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El profesor de Ingeniería Industrial de la UNED Antonio González Alberto, afirma que el futuro está en la construcción sostenible de edificios inteligentes PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 09 de julio de 2008

ImageSB-Noticias.- Según explicaba el profesor Antonio González-Alberto , secretario del curso Diseño y gestión técnica sostenible de Edificios inteligentes que se celebra esta semana dentro del programa estival de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en el Centro Asociado de Tenerife “a la hora de construir un edificio inteligente lo más difícil es saber qué hay que hacer y hasta dónde hay que llegar”. González Alberto añadió que el límite impuesto a este tipo de edificaciones lo pone “el dinero que se quiera invertir”.

“Lo difícil es decirle al propietario hasta dónde debe de gastar y qué es lo que le hace falta para cubrir sus necesidades más perentorias, ya que las exigencias de un hospital no son las mismas que las de un centro comercial”, explicó.

Además añadió que el ingeniero debe ser capaz de asesorar qué servicios son necesarios y cuáles son un lujo superfluo. “Como poder, se puede hacer de todo, pero un edificio inteligente mal diseñado puede convertirse en un gasto estratosférico que finalmente no cubra las necesidades que debe”, explicó.

González-Alberto señaló que un edificio inteligente no es sólo una instalación automatizada sino que además debe cumplir el requisito de tener todos esos componentes integrados. Añadió que actualmente muchos edificios sí tienen las instalaciones automatizadas pero no integradas.

Para el profesor e ingeniero el término “edificio inteligente” aunque es comprendido por todo el mundo puede llevar a error porque “la inteligencia supone un grado de independencia y autonomía que un edificio por sí mismo no tiene”. Él prefiere referirse a este tipo de construcciones como “edificios con instalaciones automatizadas e integradas”, y esto último es “indispensable” para que el sistema funcione “como un todo”.

En cuanto a la inversión, explicó que el gasto que supone integrar en un sistema las instalaciones automatizadas de un edificio no es tan alto. “Cuando el propietario decide construir instalaciones automatizadas ya está haciendo un gasto importante, el siguiente paso, que supone optimizar todos esos recursos integrándolos y consiguiendo así un verdadero edificio inteligente supone tan sólo entre un 5 o un 10 por ciento de la obra”.

Además la integración supone un ahorro considerable “sobre todo de funcionamiento y de gestión”. “El conocimiento es la base del poder, si el propietario sabe cuánta electricidad gasta y dónde, por qué y a qué hora, pondrá los medios para que cada uno de esos elementos funcione óptimamente”.

 

 

 

 
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