|
Es un continuo insulto, a la Razón, pero también a la Legalidad, entendidas como DERECHO A LA VIDA sin miedo, con esperanza, con SOLIDARIDAD que es, como alguien dijo, la que nos hace humanos. Después de la pausa electoral, de esas guapas y guapos en las millonarias campañas, después del teatro de la confusión, donde todo y nada es, pero también no es lo que parece, después de que la gran familia de candidatos representa lo que parecen discrepancias ideológicas, o morales, o de principios, se van acercando los actos finales de la función, de la farsa.
Ellos y ellas, tras reuniones, declaraciones en sus medios de comunicación (especializados en decir lo que realmente no está sucediendo), hacen sus pactos, se acomodan en sus lugares y, seguramente, en sus sueldos de clase suculenta. Bueno, en una palabra, se igualan, como los del tango aquel. Y, a trabajar !!!. Los elegidos ya han empezado a usar su palabra, renovada en función del voto ,dicen, de la democracia. Ellos y ellas, muy profesionales en lo suyo, en la política profesional, o sea, en gobernar, hacer y decidir sobre lo público y los recursos que son de todos y que parecen no querer enterarse. También amparados en una constitución y en un sistema judicial que tampoco les exige demasiado, ya están en acción. No se debe olvidar que ataron, y bien ataron, todo lo que pudieron de esas directrices empresariales- políticas del desastre al final del anterior mandato. La verdad que han empezado con ganas, Ya salen los titulares de sus propuestas ecoterroristas en acción, asumibles y justificadas por todos ellos como si la realidad no fuera lo que es, como si no existieran consecuencias irreversibles a esa perversa manera de utilizar el poder político. Pero el negocio es el negocio, y así, de forma confusa por intencionada, se pudo escuchar al presidente saliente aquello de "el desarrollo crea la corrupción". Solo en un lugar donde los ciudadanos no ejercen como tales sino como simples espectadores ajenos a tanto desmán, como si la cosa no fuera con ellos, se pueden continuar y permitir comportamientos políticos que van directamente en contra de los intereses generales. Una mínima toma de conciencia de ésta realidad, nos puede descubrir mecanismos de defensa curiosos, incontrolados por ser cosa del sentimiento y del imaginario, y encontrarnos esperando, deseando que se haga presente aquel Genio Prometedor de Sueños para poder hacer realidad aquel que nos podría poner cerca de lo mas parecido a la felicidad, quiero decir, dado el tema, lo mas lejos de éste modelo de desarrollo-corrupción de triste final. Aparecernos en un lugar donde los únicos depredadores fueran esos animalitos que junto a todo ser viviente que se precie, colaboran en el necesario equilibrio de la vida y la protección de los recursos, imprescindibles para la misma. En un lugar parado en un tiempo en el que esa clasificación dentro de nuestra especie no fuera tan amparada por la impunidad, y que sus manifestaciones fueran combatidas y despreciadas por los ciudadanos..... Volviendo a la realidad, aquí parece todo perdido, sin remedio. Los mismos han retomado el poder, y, por lo visto desprovistos de la mas mínima reflexión. Cuando llegue la crisis, o sea, la conciencia del desastre y la desesperada determinación de implicarnos en la acción contra tanta mentira al uso, y tanto delito de esa clase política, depredadora, saqueadora, destructora, patológicamente insensible al medio y a todos los que formamos parte de él.... seguramente quede poco que hacer, que salvar. Creo que es hasta posible que ni siquiera ya crezca la hierba ( dicho, también, de forma literal, ¿no han visto ustedes a esos compatriotas con toda la pinta de estar inmersos en una guerra química real, fumigador en ristre, matando a toda esa maravilla verde que asoma (en un intento de salvarse del criminal cemento o asfalto) por cualquier ranura, borde o hueco? Por supuesto y como es de rigor, estos (seguramente) subcontratados de la subcontrata, no saben (entre otras cosas) que son usados como último eslabón de esa cadena de la muerte que nos rodea a todos, mas cerca o mas lejos de nuestras narices y pulmones. Que son, también, soldados de una guerra particular e ilegal, como todas. No importa que la escafandra, o el casco, sea blanco o azul o de camuflaje. Ellos, los amos del mundo, son especialistas en ser, a un tiempo, destructores y constructores, porque ese es precisamente su sucio negocio. (*) Carta enviada a seccion Cartas al Director de un periódico y NO publicada. |