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SB-Noticias.- El presidente de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Tenerife (AGATE), Pedro Molina, expresa una vez más la preocupación por un sector que atraviesa unos momentos muy duros. Critica Molina la gestión de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, pues entiende que "no funciona".
Afirma Molina que parte de esta situación es consecuencia clara de la crisis económica que se vive en el mundo entero, agravada además en el caso canario por una serie de problemas específicos que lo acentúan aún más si cabe. Uno de los factores que más problemas trae al sector es la subida del precio del petróleo, así como de los combustibles fabricados a partir de cereales, que establecen una competición con los cereales en todo el mundo. Otro de las causas de esta crisis encuentra su raíz en lo que Molina denomina como “doble moral de las políticas europeas” que, por una parte, prohíben producir de una determinada manera, mientras que por otra parte no impiden la entrada a productos obtenidos en base a esas condiciones. Es el caso del uso de las harinas de carne, cuyo uso se encuentra prohíbido en toda Europa desde que se produjera la conocida como crisis de las “vacas locas”. Este tipo de harinas ya no pueden emplearse ni siquiera para alimentar a otros animales, como los pollos. Sin embargo, no se establecen prohibiciones a la entrada de carne de pollo producida con estas harinas y procedente de países de fuera de la UE, como Brasil. “Todo va como en contra de lo que se produce aquí”, afirma el presidente de AGATE, explicando que situaciones como ésta conlleva una pérdida de competitividad cada vez más notable, pues el consumidor trata de adquirir una comida más económica, que los productores locales son incapaces de obtener a esos precios. A esta problemática a nivel mundial, se unen una serie de circunstancias específicas en Canarias, que hacen que el sector isleño se resienta aún más si cabe. Así, menciona Molina por ejemplo el régimen de abastecimiento, mediante el cual aquellas industrias que trabajen con leche en polvo obtengan una ayuda de 813 euros por tonelada, mientras que las que compren leche producida en Canarias se ven subvencionadas con tan sólo 108 euros por tonelada. Según Pedro Molina, esa diferencia, estos desequilibrios hacen que la producción local se encuentre siempre en desventaja clara respecto a la importación. Además, a esto se suma una “Consejería que no funciona”, señala el representante de agricultores y ganaderos. Recuerda que se contaba con una partida presupuestaria destinada a ayudas a las producciones animales de 24 millones de euros, “y porque la Consejería no hizo el trabajo que tenía que hacer se devolvieron 5 millones de euros”. “Tenemos una Consejería que con nosotros no funciona, en el sentido de que ya no es que no busque más dinero para el sector, sino que el dinero que el sector ha buscado y peleado en Bruselas se devuelve, porque la Consejería no cumple con su parte”, concluye Pedro Molina. |