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La clausura se cerró con la actuación musical de una reclusa, quien dedicó dos canciones a la directora del Centro, que se despedía después de dos años y medio al mando de la prisión para dirigirse al Área de Medio Abierto y Medidas Alternativas de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias de Madrid.
“Más cursos y menos patio”, ésta es la frase con la que los internos del Centro Penitenciario de Tenerife clausuraron hoy los talleres de crecimiento personal impartidos por seis alumnas del practicum educativo del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de La Laguna, cuya coordinación ha corrido a cargo de la profesora Ángela Torbay.
La directora del Centro Penitenciario de Tenerife, Ana Isabel Serrano, la directora de Secretariado del Vicerrectorado de Relaciones Universidad y Sociedad de la ULL, María Luisa Hodgson, el decano de Psicología, Hipólito Marrero, y la coordinadora de los talleres, Ángela Torbay, fueron las autoridades presentes en el cierre de estas actividades, que han tenido una duración de seis meses con alumnas del último curso de la titulación de Psicología.
Hodgson quiso felicitar a los internos que participaron en los talleres después de comprobar lo importante que ha sido para ellos esta experiencia en el día a día de la prisión. Asimismo, Marrero señaló que el desarrollo como personas "no termina nunca y crecer día a día se convierte en un reto fundamental, sea cual sea el lugar”.
Por su parte, Torbay agradeció la participación "entusiasta" de los internos y alabó la relación mantenida con la directora del Centro Penitenciario por apoyar la labor de reinserción y favorecer la realización de los cursos gracias al convenio rubricado con la Universidad de La Laguna.
La coordinadora del practicum apuntó que en un inicio hubo "miedo" por el desarrollo de las actividades, "pero las alumnas seleccionadas de un total de veinte superaron las expectativas creadas inicialmente y han efectuado un gran trabajo, motivando siempre a los reclusos”.
Durante el acto se desarrolló una actividad en la que todos los internos pertenecientes a los módulos seleccionados, incluido el de mujeres, dibujaron o escribieron frases con sus sensaciones o reflexiones durante estos talleres, y muchos de ellos coincidieron en la importancia del crecimiento personal, conocimiento de sí mismos, confianza en sus compañeros, fortalecimiento de la autoestima, ser más solidarios y, sobre tod, "más cursos y menos patio" para evolucionar como personas.
Las alumnas finalizaron la actividad con una frase común en la que quisieron dejar reflejado el desarrollo de los talleres durante sus meses de duración: “No es más grande quien no ha caído, sino aquél que cae y vuelve a levantarse”.
La clausura se cerró con la actuación musical de una reclusa, quien dedicó dos canciones a la directora del Centro, que se despedía después de dos años y medio al mando de la prisión para dirigirse al Área de Medio Abierto y Medidas Alternativas de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias de Madrid.
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