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Gaza.- Alberto Arce (cooperante Free Gaza): “Lo que mis ojos están viendo son crímenes de guerra” Imprimir E-Mail
lunes, 29 de diciembre de 2008

ImageAlberto Arce es un cooperante español de la ONG Free Gaza, quien estos días es testigo directo de los horrores que se cometen en la franja de Gaza, situación que relata en los micrófonos de Radio San Borondón.

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SB-Noticias.- Mientras cuenta cómo los aviones espía continúan sobrevolando la ciudad, y cómo se sigue sembrando ésta de bombas procedentes de los F-16 y los Apache de las fuerzas aéreas del ejército israelí, las sirenas de las ambulancias apagan momentáneamente la voz del cooperante español Alberto Arce, que desde la franja de Gaza relata los últimos acontecimientos al programa “La Trapera” de Radio San Borondón.

Según las últimas cifras que baraja Arce, los muertos ascienden ya a 385, y los heridos a 1.420 en tan sólo 72 horas. “Cada sirena que pasa significa uno más. La cosa suma y sigue. - explica - No paran las bombas, y dos minutos después de la denotación las sirenas de las ambulancias vuelven a atravesar la ciudad”.

Es de noche en Gaza, y en las últimas horas el miedo a que la invasión terrestre comience de inmediato aumenta. A pesar de lo crítico de la situación, señala Alberto Arce que tanto él como sus compañeros sabían perfectamente dónde se metían. “Es una decisión consciente la que hemos tomado, la de permanecer junto a los palestinos y ejercer de testigos de la situación que se está viviendo allí”, dice, a la que califica sin dudar como masacre.

Explica que se refieren a la cadena de bombardeos que asola la ciudad como “la oleada de las mezquitas”, puesto que al menos cinco han sido destruidas por las bombas. En su opinión, esto  desautoriza la versión oficial, según la cual el objetivo de los ataques es debilitar a Hamás. Aclara el cooperante que los ataques realmente están teniendo un efecto devastador sobre la población civil.

Cuenta que por lo que ha podido observar en una de esas mezquitas, contigua a una casa donde han perecido 5 niñas, es que cuando un misil cae sobre cualquier edificio éste se deshace en pedazos, convirtiéndose los trozos de piedra y cemento en metralla letal que a cientos de kilómetros por hora impacta en todo lo que le rodea.

Recuerda Arce que en los campos de refugiados la construcción es muy precaria, y esa metralla de piedra y cemento rompe las paredes, los vidrios y los tejados de uralita de las viviendas de los refugiados. “Las familias están encerradas en sus casas, porque no tienen dónde ir, y con cada bomba sobre Gaza, les cae esta metralla de piedra encima”, explica.

Hace hincapié Alberto Arce en el terror que estos ataques generan sobre la población civil, así como en la mentira en que en su opinión se está basando la argumentación israelí para justificarlo. “Las comisarías de policía, por ejemplo, estaban vacías desde días antes que comenzara el ataque. Los líderes del movimiento islamista están todos escondidos y no están siendo alcanzados por el bombardeo, y la población civil es la que sufre, como siempre, y la que nos pregunta hasta cuándo se va a permitir que Israel actúe con total impunidad”, dice.

Las noticias que hasta él llegan señalan que la policía palestina en Cisjordania y Ramala no sólo no facilita las muestras de solidaridad con el pueblo palestino, sino que en algún momento incluso las ha reprimido. Una de las lecturas que se hace sobre el terreno es que esta oleada de ataques constituye en realidad un golpe de estado desde el aire para derrotar al gobierno de Hamás, que como recuerda Arce, ganó democráticamente las elecciones.

Según el mismo, dentro de Gaza el apoyo de la población a Hamás es “casi plebiscitario”, y a medida que avanza el ataque, aumenta aún más.

“Yo no me he encontrado con militantes de Al Fataq en Gaza; estoy seguro de que los hay pero yo no los he visto. Sí he tenido la oportunidad de compartir bastante tiempo con miembros de Hamás, como el Primer Ministro, el Ministro de Salud, el de Trabajo... Más allá de eso, en la calle los taxistas, la gente que te vende el café, los niños pequeños que encuentras mientras filmas, transmiten la impresión de que el apoyo a Hamás es bastante grande”, comenta el cooperante de Free Gaza.

Dos salidas, dos escenarios para el futuro

Lamentablemente, Arce sólo encuentra dos posibles salidas a la dramática situación. “O los gobiernos de la UE presionan a Israel para que cumpla con el derecho internacional, o bien los palestinos tienen que continuar resistiendo”, observa tajante, añadiendo que “lo que está claro es que el silencio europeo se convierte en complicidad, y obviamente los palestinos no pueden quedarse sentados cruzados de brazos viendo cómo el ejército israelí bombardea desde el aire e invadirá probablemente por tierra sus casas”.

En cuanto al futuro, plantea igualmente dos escenarios: uno pacífico y otro con más violencia aún. Según Arce, un futuro pacífico pasaría por una mayor implicación de la comunidad internacional en la resolución del conflicto, desde una “radicalidad tan extrema” como la mera aplicación de las convenciones de Ginebra y el derecho internacional humanitario en lo que tiene que ver con la población civil y con las 160 resoluciones de las Naciones Unidas que defienden los derechos del pueblo palestino y que Israel ignora sistemáticamente desde 1948, comenzando por el derecho del retorno de todos los refugiados a sus hogares, y terminando por la puesta en libertad de los presos políticos que mantienen en cárceles israelíes.

Para Alberto Arce, si Israel no quiere aceptar una solución legal, pacífica y democrática, está claro que esto simplemente continuará la espiral de violencia y de odio, que se verá acentuada si cabe, dándole cada vez más argumentos al mundo árabe para sentirse marginado y atacado por Occidente en lo que Arce define como un movimiento de “islamofobia” que desgraciadamente va en aumento y que acabará teniendo consecuencias nefastas para Europa.

“No han ordenado la salida de los periodistas de la franja de Gaza, sino que nunca les ha permitido entrar”

Dice Arce que en la franja de Gaza no hay más periodistas que los árabes. Califica la situación como castigo colectivo contra la población civil: “Eso las convenciones de Ginebra lo definen como crímenes de guerra, y los criminales de guerra deben ser llevados ante la Justicia Internacional, para eso existe la Corte Internacional de Justicia, para eso existen las leyes”, recuerda el cooperante.

“Si queremos ser considerados Estados democráticos tenemos que aplicar, simplemente aplicar, las leyes de las que nos dotamos”, añade Arce,  quien concluye que lo que hay que hacer en estos momentos es poner presión sobre los respectivos gobiernos de la UE. “Creo que en estos momentos la llamada unitaria de la sociedad civil palestina es una campaña de boicot, desinversiones y sanciones al régimen de apartheid, de ocupación beligerante continuada que Israel aplica sobre los palestinos desde hace 60 años. Creo que la solución es el boicot. Hay que  boicotear a Israel, hay que bloquear a Israel. No es un miembro civilizado de la comunidad de naciones, tiene que ser apartado de la misma hasta que cumpla con la legalidad internacional. No hay más radicalidad que la aplicación del derecho en mi mensaje”.

 
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