Logo

Otra Cumbre del Clima, otro silencio, otra burla

De todos los vergonzosos silencios sobre tantos vergonzosos asuntos que conciernen a este planeta, no hay otro mayor ni que se refiera a algo tan grave, como el relativo a las causas de la crisis del clima.

Una cumbre más y ni una sola palabra (y sobre todo, ni una sola verdad, mucho menos, una medida concreta) sobre cuál es la principal amenaza para la Tierra: el consumo de animales y de productos de origen animal. Yo, como muchos no lo sabía, a base de leer lo supe. Que yo no lo supiera durante un tiempo, no es relevante. Pero quienes se supone que protagonizan o quieren protagonizar los cambios para salvar la Tierra no deberían guardar silencio sobre esto. Si por la enorme influencia de las grandes empresas de la industria cárnica, de la industria láctea, etc. no vas a poder decir la verdad, lo coherente es retirarte.
La verdad es dolorosa, ya lo sé. Y por eso la voz del veganismo es incómoda: uno/a se hace vegano/a por los animales, por una cuestión de empatía, justicia y compasión. Pero es que además, abandonar la locura de matar a millones de seres inocentes, con capacidad de sentir, sería la mayor contribución al futuro que merecen las generaciones venideras. No estoy acusando a nadie por comer animales (nadie de las personas que me leen comen más jamón del que comía yo, no tengo legitimidad). Estoy poniendo de relieve un silencio clamoroso, una mentira inaceptable, unas cumbres que son una burla a los animales, y desde luego a la inteligencia. Solo vamos a dar un dato, en relación exclusivamente con uno de los problemas de la ganadería, que es el de los famosos gases de efecto invernadero (podría poner datos sobre lo que implica la ganadería en términos de deforestación, de uso de agua, de gestión de purines y demás residuos, etc.): las agricultura animal produce más gases de efecto invernadero que todo el sector del transporte junto. Criar ganado produce más gases de efecto invernadero que todos los autos, camiones, trenes, barcos y aviones juntos. 13% comparado con el 51% del ganado. Y no hablamos de obligar a no comer carne; hablamos de honestidad, de decir la verdad. Porque callar, no decir la verdad, en un asunto tan grave y -además- en nombre de la ciencia, es intolerable.
Y confirma lo que ya sabemos, lo que resumió Jorge Riechmann al afirmar que “el cambio climático es el síntoma pero la enfermedad es el capitalismo”. Solo un monstruo tan enorme podría normalizar la crueldad de matar animales sin necesitar comérnoslos, el cautiverio de inocentes en zoos, las granjas en las que se les arranca la piel por cuestión de moda, etc. Solo un monstruo gigante podría silenciar tanto sufrimiento y tanto dolor. Solo un monstruo podría cubrir la verdad con silencios que son mentiras, incluso en situaciones extremas como ésta: cuando el planeta está en peligro. Solo el monstruo podría callar incluso a quienes supuestamente quieren salvarlo.
Y ahora, a cerrar el grifito para "ayudar" al planeta y a acordarnos de apagar la luz al salir de la habitación. Con esto... todo solucionadito.
Otra cumbre del clima, otra tomadura de pelo. Mientras tanto el planeta se muere. Y mañana los seres humanos, responsables de esa muerte, matarán a millones de inocentes. Muerte sobre muerte. Silencio sobre silencio. Suma y sigue.

ANTONIO REVERT LÁZARO (poeta y jurista).

 

Copyright 2016 Centro de La Cultura Popular Canaria