SB-Noticias.- María Eugenia Pérez, profesora titular de Geografía de la Universidad Complutense de Madrid, cree que no hay razones científicas suficientes que permitan avalar la visión más catastrofista que se está dando acerca del cambio climático. La especialista participó como ponente hoy martes, 15 de julio de 2008, en el curso “Cambio Climático: Consecuencias ecológicas y económicas locales y globales” de la Universidad de Verano de Adeje.
Para la especialista, es evidente que en estos momentos se está experimentando una fase de ascenso de las temperaturas, pero ello no debería ser motivo de preocupación, puesto que en el pasado ha habido otros periodos muy largos de aumento térmico que se han autorregulado. “Según los datos que tenemos ahora, no es una situación irreversible. Es una anomalía como otras que se han dado con anterioridad”. Pérez reflexiona que es erróneo calificar de “global” este proceso, ya que se concentra en las grandes ciudades: “Cuando se manejan series largas de datos suficientemente antiguas fuera de zonas urbanas, ese calentamiento no se observa. Dado que las zonas urbanas en EE.UU. y Europa son muy amplias, el resultado es que la zona climática templada es igualmente extensa. Pero ¿es suficiente para inyectar ese calentamiento a todo el globo? Yo creo que no”. La influencia de las ciudades es, en cambio, crucial para contaminar todo el planeta, por lo que la especialista defiende que existan medidas para procurar gastar pocos recursos, producir menos residuos y reciclarlos: “Pero no lo vendamos como una amenaza. Hay que hacerlo por civilización: el hombre mejora y trata de paliar sus errores. Pero el problema es que hay un coste detrás. Y quién va a pagarlo, ¿aquellos países que se han industrializado durante 150 años contaminando a base de carbón, o el resto? Para la ponente, esa es una de las claves que podrían explicar el actual alarmismo: “Ahora nos desarrollamos con energías limpias, pero queremos imponer al resto de países que nos compren nuestra tecnología, lo cual afecta la desarrollo de países emergentes. Lo lógico es que lo hicieran sin contaminar, pero los países desarrollados deberían transferirles algo de su tecnología limpia, no sólo vendérsela”. Otro hecho que la ponente aduce para poner en duda la actual alarma climática es la falta de consenso científico. La principal fuente de información sobre este asunto es el informe elaborado por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC). Sin embargo, para Pérez es aclaratorio que de los tres mil expertos que iniciaron los trabajos en este documento, finalmente sólo lo hayan firmado unos cincuenta. A esto añade que la parte científica del último informe de dicho órgano, de febrero de 2007, no ha salido todavía: “Se publicó un resumen para gestores, pero sigue sin haber un texto. Hemos estado un año esperando por él, y nos lo han prometido en varias reuniones: en Valencia, en Indonesia… y no ha salido. Por lo cual parece que el acuerdo, por la parte científica, no está nada claro”. |