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La "Tasa Tobin" sigue escondida en la gaveta de las siete llaves

  • Published in Economía

EL RINCÓN DEL BONZO

James Tobin fue un economista estadounidense (1918/2002). Premio Nobel de Economía (1981), profesor en las universidades de Harvard y Yale, ocupó reseñables cargos político-financieros en la administración USA. Propuso el modelo de gravar el flujo de capitales. Iniciativa conocida como Tasa Tobin, que se ha convertido en uno de los caballos de batalla de los movimientos antiglobalización. Consiste en la intervención de los gobiernos en la economía con el fin de estabilizar la producción total para evitar recesiones.

¿En qué consiste la Tasa Tobin?... Se trata de aplicar un gravamen del 0,1% sobre las transacciones financieras que impliquen la compraventa de acciones o de bonos, y del 0,01% si es sobre derivados financieros.

Un reciente estudio (año 2010) dirigido por otro Nobel, Joseph Stiglitz, calculó que con la introducción de la tasa, con un tipo impositivo del 0,05%, España recaudaría cada año 6.300 millones de euros. Europa, 586.000 millones y todo el planeta más de 1,3 billones. (¿Imaginamos que el problema del hambre en el mundo podría desaparecer?).

¿Por qué está escondida en un cuarto oscuro la “Tasa Tobin”? ¿En qué medida  se sabe de su existencia y cuánta gente la conoce? No suele aparecer en los medios de comunicación como argumento de tertulias ni en intervenciones de especialistas y reconocidos  economistas.

Desde una perspectiva profana, pero con interés por recabar conocimientos aunque no sean propios, es legítimo compartir análisis y opiniones que, aunque no estén respaldadas por el principio del comunicador: “hablar solo de lo que se sabe”, la meditaciones que surgen a partir de la curiosidad natural, convierten un texto como este en información con intención divulgativa, para estimular el testimonio de quienes realmente conocen el tema, a fin de que sean los expertos los que nos aclaren conceptos y resuelvan nuestras dudas.

¿A quiénes interesa mantener oculto este conocimiento?  Es evidente que los Mercados, desplegando todo su poder de manipulación, siguen deteriorando globalmente, no solo los problemas de pobreza en el tercer mundo, o el desarrollo racional de los emergentes, sino el pretendido estado de bienestar de los países alineados  en  nuestro entorno supuestamente democrático.
No cabe duda de que el planteamiento expandido de la propuesta tobiniana, debe ser mucho más complejo que el simple enunciado, y que su aplicación estaría plagada de dificultades. Tras este supuesto, aparece la convicción y evidencia de que el mayor escollo para su desarrollo radica en los confortables beneficios del poder financiero; precisamente del que debería emanar la iniciativa con cariz político. Pero el vínculo de supeditación de uno a otro lo impediría.

En el potencial de las energías sociales y sus movimientos de defensa por los derechos fundamentales está el único remedio para contrarrestar los efectos de una gestión que no debería ser tan injusta y depravada. Es por lo que resulta imprescindible el conocimiento, con la mayor profundidad posible, de un problema bien planteado pero de imposible solución mientras se mantenga oculto y en silencio.

El insigne economista Ignacio Ramonet propone tres medidas elementales para salvar la Globalización desde la propia Globalización:

•Erradicar los paraísos fiscales.
•Fiscalidad de las rentas de capital equiparada  a las rentas de trabajo.
•Y aplicación de la Tasa Tobin a todos los movimientos financieros.
Está claro que un solo estado no podría asumir aisladamente dicha filosofía humanitaria en términos económicos. La simplicidad del planteamiento apenas requiere un mínimo de voluntad política, apoyada por el empuje de la sociedad en movimiento. Con el único imperativo de una Globalización sin grietas.

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