SB-Noticias.- Gloria Gutiérrez asegura que el ejecutivo es un desgobierno absoluto y en él se ve el descontrol mayor que ha podido apreciar en la historia democrática de Canarias, lo que evidencia que el ejecutivo que dirige Paulino Rivero no piensa en las personas, tal y como él se ha encargado de decir en los diferentes medios de comunicación.
Según la diputada socialista Gloria Gutiérrez, en estos momentos en Canarias se supera la cifra de 175.000 desempleados, con una población activa que supera el millón de personas, por lo que afirma que desde el PSC se entiende que ya no sólo el Gobierno no ha hecho nada, sino que hoy se puede leer, con un desencanto terrible, que la elaboración del pacto contra el paro se pospone para después del verano, como si no fuera urgente encaminar una posible solución a este asunto, que se ha convertido de largo en el principal problema de la sociedad canaria.
Según Gutiérrez, tanto Paulino Rivero como el consejero de Empleo, Jorge Rodríguez, se han caracterizado hasta el momento por alardear de clarividencia con respecto a la detección de la situación de crisis que se vive, y sin embargo no han tomado ninguna medida, más al contrario, ha quedado evidente que no tienen ganas de gobernar.
Desde su punto de vista, se ha demostrado también que este no es el Gobierno de las personas, como así lo definió el presidente Rivero, sino que es el Gobierno anti personas, porque los servicios públicos esenciales, como empleo, educación y sanidad, van deteriorándose progresivamente, lo cual genera el descrédito personal del presidente del Gobierno.
En relación al Empleo, y teniendo en cuenta la coyuntura internacional de crisis generalizada, en donde se ha originado una carestía importantísima de los combustibles, de las materias primas y de las hipotecas, entre otras muchas variantes, no obstante este Gobierno, tal y como lo afirma el propio Consejo Económico y Social de Canarias (CES), cuenta con instrumentos para abordar este asunto, con lo que no puede eludir sus responsabilidades en ningún momento.
Según Gutiérrez, como es evidente este Gobierno cuenta con un presupuesto que tiene que ejecutar, pero en realidad y con los datos en la mano, se demuestra que no lo hace, y considerando que desde el ejecutivo han expresado que ellos saben cómo iba a evolucionar la crisis desde hace mucho tiempo, es incomprensible que no hayan tomado medidas para eludir y paliar los efectos de la crisis en la economía canaria, de forma especial en relación al incremento de los índices de desempleo.
Desde su punto de vista, las medidas de choque aprobadas en la pasada sesión parlamentaria con los votos favorables del Grupo de Gobierno (CC-PP) y la abstención del Grupo Socialista pueden catalogarse como de broma, si no fuera por la gravedad del tema, y se pregunta cómo se puede mover toda la maquinaria burocrática gubernamental e institucional para aprobar unas medidas que tan sólo representarán en la práctica, una disminución en los combustibles derivados del petróleo de 0,80 euros por litro, y en relación a las hipotecas, sólo supondrá en el mejor de los casos, una rebaja de entre 7 y 9 euros mensuales, lo que viene a suponer una broma de muy mal gusto y que este Gobierno toma el pelo al pueblo canario, ya que supone contraer muchos más gastos el ejecutar estas medidas, que el beneficio económico que repercutirá en la sociedad canaria.
Gloria Gutiérrez asegura que el ejecutivo es un desgobierno absoluto y en él se ve el descontrol mayor que ha podido apreciar en la historia democrática de Canarias, y que evidencia que no se piensa en las personas.
Por último quiere llamar la atención a la arrogancia y soberbia con la que el Gobierno y sus dirigentes mantienen sus posturas y discursos ante esta situación, cuando en todo caso, deberían escuchar a la patronal, a los sindicatos y a los colectivos sociales y no contribuir a romper el diálogo social, tanto con los agentes económicos, como con los agentes sociales y con las administraciones públicas (ayuntamientos y cabildos insulares), con actitudes amenazantes a representantes de instituciones, lo que conduce a una franca decadencia y en donde la característica principal es la reiteración de posturas antidemocráticas en apectos muy sensibles para la población, como el empleo, la educación o la sanidad, cuyo deterioro diario es notorio y palpable. |