Log in

La homofobia tiene cura, es cuestión de educación

  • Published in Educación

CUADERNO DE BITÁCORA

"Antes muerto que dominado por quien sea". Fueron las últimas palabras que Adrián –nombre ficticio– dejó escritas en una nota antes de quitarse la vida arrojándose por la ventana de su casa en A Coruña en octubre de 2019. Estaba siendo víctima de extorsión por parte de un hombre que amenazaba con revelar su homosexualidad a su familia y amigos si no le pagaba un dinero que no tenía. Ahora su extorsionador acaba de ser condenado a dos años y medio de prisión, y está a la espera de saber si tiene que cumplir condena entre rejas.
Empiezo enviando un mensaje al lector: Tengo familiares que se declaran abiertamente homosexuales, y amigo de homosexuales, mujeres y hombres.
Las cada vez más repetidas agresiones a personas por su condición sexual están empezando a preocupar a todos, no solo al colectivo LGTBI, también a los heterosexuales que vivimos las cavernas del franquismo más asqueroso, de la dictadura más horrorosa con la persecución de masones, judíos y homosexuales.
Dicho esto, voy a repetir mi particular “letanía” sobre el tema; la sexualidad es una condición personal del ser humano, nada más.
El que crea o quiera ver esa condición heterosexual, bisexual, homosexual, como algo natural e inherente con la personalidad de cada cual, dicho esto el colectivo gay no tiene ni debe manifestar dicha condición como algo especial y distinto a otras inclinaciones sexuales.
Los homosexuales han padecido la persecución de las clases sociales más retrogradas; desde la izquierda ancestral, hasta la derecha más ultra. Los maricones y lesbianas han sido perseguidos, puteados, masacrados por descerebrados/as que, llenos de envidia, han intentado apagar su verdadera inclinación sexual matando al culpable y delator de sus “deseos”.
Mucha de esa gente que en el propio siglo XXI apalea, o siente fobia, hacia otra persona que manifiesta no compartir su condición sexual lo hacen desde el desconocimiento que le puede producir el placer consentido entre dos personas del mismos sexo, esto no quiere decir que tenga curiosidad y menos morbo por saber cuál sería el comportamiento de mis deseos sexuales ante una posible relación homosexual, algunos amigos maricones lo intentaron pero sin respuesta positiva por mi parte, es más sentí un claro desapego ante las insinuaciones de personas de mí mismo sexo, no tuve mayor motivación que el rechazo ante las insinuaciones de mis aquellos que siempre fueron y serán mis amigos.
Cuando llega la época estival, motivado por un negocio de muchos millones de euros, aparecen los colectivos de LGBT compuestos por siglas de las palabras Lesbianas, Gay, Bisexuales y transexuales para organizar, en plan reivindicativo “el día del orgullo gay”. Algo incomprensible desde el punto de vista de la dignidad del ser humano, porque no se necesita tener orgullo de algo que te pertenece, yo no me siento ni me dejo de sentir orgulloso por mi condición heterosexual porque es mi potestad elegir mi sexo, como tampoco voy a ir diciendo mis inclinaciones sexuales, si me gustan o no la postura del Kama Sutra.
Los homosexuales, en la dictadura estaban condenados al ostracismo, permanecían ocultando su deseo sexual provocándose graves secuelas psíquicas que podía llegar a tal deterioro que deseaban acabar con su vida, muchos de ellos y ellas acabaron suicidándose ante la incomprensión de una sociedad inculta, arcaica, donde no existía la tolerancia y el respeto a las personas, no solo homosexuales, también a los discapacitados físicos o psíquicos.
Sin embargo, en ese colectivo tan amplio, no se tienen cifras exactas, pero se estiman en más de 1.000 millones las personas homosexuales por todo el mundo, de las que poco más de unos cuantos millones se declaran como tales y que forman parte del lobby de poder más grande del planeta, superando a judíos y masones, más del 70% está en desacuerdo con ese tipo de celebraciones, que más desprestigia al colectivo sembrando la discordia entre unos y otros.
Lo peor de todo, es que este tipo de manifestaciones no resuelven el problema de la homofobia en los países más homofóbicos del mundo, como, por ejemplo: Nigeria, Jordania, Senegal, Uganda, Ghana, Egipto, Túnez, Indonesia, Kenia, Rusia, China, etc. donde el simple hecho de ejercer tu condición homosexual te puede acarrear penas de cárcel de hasta 25 años y en algunos casos hasta la pena capital.
El problema de la homofobia es cuestión de educación, es cuestión de enseñar desde la cuna, desde el pecho de la madre, desde los parvularios, las escuelas, los institutos, las universidades, que la condición sexual es privativa del ser humano, normalizando todo aquello que, aun en pleno siglo XXI, escandaliza y provoca rechazo en religiones, en partidos políticos
¿Creen que es mejor gastar ese dinero en plumajes y cabalgatas o en las escuelas, en los institutos, en las universidades enseñando a respetar la pluralidad sexual como condición y derecho fundamental del ser humano?