Califica Santana la situación que vive el pueblo como “tremenda”, agravada por la tierra y el polvo que los fuertes vientos que caracterizan al lugar levantan mientras las máquinas trabajan. Este particular ha sido denunciado, según explica el representante vecinal, “por activa y por pasiva” al Ayuntamiento, a pesar de lo cual “no hay modo de que esta gente tome medidas”, añade.
Este extremo, así como el vallado de la finca, que consideran ilegal, han sido denunciados por los vecinos. Asimismo han denunciado que las máquinas trabajan día y noche, con las consiguientes molestias a los vecinos e incumpliendo de esta manera la normativa local, que exige que cuando cualquier habitante realice obras, moje el terreno para evitar el levantamiento de tierra, y determina además que los trabajos sólo se podrán realizar hasta las 18,00 horas, comenta Santana.
“Queremos que el Gobierno de Canarias y la empresa que ejecuta las obras cumpla, como es su obligación, con la ley”, sentencia Juan Santana, quien asegura que los vecinos se sienten “desemparados” y “abandonados”.
Entiende el mismo que “todas las administraciones se pasan la pelota. Nadie quiere la cárcel. Todo el mundo hace oídos sordos a las reclamaciones de los vecinos, que nadie contesta...”.
Consideran los vecinos que el Gobierno ha vendido de forma “impropia” los terrenos , que no se ha respetado ninguna norma, ni de Canarias ni del Estado, para la construcción de la cárcel, y que el Cabildo Insular “se ha alineado de manera torticera y descarada con sus jefes en Madrid”.
En cuanto al Ayuntamiento de San Bartolomé, dice Juan Santana que “ha vendido a sus vecinos y está vendiendo la industria más grande de Canarias”, en referencia al turismo. Vaticina que los problemas que conllevará para el sector turístico la construcción en el municipio de la cárcel “se notarán”.
Comenta que judicialmente se ha presentado ya las denuncias oportunas, así como en distintas administraciones. Asegura Santana que van a seguir peleando “por lo que entendemos que se ha hurtado al pueblo y a la democracia”.
“Lo que ha imperado aquí, por triste que parezca, es una auténtica dictadura de las personas que ostentan el poder, y que trabajan, como cualquier otra dictadura, con la política de hechos consumados”, sentencia el portavoz vecinal, quien estima que prueba de ello fueron las contundentes y polémicas actuaciones policiales vividas hace unas semanas en el lugar de las obras.
Agradece profundamente la labor que realizan varios de los vecinos, que llevan unos 20 días apostados día y noche en las puertas del Ayuntamiento, “y la señora Alcaldesa no se ha dignado a hablar con los vecinos... Ni siquiera les deja pasar a los servicios”, observa Santana.
Pide el representante vecinal a las autoridades competentes por último una sóla cosa: “que apliquen el sentido común. Nadie, absolutamente nadie, pone la basura en el sitio donde come, y nosotros estamos cargando de basura la entrada al primer municipio turístico de Canarias y, nos guste o no, esto a la larga traerá consecuencias muy graves, sobre todo a Gran Canaria”.