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SB-Noticias.- Paul Nicholson, miembro del sindicato agrario EHNE y representante en Europa de la Organización Vía Campesina, quien se encuentra estos días en Canarias, recordó en SB-Noticias que casi la mitad de la población del planeta son agricultores, pescadores...a pesar de lo cual asegura que es muy complicado que su voz sea escuchada, pues es silenciada por la de las grandes transnacionales, las grandes corporaciones. “Ésa es nuestra gran lucha...que sea una voz y una articulación de la defensa también de lo social, de los derechos de las ciudadanas y ciudadanos del campo...y de la ciudad también”, dice Nicholson.
Recuerda Nicholson que la alimentación es un derecho de todos, tanto su producción como su consumo, y que esto pasa necesariamente por la existencia de agricultores. Cuenta que la crisis del mundo rural y de la agricultura familiar se da tanto en el norte como en el sur del planeta. En el sur, la imagen más viva es la del hambre y la inmigración, fenómeno este último sobre el que Nicholson señala que lo protagonizan fundamentalmente agricultores. Según el mismo, en Europa desaparece una explotación familiar cada minuto, hecho que califica como “drama”, ya que entiende que el rol de la agricultura familiar es de gran importancia en la sociedad, y muy difícil de recuperar. Su influencia se extiende no sólo a la producción de alimentos sanos y locales, sino como una forma de proteger el territorio y de proporcionar identidad y cultura a los pueblos. “Los agricultores y agricultoras reunimos unas enormes cualidades indispensables para una sociedad equilibrada”, sentencia Paul Nicholson. Cuenta que, si bien es cierto que las sensibilidades sobre el asunto pueden ser distintas en diferentes lugares del mundo, las políticas en cambio son las mismas, y el papel de control de las grandes corporaciones sobre la alimentación también. “Son las mismas en el País Vasco que en Canarias”, dice refiriéndose a estas políticas; “imponiendo unos precios al productor que son muy bajos, y otro al consumidor, que son muy altos”. Explica que han llevado a cabo un estudio y seguimiento de los precios de los alimentos, y que en determinados alimentos, como por ejemplo la papa, la diferencia entre lo que cobra el productor y lo que paga el consumidor puede alcanzar hasta un 600%. Señala Nicholson que es necesario que entre consumidores y agricultores se encuentren soluciones y planteen propuestas capaces de hacer frente a un control de la economía y de facetas de la vida tan relevantes como la alimentación. Habla de una especulación por ejemplo en el precio de los cereales, en algunos de los cuales ha supuesto un aumento de precio para los consumidores del 200%, y de un 0% para los agricultores. “Es una especulación sobre factores de vida fundamentales: el agua, los alimentos...La lucha es el control de las transnacionales de todo lo que es vida...quieren privatizar toda la vida el agua, el aire, los alimentos...”, dice. Según Nicholson, frente a esto sólo cabe una movilización que aúne a agricultores y a ciudadanos, para luchar “por una vida más justa y digna para todos”, y la creación de instrumentos políticos efectivos para controlar la economía, y hacer que ésta esté “al servicio de la humanidad, y no al de las corporaciones transnacionales”. |