El cristianismo en toda su historia se ha preguntado constantemente cómo luchar contra las injusticias, las desigualdades sociales, la pobreza y el hambre. La respuesta está ahí; solidaridad, amor, entrega… pero siempre nos ha costado mucho aterrizar estos ideales en la realidad concreta.
La situación actual nos lanza de nuevo esta cuestión. Y se van dando respuestas urgentes desde otros frentes aunque quizás no con las mismas prioridades, como los planes lanzados por Europa y Estados Unidos para la prevención y rescate del sistema financiero, ante el que han actuado con la rapidez que todos hemos echado en falta para erradicar el hambre, evitar el cambio climático … ¿Seremos nosotros capaces de dar un paso más acertado?
Desde esta preocupación, queremos compartir con usted las siguientes preguntas:
1.¿Qué datos tenemos de la repercusión que esta teniendo la actual crisis económica en nuestras Cáritas?
2.¿Cómo estamos respondiendo a esta situación?
3.¿Qué criterios podemos aportar para concienciar a la comunidad?
4.¿Qué actuaciones podemos tomar para que desde la Iglesia y desde la Sociedad avancemos en un compromiso firme por los últimos?
Vamos recogiendo respuestas y constatando la realidad. Esta nos dice que las mayores dificultades, a los que más está afectando esta situación, es a los inmigrantes, pues gozan de menos protección en la red social. Quienes tienen el seguro de paro, pequeños ahorros, apoyo familiar, etc. “van tirando”, al menos de momento.
Queremos seguir contrastando la realidad, queremos recoger sugerencias, de congregaciones, comunidades, colegios, movimientos y demás grupos cristianos. Dialogar entre todos, empaparnos de los puntos de vista de otros; ONG’s, sindicatos, partidos… sobre estos interrogantes y que nos ayuden a situar nuestro compromiso en esta convulsión, de la que no sabemos aún ni su alcance real, ni su profundidad.
Sabemos que no somos una ONG y que no somos una parte de la Iglesia, somos la Iglesia misma. Una Iglesia que tiene una tarea que necesita confrontar, revisar, discernir con ella misma, con todos sus agentes, y con todo el contexto social que la rodea; porque somos portadores y servidores de una palabra y una acción constructiva, y en la medida de nuestras posibilidades eficaz. La Iglesia, en su parcela, tiene un “compromiso por imperativo evangélico esencial e ineludible”1, “hasta el punto de enajenar sus propios bienes materiales si fuera necesario a favor de los pobres”2.
Por todo esto, te invitamos a compartir con nosotros estás cuestiones. Que nos ayudes a seguir adentrándonos en la realidad, que nos aportes nuevos puntos de vista, propuestas a tener en cuenta y acciones que se puedan llevar a cabo. Te dejamos a continuación los datos de contacto, para que juntos podamos ir reflexionando y dando pasos conjuntos para ayudar a tantos a cambiar esta situación.
Gracias por su colaboración.
1 Benedicto XVI en Deus Charitas est. Nº28 y nº29
2 Juan Pablo II en Sollicitudo rei socialis, nº31
José Domínguez Pérez
Delegado Episcopal de Cáritas Diocesana