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El drama africano. Canarias se está convirtiendo, no solamente en puerta de entrada de miles de personas procedentes del continente africano que buscan mejorar en Europa sus condiciones de vida, sino también en un lugar donde se cobijan refugiados políticos.
Pongo especial énfasis en los que llegan últimamente desde la antigua colonia española del Sahara Occidental huyendo de la represión de la monarquía alauita contra aquellos que reclaman un referéndum y la libertad para su territorio. Aunque también ha habido otros que huyen de las guerras del África subsahariana. Pero, desgraciadamente, no todos llegan a tierra. En los últimos días de noviembre y principios de diciembre se sabe que han naufragado algunas de las pateras que intentaban arribar a las costas canarias, muriendo todos o casi todos sus ocupantes. A los sufrimientos que parte de la juventud saharaui está padeciendo en su tierra ocupada por una nación extranjera, hay que añadir el riesgo que experimentan al tratar de alejarse de ese infierno, introduciéndose hacinados en una frágil embarcación, expuestos al mal tiempo, al frío, al hambre, (muchos han fallecido de inanición) o a que se hundan y se pierdan en el océano. Entre los que han muerto últimamente ahogados figura uno de los destacados defensores de los derechos humanos en el Sahara. Otros que han logrado tocar tierra canaria cuentan las atroces torturas a las que los ha sometido la policía marroquí. Este drama continúa y es lamentable la indiferencia de quienes tienen la obligación de pedir cuentas a Marruecos. Marruecos desprecia las resoluciones de las Naciones Unidas, que es una organización débil, o que se pone al servicio de las naciones más poderosas. Nadie entiende que haya países que la integran que tienen derecho al veto, y cuando algo no les interesa, no dudan en utilizarlo. Marruecos está cometiendo un genocidio amparado por el cobarde silencio de la mayoría de las naciones occidentales. Y el gobierno de España que legalmente es el administrador de ese territorio, hasta que se celebre el referéndum, también calla y otorga y mira hacia otro lado, porque defiende antes sus intereses comerciales y negocios que la vida de los que sufren, tanto en el Sahara como en los campos de refugiados de Tinduf.. ¿Hasta cuándo las Naciones Unidas y Europa van a seguir consintiendo que se vulneren los derechos humanos en el territorio ocupado del Sahara?. Al menos 100 de los jóvenes saharauis llegados a Canarias han solicitado asilo político. Piden que si no se lo conceden, que no los devuelvan a Marruecos, ya que supondría la cárcel, la tortura o la muerte, sino que los envíen a Tinduf, para convivir con los que allí subsisten malamente y unirse a una futura lucha contra el invasor marroquí si hiciese falta. Por cierto, aprovecho para recordar que se está realizando una ayuda solidaria organizada por ONG que apoyan al pueblo saharaui que habita en los campamentos de Tinduf.. Se trata de enviarles comida, ropa y medios materiales diversos. Casi diariamente el drama de la llegada de pateras y cayucos procedentes del continente africano se repite en Canarias. Desembarcan en todas las islas, excepto en La Palma que es la más alejada de sus habituales rutas. Cuando arriban a El Hierro o La Gomera, los problemas se agudizan porque son islas pequeñas que no cuentan con centros de acogidas ni están preparadas para recibir a tanta gente de golpe. En 2006 han llegado en este tipo de embarcaciones a Canarias 30.000 personas, pero todavía no ha finalizado el año y se incrementará notablemente su número. Es cierto que muchos de estos inmigrantes irregulares no han permanecido en Canarias, porque han sido trasladados a la Península, y una mínima parte, repatriados, pero hay constancia de que al menos 600 personas, la mayoría jóvenes, murieron este año tratando de alcanzar las costas isleñas. |