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Petróleo, combustibles y alimentos: nueva realidad de la crisis del capital Imprimir E-Mail
viernes, 09 de mayo de 2008

Nelson Fajardo, VOZ.-

Hasta el final de la confrontación entre el sistema socialista y el sistema capitalista, se asociaba la crisis general del capitalismo con su derrumbe debido a la avanzada irreversible del campo socialista, los movimientos de liberación nacional y el movimiento obrero internacional. Esta concepción partía del criterio según el cual el capitalismo sería superado fundamentalmente por el poderío de dos fuerzas externas al sistema capitalista (el campo socialista y los movimientos de liberación nacional) y una fuerza universal, vanguardia de las transformaciones (el movimiento obrero).Se trataba de una concepción que daba cuenta de una etapa revolucionaria en auge en la que las fuerzas del progreso y la transformación buscaron subvertir el orden mundial para alcanzar una sociedad que superará la lógica fundamental del capital basada en la explotación indiscriminada de la fuerza del trabajo ajeno.

Han pasado más de dos décadas y las fuerzas revolucionarias y democráticas de las transformaciones han variado sustancialmente, son múltiples y plurifacéticas, pero actúan de manera fragmentada y desarticulada; es decir, con palabras de Lenin, son fuerzas que expresan la conciencia espontánea e incipiente de las masas y que no han trascendido a conciencia política organizada.

Llamamos la atención sobre estos aspectos porque consideramos que el sistema ha emprendido una ofensiva general contra los trabajadores, sus organizaciones sociales y obviamente contra sus organizaciones políticas. Se trata de una ofensiva cultural, ideológica, política, social y económica que apunta a una domesticación total de la población en los parámetros del mercado y la democracia liberal occidental.

Frente a esta situación, las resistencias que emergen requieren sopesar el papel de las condiciones objetivas en la dinámica de los avances y retrocesos de los procesos. En esta dirección es necesario, y hemos insistido, que observemos la perspectiva visible del retorno a una crisis general del capitalismo que no está determinada, como en el pasado reciente, por factores externos, sino por el enorme peso de sus conflictos y contradicciones internas.

Al respecto, la perspectiva de crisis general tiene varias señales, entre ellas, la especulación financiera globalizada, velocidad de rotación del capital de bajo riesgo, mayor centralización de los capitales y la riqueza, incremento exponencial de la pobreza, pérdida de los ritmos de crecimiento con productividad y deterioro de las bases productivas de las sociedades.

Se podría afirmar que estas señales hacen parte del enfoque analítico marxista dogmático, según los contradictores y enemigos de Marx, Engels y Lenin; pero lo cierto es que las mencionadas señales vienen en un proceso de condensación en el que sobresale la creciente volatilidad de los precios de los activos en las bolsas de valores, con un activo como el petróleo que dispara los precios hacia arriba. A ello se agrega el carácter decreciente de existencias de este bien que presiona la conversión del fondo alimentario de la humanidad en fuente de biocombustibles, cuyo uso incrementará pavorosamente los precios de los alimentos y el conflicto en alza entre la sociedad y la naturaleza.

Tanto las señales y los procesos de condensación de la crisis están atravesados, querámoslo o no, por la lógica fundamental del capital globalizado, consistente en la explotación indiscriminada y sin control de la fuerza de trabajo ajeno con el propósito de reducir al máximo los costos de producción dentro de una tendencia a la valorización acelerada del capital que choca no solo con los intereses de los trabajadores, sino con el conjunto de la sociedad que presencia el creciente deterioro de sus condiciones naturales y el sometimiento a unos estados de sumisión total que limitan, coartan, fragmentan y destruyen resistencias que requieren fortalecer su conciencia política para la acción organizada contra el capitalismo.

Nelson Fajardo, VOZ

 
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