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Justo Menéndez Viejo.- El congreso del PSC-PSOE que se avecina produce movimientos internos, posicionamientos políticos y ataques personales que son solo el vislumbrar de ambiciones y nuevos equilibrios, pudiéndose decir, sin menguar la importancia de los contenidos del debate y de las resoluciones por llegar, que la primera instantánea de esa Ejecutiva, ese primer encuadre del poder interno elegido en Congreso, retratará cuáles son los poderes de ese nuevo PSC. Qué puede y qué no puede hacer, para qué sirve y en qué piensan quienes componen y eligen esa ejecutiva.
Siguiendo la ya vieja máxima guerrista, se sabe que para preservar la coherencia del discurso del candidato, la propia dinámica política obliga a cerrar el foco de esa foto cuando hay demasiado ruido congresual. Por eso creo que lo que han estado haciendo en el PSC últimamente es proclamar tercamente la inmovilidad de posicionamientos y ensoñaciones personales que poco tienen que ver con un congreso que deberá expresar la voluntad mayoritaria de los socialistas canarios. Sorprende que esos movimientos, en sentido contrario al que conviene para salir en la foto, hayan sido protagonizados por cargos socialistas cuyas funciones internas han sido tradicionalmente incompatibles con discursos desestabilizadores que debilitan al partido.
¿Quiénes, en el PSC, disponen de un proyecto alternativo al que propone y encarna Juan Fernando López Aguilar? ¿Cuál es ese inconfesable proyecto? ¿Tendrá apoyo electoral? Después del último almuerzo, ¿negarán tres veces antes de la próxima trastada? Resulta todo tan delirante que me siento obligado a expresar mi convencimiento de que hay fórmulas colectivamente más rentables de realizar este precalentamiento congresual, y más cuando los resultados ya están cantados: apoyo a la búlgara para el secretario general y pitos y palmas para su ejecutiva, aunque quizás con actores distintos a los del último Congreso. Sin embargo, y por mucho ruido y escándalo que causen, esos no son los conflictos que debe afrontar el PSC, ni resolviéndolos con una varita mágica podrán convertir al partido en un reluciente y brioso partido de gobierno.
Las cuestiones de fondo tienen que ver con las capacidades y la disposición del PSC para aportar soluciones; tiene que ver con el bienestar colectivo, el reparto social, el acceso a la cultura, al conocimiento, a la energía, la industria, o el transporte... Nada menos que con el futuro de Canarias y sus habitantes. Después de tantos años de irresponsabilidad y desgobierno, la derecha nos ha hecho llegar a una situación en que las dificultades se multiplican, donde lo público nunca responde. Canarias, a ojos vista, se ha convertido en un paraíso fiscal profundamente neoliberal, en el que la gran mayoría de la población queda excluida del acceso a la cultura, al Estado del Bienestar y a la cualificación profesional necesaria para afrontar este siglo. Y mientras tanto, tenemos que soportar una cesta de la compra de las más caras de Europa y un grado de mal gobierno que ha transmutado en beneficencia las prestaciones sociales que pagamos.
Fracasamos en todas las ratios y no hay una sola inversión pública capaz de cumplir su presupuesto, planificación y objetivos. El crecimiento económico no se traduce en reparto social, se privatizan empresas y bienes públicos en plan pelotazo, se crean las nuestras, la arbitrariedad campa por sus respetos en lo político, en lo judicial y en el planeamiento urbanístico beneficiando siempre a los mismos. Desprecian la formación y el I+D, mientras se inventan el crecimiento poblacional y el cemento como motores del crecimiento económico, ignorando cualquier concepto de sostenibilidad. Desarrollismo de los 60, ahora con inmigrantes y sin paternalismo social de la Iglesia y el Estado.
Parece evidente que este nuevo PSC está obligado a realizar una propuesta política nítidamente distinta, responsable y comprometida con los ciudadanos, para superar una situación política y democrática agobiante que amenaza con convertirse en endemismo. Por eso, este congreso del PSC no servirá para nada si no se plantea el reto de gobernar Canarias de otra forma (con mayoría absoluta, claro) y ese proyecto, se quiera o no, existe y ha existido dentro del PSC, tiene nombres, apellidos y lealtades también, desde hace tiempo. Los socialistas, en su Congreso, tienen un millón de cosas que decir y proponer. Un nuevo modelo económico, social y político que dignifique la relación entre electores y gobernantes. Solo tiene que seguir la senda que abren Zapatero y Juan Fernando, que, para quien no lo sepa, son en la actualidad los máximos líderes políticos del PSOE. Además, habiendo sido primera fuerza política en Canarias, corresponde a los socialistas la obligación de emprender un cambio político real y genuino que limpie definitivamente toda esa basura de la política y nos acerque a los modelos democráticos y de gestión del mundo desarrollado. ¡No todos los políticos son iguales!
Si no lo hacen y no son capaces de reinventar su discurso colectivo, que no sus principios, proponiendo un nuevo modelo y un nuevo proyecto, aportando en tiempo y forma la ilusión y el liderazgo necesarios, la sociedad se lo debe reclamar y será bueno que así lo haga, porque esa será una forma de mejoría en nuestra débil democracia. Solo un PSC centrado y concentrado en su responsabilidad hacia los ciudadanos podrá ser una solución para los canarios. Solo los militantes socialistas capaces de la máxima autoexigencia, aportación, capacidad de defensa del bien común, y que le echen horas y horas de bienintencionada reflexión, estudio e imaginación a sus propuestas, estarán siendo consecuentes con sus principios socialistas.
Sin embargo, pese a que no todo va bien y que solo quedan treinta meses para 2011, no puedo evitar un cierto sentimiento de optimismo, o quizás solo expectación ilusionada. Los electores han puesto en manos socialistas liderar el porvenir de Canarias. ¿Puede estar avanzando el PSC hacia a un 35 Congreso del socialismo canario? Falta hace.
Justo Menéndez Viejo
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