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Estoy indignada con la clase política que dice representarnos, sobretodo en el tema del medio ambiente. Aunque éste nos preocupa mucho y nos afecta directamente, ellos suelen tomar decisiones al respecto sin tener en cuenta la participación ciudadana y la opinión de los técnicos medioambientales. Durante décadas, científicos y ciudadanos sensibilizados por la problemática medioambiental nos venían advirtiendo de los peligrosos efectos de una excesiva emisión de gases invernaderos a la atmósfera. Hasta que no nos visitó un señor de fuera, el laureado Sr. Al Gore, no nos hemos tomado en serio el calentamiento global del Planeta. En Canarias, otro desastre ecológico, que va a peor, está provocado por una superboblación y una excesiva urbanización del territorio, verdad ésta, que incomoda a muchos políticos y empresarios con intereses urbanísticos particulares y que quieren pasar por encima de los intereses y derechos del resto de los ciudadanos canarios. Una forma sutil de destrucción del territorio insular son los campos de golf.
Estoy muy indignada con las últimas declaraciones de la consejera de Turismo del Gobierno de Canarias, Rita Martín, que decía que había que potenciar el turismo del golf en nuestras islas. ¿Acaso no conoce las verdades en torno a los campos de golf, o éstas le incomodan demasiado? ¿Sabía que sólo un 0.4 % de los turistas que llegan a Canarias viene a practicar este deporte? ¿No sabía que la construcción de un solo campo de golf de 18 hoyos ocupa cerca de 1 millón de m2 de suelo, demasiado para un territorio insular limitado, y que necesita importar miles de toneladas de arena provenientes del Sáhara? ¿Acaso no conocía el excesivo gasto de agua, bien cada vez más escaso en las islas, que se necesita para el mantenimiento de un campo de golf? Aproximadamente unos 5 millones de m2 al año. ¿Saben los ciudadanos que los pesticidas y herbicidas utilizados para mantener el “green” en perfectas condiciones producen alergias cutáneas en los jugadores y contamina el agua del subsuelo? Y ahora viene lo más grave, ¿sabemos todos que ningún campo de golf es rentable en sí y que siempre va acompañado de urbanizaciones o villas de lujo? ¡Ahí es donde está verdaderamente el negocio...y el engaño! ¿Por qué nos mienten con las intenciones de promocionar una actividad de ocio al aire libre, cuando lo que quieren es reclasificar terrenos rústicos o protegidos, especular y urbanizar en suelo todavía no urbanizable? Estoy más que indignada con la declaración de la consejera de Turismo del Gobierno de Canarias, Rita Martín, que “recordó que ya se demanda un segundo plan de infraestructuras en el que se dará preferencia a las zonas turísticas de La Gomera, El Hierro y La Palma”. ¿Acaso no sabe que El Hierro y La Palma son Reserva de la Biosfera, que apuestan por un modelo turístico sostenible y , por tanto, son contrarios a los campos de golf y otras actuaciones urbanísticas desproporcionadas? ¿No sabe que en La Palma hay proyectados 5 campos de golf, algunos dentro de espacios naturales protegidos? La consejera, destaca igualmente las “magníficas condiciones de Canarias para la práctica de este deporte” ¿Acaso no sabe que las condiciones climatológicas para los campos de golf de La Palma son muy adversas casi todo el año, sobretodo en invierno, estación ésta más interesante para el turista del golf, con temperaturas bajas, niebla y hasta lluvias ? Sra. Consejera de Turismo del Gobierno de Canarias, Rita Martín, después de todas estas verdades incómodas, ¿quiere seguir adelante con la promoción del turismo de golf ...o hay que esperar a que alguien, como Al Gore, venga a advertirnos y a concienciarnos sobre su problemática? |