y sus putas y más tarde la descendencia. En cualquier otro país de nuestro entorno, incluyo Portugal, las dimisiones de altos cargos del Tribunal de Cuentas se habrían producido en cascada, aquí en esta cosa cada día más rara llamado genéricamente “país” no pasa nada, y si pasa algo la Justicia está al lado del mafioso, la prueba la tenemos con la oposición del fiscal anticorrupción de Palma de Mallorca al auto de imputación de la hija del Rey por parte del Juez José Castro, de manera que los encargados de hacer cumplir la Ley y perseguir a los delincuentes se alían con los poderosos y en contra de esa “Justicia” que han prometido o jurado defender

No es extraño que Antonio el guardia civil retirado, o Pepe, o usted y yo querido lector estemos hasta los mismísimos cojones u ovarios de tanta mierda que nos asfixia.  Al fin y al cabo siempre acabo diciendo lo mismo; en España sólo los parias van al trullo.