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El grupo de 132 tortugas ‘bobas’ acogidas en la Guardería de Tortugas que instaló hace ya tres meses la consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Fuerteventura en el Muelle de Morro Jable (municipio de Pájara), continúan desarrollándose por encima de las mejores previsiones, además de acaparar la atención de los alrededor de 100 visitantes de media, generalmente niños de la zona y turistas, que se acercan hasta las instalaciones para disfrutar de esta inusual atracción.
La consejera de Medio Ambiente del Cabildo estuvo hoy en la Guardería para comprobar el estado de las tortugas ‘bobas’ (caretta caretta), después de que fueran trasladadas recientemente a las tres piscinas de 3.000 litros en las que los animales “pueden nadar con más libertad y comenzar a habituarse a espacios más abiertos”. Voluntarios del programa explicaron, no obstante, que la alimentación se sigue realizando de forma separada en los tanques individuales “para asegurar el correcto desarrollo de cada uno de los especimenes”.
“El Proyecto de Reintroducción de la Tortuga Boba en Canarias está superando todas nuestras expectativas, pues contamos con un índice de mortalidad insignificante y el crecimiento de las tortugas es espectacular”, comentaba Natalia Évora, titular del área de Medio Ambiente en el Cabildo, en referencia a los datos del programa de seguimiento que desarrolla esta consejería, y que constatan que una veintena de estas tortugas está por encima de los 350 gramos, “lo cual es sorprendente teniendo en cuenta que al nacer pesaron apenas 20 gramos”, señaló.
Las primeras tortugas ‘boba’ nacieron a mediados del mes de noviembre de 2006 en una exitosa eclosión en la que los tres nidos reubicados en Cofete, después de haber sido trasladados en helicóptero desde Cabo Verde, tuvieron un porcentaje de supervivencia del 85 por ciento. Ahora, nueve meses después, de las 138 tortugas que quedaron en la Guardería –otros dos grupos de control de alrededor de 20 ejemplares fueron enviados a los centros de Taliarte, en Gran Canaria, y a la Estación Biológica de Doñana- tan sólo seis ejemplares han perecido por causas naturales en Morro Jable, lo que significa un porcentaje de supervivencia del 95 por ciento.
“Estamos listos para preparar la primera suelta en septiembre”, adelantaba la consejera. “La idea es esperar hasta contar con un grupo considerable que supere los 500 gramos, peso a partir del cual las posibilidades de sobrevivir en el mar ante los ataques de los depredadores será mucho mayores”.
Voluntarios de Medio Ambiente, ayudados por estudiantes del Programa de Prácticas del Cabildo, realizaban hoy las tareas semanales de seguimiento del programa, que consisten en pesar a cada ejemplar, tomar las medidas del caparazón y repasar el marcado de cada uno. En el día de hoy, el mayor ejemplar tenía un caparazón de 13 cm. de largo y 10 de ancho, y pesaba alrededor 420 gramos.
Natalia Évora aprovechó también la visita de hoy para agradecer a la Cofradía de Pescadores de Morro Jable su colaboración con el proyecto “al proveer gratuitamente a la Guardería los entre 3 y 4 kilos de longorones frescos con que se alimentan diariamente las tortugas”.
SUELTA DE UNA TORTUGA ADULTA
La visita de hoy a la Guardería sirvió también para llevar a cabo la suelta en alta mar de una tortuga boba adulta que había sido encontrada por un vecino de Morro Jable varios días atrás enmallada en una red. Se trataba de una joven hembra de seis años y alrededor de 12 kilos de peso. Natalia Évora, acompañada de un vigilante de Medio Ambiente y algunos niños de la localidad que la acompañaron, procedió a soltar este ejemplar recuperado después de varios días de cuidados en la Guardería de Tortugas. |