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Al Partido Los Verdes de Canarias, no le cabe la menor duda de que la política hidráulica en la isla de Tenerife es uno de los fracasos más notorios del actual gobierno de Canarias. Ha sido un acto de cobardía política el dejar en manos de las iniciativas privadas el suculento negocio del alumbramiento de caudales subterráneos por medio de galerías y pozos,los aguamangantes se han hecho con el control de un bien de primera necesidad, especulando con el mismo hasta límites insospechados y donde ya las administraciones publicas han dejado en muchos pueblos y ciudades de tener ningún tipo de control sobre el mismo.
Los Verdes exigimos una nueva ley de aguas que ponga fin a este caos, al despilfarro, y que se busquen alternativas para el aprovechamiento de las aguas de lluvias y escorrenterias de un bien que es cada vez más escaso e imprescindible para los ciudadanos debe estar bajo el control y la tutela de las administraciones públicas. Exigimos a los ayuntamientos que den la información sobre el estado de salubridad de sus aguas de consumo urbano, realizando análisis periódicos que permitan a los ciudadanos saber cuales son los riesgos para su salud, pues últimamente en muchos municipios tinerfeños están pasando cosas muy raras que van poniendo en duda la calidad y potabilidad del agua para el habitual consumo humano. Recordamos a las autoridades que el agua en el caso de su consumo insalubre por los bebes de menos de seis meses, puede desarrollar patologías con resultados nefastos para la salud. En muchos municipios la calidad del agua no es apta para su consumo y es un deber de las admistraciones competentes mientras se corrijan las deficiencias para el control analítico el mantener a sus habitantes informados con objetividad para así evitar males mayores. Por otro orden de cosas si seguimos con el actual despilfarro y no le damos una pausa a la constante explotación de caudales subterráneos, estos acabaran por agotarse y entonces ya no quedara mas remedio que la tecnología con un suministro de coste prohibitivo para el ciudadano común y ya no digamos para la maltrecha y mal pagada agricultura así como para la industria en general lo que quiere decir que tendremos agua el triple de cara y aun de menos calida que la actual, además de correr el riesgo de depender de la tecnología y sus posibles averías para abastecer a las poblaciones. Mientras estamos asistiendo al bochornoso espectáculo del parcheo aquí y allá y de las empresas particulares del preciado bien, diciéndoles a nuestros representantes políticos que no pasa nada que todo se arreglara y comienza a reinar como en otras tantas vertientes la incertidumbre, y vemos como se nos va viniendo encima una autentica catástrofe sin paliativos que ya ha comenzado a pasarnos una ardua y costosa factura. (*) Portavoz Comarcal del Norte de Tenerife del Partido Verde Canario |