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El director técnico del Proyecto Pinolere asegura sentir vergüenza al ver lo que en Canarias se vende como artesanía Imprimir E-Mail
viernes, 15 de agosto de 2008

ImageEl director técnico del Proyecto Cultural Pinolere, Rafael C. Gómez, critica la poca seriedad que hay al venderse un producto como 'hecho en Canarias' cuando en realidad procede de países orientales y realizado con mano de obra barata, según informa ACN Press. Asegura que, frente a la crisis, la artesanía puede llegar a ser algo necesario si las instituciones públicas se implican, "porque esto se va, desaparece".

Rafael C. Gómez León es el director técnico del Proyecto Cultural Pinolere, una iniciativa a través de la que se defiende y difunde la artesanía y los oficios tradicionales de Canarias y mediante la que, cada año, se organiza la Feria de Pinolere, que en septiembre celebra su XXIII edición con el trabajo sobre barro como protagonista.

En una entrevista, Gómez León se muestra muy crítico con la actual situación que atraviesa el sector y denuncia lo que en los núcleos turísticos del Archipiélago se comercializa como producto artesanal de las Islas. "Se me cae la cara de vergüenza al ver lo que a los turistas se les vende como artesanía canaria, porque no se puede engañar al visitante que viene aquí", subraya.

A su juicio, falta seriedad cuando se vende un producto como 'hecho en Canarias' "cuando en realidad viene de países orientales y, posiblemente, hecho con mano de obra barata, en muchos casos por niños con el fin de vender barato y copar mercado". Al respecto, admite que el sector de la artesanía no ha trabajado como debiese para evitar esta situación, al tiempo que las administraciones públicas, como los cabildos, "tendrían que realizar un mayor esfuerzo, a pesar de que han hecho alguna labor".

En este tema, apuesta por la acuñación de un sello de calidad del producto artesanal de Canarias "como artesanía con identidad, que despeje cualquier tipo de dudas que tenga el turista a la hora de comprar un producto".

ARTESANÍA EN TIEMPOS DE CRISIS

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También destaca la mala racha que la artesanía canaria está padeciendo como consecuencia de la situación de crisis económica y su repercusión sobre el turismo, uno de los principales clientes del trabajo tradicional. "La artesanía no es un elemento de consumo necesario y, en tiempos de crisis, los mayores perjudicados son los productos de los que se puede prescindir".

No obstante, asegura que la artesanía podría llegar a ser un elemento necesario si las instituciones públicas realizasen campañas de sensibilización. "Un cesto puede ser vendido como un elemento típico, pero también se puede usar para hacer la compra en un centro comercial, o en una talla se puede guardar el agua para que esté fresquita, como se hacía antiguamente. Se trata de hacer nuestros, en el siglo XXI, elementos del pasado que pueden coexistir con las necesidades actuales".

MAESTROS SIN RELEVO

Gómez León sostiene que los oficios que han estado arraigados en el tejido social y cultural de las Islas están desapareciendo por la falta de relevo generacional. "Los alfareros están muriendo y no hay quien tome el testigo, y lo mismo ocurre con los calados, los bordados, etcétera", asegura, al tiempo que intuye que en muy poco tiempo, la artesanía canaria con identidad "desaparecerá para dar paso a otra cosa nueva que será similar a lo que se realiza en otros sitios de España".

Aunque rechaza ser alarmista, hace hincapié en que hay oficios a los que les quedan días, como la cestería, a la que se dedican, en su mayoría, maestros ya muy mayores que no encuentran a nadie en quien relegar su trabajo. "Ésta es, posiblemente, la labor sobre la que más cursos de formación se han realizado sin que, al menos en Tenerife, haya salido ni un cestero nuevo, salvando la excepción de una familia de Icod que mantiene vivo el oficio en tres generaciones".

El director técnico del Proyecto Cultural aboga por la puesta en marcha de políticas que vayan en la línea de mantener la artesanía "con un cierto rigor y seriedad porque, desgraciadamente, esto se va, esto desaparece", lamenta. Para la supervivencia de este trabajo, la posibilidad de promoción exterior de los productos es otro punto fundamental, y Gómez León destaca las iniciativas que, al respecto, se emprenden desde la Consejería de Industria del Gobierno de Canarias.

"Hay algunas líneas de actuación para que los artesanos puedan salir fuera a exponer o a vender, abiertas también desde el Cabildo de Tenerife, desde donde Efraín Medina está haciendo una buena labor, o desde el propio Proyecto Pinolere", indica. Así, la asociación cultural ha desplazado grupos de cesteros canarios a algunas provincias españolas para promocionar sus productos, entre ellas Tarragona, Girona o Lugo, mientras que Internet juega ya un papel fundamental para catapultar al sector.

AUTOCRÍTICA

Actualmente, en Canarias hay censados 2.201 artesanos y, de éstos, un total de 568 están registrados en la Isla de Tenerife. No obstante, Rafael C. Gómez puntualiza que una cosa es el número de carnés que hay expedidos y otra bien distinta es la cantidad de personas que ejerce activamente esa labor. "Mucha de la gente que saca el carné lo tiene como elemento complementario a otro trabajo estable, por lo que a la artesanía se dedica sólo a ratos", explica.

Las conclusiones a las que llega al contemplar el momento actual de los oficios tradicionales las resume en cuatro puntos: "Las ventas han bajado notablemente, el público está fallando en cuanto a su asistencia a las ferias que se convocan, no existe una rotación del número de artesanos que van a esas ferias y, sobre todo, se ha devaluado demasiado el término 'artesanía'".

A pesar de ello, es autocrítico y admite que, quizás, no se está aportando nada nuevo a las ferias y la gente "acaba por aburrirse". El director del Proyecto, aún así, es optimista respecto a las previsiones de visitantes a Pinolere 2008, que estima ronden las 30.000 ó 40.000 personas durante los tres días (5, 6 y 7 de septiembre), cifra máxima que el recinto puede admitir.

 
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