SB-Noticias.- Balbina Sosa, miembro de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Arucas, en declaraciones a Radio San Borondón, dio su punto de vista sobre lo acontecido en la última semana en torno a los derribos de Cho Vito y el estado de sitio en que se ha convertido el poblado marinero. Afirma que en torno a este asunto existen muchas contradicciones que han perjudicado como siempre a los más débiles.
Para Sosa, este es un tema sangrante, es algo inaudito lo que está pasando en Cho Vito, es algo desolador ver cómo han dejado las viviendas de unas personas humildes a las que no han permitido ni defenderse como debían; lo que eran viviendas dignas ahora son cascotes, escombros, tierra, ruina, desolación y tristeza.
Asegura que pocos ciudadanos entienden por qué hay algunos con privilegios a los que sí se les permite vivir o establecer sus negocios en las orillas de las playas, mientras que a los humildes, que han adquirido sus derechos y que llevan asentados en el lugar más de cincuenta años, se les derriba sus viviendas.
Para Balbina Sosa, esta es gente que estaba incluso hipotecada y, por tanto, no se puede decir que estaban ilegales porque entonces cómo se explica que entidades bancarias concedan los préstamos. Afirma que en torno a este asunto existen muchas contradicciones que han perjudicado como siempre a los más débiles.
Desde su punto de vista, todo conduce a pensar en lo peor: que detrás del derribo de las viviendas de Cho Vito hay intereses oscuros, y lo que trae este caso a la luz pública es que los pobres siempre tienen que estar en lo más profundo y escondido porque los poderosos se avergüenzan de ellos, quieren acabar por la vía rápida, cuando en realidad es que la pobreza en Canarias existe porque la clase política y empresarial no pone las soluciones necesarias.
Balbina Sosa afirma que desde la semana pasada no duerme por la gran injusticia que se está cometiendo en Cho Vito. A la hora de hablar de lo que pasa en el poblado marinero, una persona de bien no puede dejar de sentir vergüenza por lo que están haciéndole a estos modestos ciudadanos, una violación de los derechos humanos que producen impotencia y rabia.
La ciudadanía debe trabajar mucho para que todas estas injusticias no continúen dándose, no hay que parar ni un instante en el intento de conseguir justicia social en Canarias, porque detrás de Cho Vito vendrán muchos más, y las escenas de dolor grabadas en la memoria se multiplicarán, porque ahora mismo toda Canarias es Cho Vito.
Espera que alguna vez se pueda mirar bien lo que ocurre en Canarias, que antes de que se depositen los votos en las urnas se piense a quién es necesario votar para que días como estos no se repitan nunca más. |