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Eloy Cuadra Pedrini.- Espero que no lo hagan, aunque eso es lo que parece desprenderse del borrador al que he tenido acceso y quieren aprobar ustedes desde el Gobierno autonómico para paliar algunos de los problemas que acucian a la Educación canaria desde hace años. Para hacerlo no se les ha ocurrido mejor cosa que tomar a la Enseñanza como si de una empresa se tratara y pasar la guadaña allá donde las titulaciones no alcancen un número mínimo de alumnos matriculados. El corte, a Filosofía, se lo han puesto en un mínimo de 25 alumnos matriculados en primer curso, dicen que hay que adaptar la universidad a la realidad social del Archipiélago. Y digo yo: ¿Cuál es la realidad del Archipiélago?, porque si de eso se trata igual tienen que crear la licenciatura de “quiero ser como Pepe”, o el master de “trepador profesional”, o el postgrado de “pelotazo urbanístico”.
Desde la Consejería no parecen –o no quieren- ustedes entender que la Educación no entra dentro de la lógica del mercado, de las corrientes o de las modas, de lo que es rentable y lo que no lo es, de las plusvalías, los beneficios netos y brutos, los balances de caja o los activos financieros, se trata de formar a jóvenes para la vida, preparados técnica y productivamente, sí, pero también ética y humanamente, y no, y nunca, como autómatas programados para producir, imitar y obedecer. La enseñanza universitaria no guarda fórmulas magistrales con las que medir la eficiencia o la calidad, son muchos y muy variados los indicadores y por supuesto no vale con contar a los alumnos como si fueran coches fabricados en serie y sacar de ello las conclusiones. Dejar a las Islas sin su Facultad de Filosofía es poco menos que hacerle una lobotomía a la sociedad canaria: la están privando de su conciencia crítica. Porque estudiar, enseñar, leer o practicar la filosofía –para quien no lo sepa- no es aprenderse de memoria farragosos textos que algunos “locos” escribieron hace unos cuantos siglos; filosofar es saber pensar por uno mismo, cuestionar lo dado, hacer preguntas y buscar las respuestas; filosofar es construirte a ti mismo y no dejar nunca que otros lo hagan en tu lugar, es encontrar una mentira donde la mayoría ven poderosas verdades, es desmontar, argumentar, inventar, es rebelarse. Rebelarse… ¡sí! De filósofos están llenas muchas de las revoluciones que el mundo ha visto. Rebeldes y filósofos lo fueron Sócrates, los cínicos, Epicuro, Spinoza o Marx. Y volviendo a la lagunera tierra, rebeldes y alumnos de filosofía son muchos de los componentes del sindicato estudiantil más pujante hoy en La Laguna, rebeldes y alumnos de filosofía andan hoy comprometidos con la lucha por los Derechos Humanos en Tenerife, rebeldes y estudiantes de filosofía han saltado a la arena política de original forma, rebeldes y enseñantes de filosofía han estado a la cabeza del profesorado en el pleito que desde hace años les enfrenta a la Consejería, rebeldes y profesores de filosofía están en más de un colectivo de defensa de los derechos de la mujer, rebeldes, profesores y alumnos de filosofía han estado y están presentes en la defensa de nuestra Isla contra el macropuerto de Granadilla. Claro que visto así, empiezo a entender por qué tanto interés en borrar del mapa canario los estudios de filosofía: los filósofos no parecen muy adictos al poder establecido y sí más bien todo lo contrario. Pero no todo es rebeldía, la Facultad de Filosofía es una de las que más larga historia y tradición guarda en Canarias. Por aquí han pasado docentes que hoy son destacadas figuras de la academia española, aquí se sigue enseñando e investigando a un nivel muy alto, de profesores y alumnos laguneros son muchas excelentes obras de investigación, de narrativa y también de poesía. Piénsenlo… ustedes. Ustedes que cuando les conviene gustan de mirar a otras CCAA para equipararse a ellas, miren a Andalucía, a Cataluña, a Madrid o al País Vasco: ninguna se está planteando dejar de tener su Facultad de Filosofía… ¿por algo será? Y así podría seguir y seguir esbozando argumentos en favor de la Filosofía como licenciatura pero no me queda más que pedirles, a la consejera de universidades, a su equipo, al presidente del Gobierno canario, a quienes corresponda, que reconsideren la decisión aunque sólo sea porque es posible que ustedes dentro de poco ya no estén en el poder, entonces tal vez les venga favorable una voz crítica como la que los filósofos ofrecen.
Eloy Cuadra Pedrini. Alumno de Filosofía de la ULL. |