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He conocido de manera personal, por precisarlo un familiar allegado, los servicios que presta la Unidad de Paliativos del Hospital de Ofra, conocido también como Hospital del Tórax. Del mismo modo que realizo críticas de la situación actual que tenemos en la sanidad pública canaria, siempre con el intento constructivo para la solución de nuestros problemas, creo que es de justicia realizar una ponderación positiva de servicios públicos que funcionan bien y de lo que se benefician los usuarios que las utilizan y precisan.
Esta Unidad de Paliativos centralizada en este hospital pertenece funcionalmente al complejo hospitalario Ntra. Sra. de la Candelaria y realiza su función de forma autónoma, ofertando a los pacientes de patologías terminales una digna y humanitaria forma de finalizar sus días de vida y ayudarlos, junto a sus familiares, a que este doloroso trance se efectúe de la manera menos traumática posible. La Unidad la conforman siete médicos dirigidos por el Dr. Benítez, que junto al resto de facultativos, los médicos Salinas, Martínez, Rosa, Castillo, González y Ascanio, controlan el área de hospitalización con 11 camas de ingreso y la zona de consultas externas. Realizan labores asistenciales mediante el control externo de pacientes a quienes medican, de acuerdo con los protocolos que les llegan de los diferentes especialistas, interviniendo en la sedación y analgesia máxima posible, de pacientes diagnosticados de distintas patologías en fases avanzadas, donde la solución final debe ser encauzar una forma tranquila y digna de su última etapa de vida. Y esta labor la ejercitan con una gran humanidad y trato personalizado que es necesario alabar y difundir para conocimiento general de los ciudadanos tan necesitados, en estos días, de una atención más humana y no tan tecnológica y sofisticada como se realiza en los grandes hospitales que, por su masificación, han acabado definiéndose como impersonales y de trato muy distante. Una labor de la que muchos de los facultativos y sanitarios debemos aprender e imitar. Ejercitan un control de los pacientes, incluso domiciliario, desplazándose a controlar y valorar las evoluciones de aquellos, hasta que sea preciso su ingreso en las pocas camas de las que disponen. Te dan las recetas o la medicación que precisan; están de guardia localizada durante las 24 horas y te informan de cualquier situación que sea menester conocer con respecto a la situación de los pacientes. Pero existen algunos reparos que es necesario difundir para intentar, con su conocimiento público, una mejora por parte del Servicio Canario de Salud, sobre lo que ya disponen. El estado actual del edificio es, además de antiguo, poco atractivo por su deterioro. Las habitaciones muy “cutres” y obsoletas, con aspectos negativos muy llamativos en su infraestructura arquitectónica. El mobiliario de que disponen también parece heredado de épocas muy viejas y desfasadas que debería ser cambiado para ofertar mejores comodidades a los pacientes y familiares. Adolecen de una buena sala de estar donde recibir a los acompañantes e informar del estado de sus ingresados. No disponen de mucho espacio en las consultas externas y el personal de enfermería y auxiliar tampoco abunda. El número de camas queda ya insuficiente y solicitan elevarlo por lo menos a 20. No obstante todo ello, hay que agradecer el trato que, todo el personal, da a los pacientes y familiares; los celadores, auxiliares, voluntarios que visitan y frecuentan las habitaciones, las enfermeras y los médicos de la unidad de paliativos. Porque, para poner en marcha y mantener la unidad no parece precisarse de grandes presupuestos, ya que los gastos son escasos y mínimos, pues este tipo de unidades no necesitan pruebas terapéuticas ni tratamiento costosos sino una mínima atención medicamentosa o alimenticia para el tiempo final que se estime. En resumen, hay que conocer que existe un buen servicio sanitario público que garantiza una atención sanitaria de calidad y humana a pacientes que precisan de cuidados paliativos y hay que felicitarse por ello. Y ejemplos como este es de desear se pongan en marcha en el resto de los centros hospitalarios, que no existen en Canarias, para que los enfermos y sus familiares puedan sobrellevar, con dignidad y tranquilidad, los días finales de quien lo precisa. ¡Que cunda el ejemplo en los actuales Servicios de Urgencias hospitalarios públicos, masificados y desbordados que implican que el personal sanitario no pueda ofrecer un mejor trato a los pacientes allí ingresados ! Porque nuestra sanidad puede tener solución si las cosas se hacen con criterio, racionalidad y talante positivo de mejora social y no enfocado a otro tipo de intereses…Mi enhorabuena a la Unidad de Paliativos del Hospital de Ofra. (*) Doctor en Medicina y Cirugía Especialista en Trumatología y Ortopedia |