Lamentable pareció la exposición de los técnicos a la hora de demostrar las bondades de un proyecto que, tal vez, pudiera tener sentido y ser conveniente con vistas a un supuesto futuro desarrollo. Pero, la perversa manipulación de los números, la orientación torticera de las estadísticas y, sobre todo, la prepotencia de alguna de las disertaciones, le resta credibilidad a la prioridad propuesta sobre unas obras que van a suponer un grave perjuicio socio-económico para los afectados por unas expropiaciones mal justificadas.
Algo de agravio supone que vengan de fuera a intentar convencernos de lo que conviene o no al progreso, desarrollo y bienestar de esta ciudadanía; aun a costa de los pocos (unos conocidos y otros extrañamente anónimos), pretendiendo que su sacrificio lo sea en beneficio de la colectividad. Pero que el propio Delegado del Gobierno, canario de pro, sea quien apoye con tanto énfasis las tesis foráneas en favor de unos intereses ajenos, con flagrante perjuicio de sus conciudadanos, induce a considerar la Política como una afección peligrosa, sobre todo para los votantes ingenuos.
Con respecto a “Los Rodeos”, la limitación operativa más reseñable estriba en la peculiaridad meteorológica que lo distingue por las reiteradas operaciones de “frustrada” al no poder aterrizar por un repentino descenso de la visibilidad y el correspondiente desvío al Sur, con el consiguiente deterioro de la eficiencia y de la puntualidad. Es decir, que si se habla de prioridades, la más importante sería la implantación de la App CAT III (aproximación categoría 3). Lo que supone la posibilidad, dentro de las más estrictas normas de seguridad, de aterrizar con visibilidad prácticamente nula, mediante unos procedimientos de pilotaje que se apoyan en la tecnología de los aviones modernos (la aeronave realiza tanto la aproximación como el aterrizaje en piloto automático), pero que necesita la instalación adecuada en tierra para que los instrumentos de a bordo puedan recibir las señales de alta precisión que permitan esa maniobra, casi de ciencia ficción.
Cierto es que “Los Rodeos” plantea un problema añadido: La operación CAT III requiere que una importante extensión longitudinal del terreno previo a la cabecera de la pista de aterrizaje esté al mismo nivel que la misma. No es el caso de la pista 30, cuyo umbral está precedido por una hondonada importante que, en principio, imposibilitaría la implantación del sistema. No obstante, el defecto del terreno podría compensarse con la tecnología adecuada, que existe, y contemplar el aumento del precio consiguiente. Sería cuestión de cotejar si la inversión compensaría el beneficio añadido al servicio del usuario... Aunque estamos viendo de cerca que esta consideración no tiene demasiada importancia, sino que lo trascendental es la obra propiamente dicha...
Con mi apoyo incondicional a los afectados. Un afectuoso saludo.