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HOMENAJE A BENITO PÉREZ GALDÓS: uno de los más grandes escritores de habla española Imprimir E-Mail
jueves, 01 de mayo de 2008

ImageEl 10 de mayo de 1843 nacía Benito Pérez Galdós en Las Palmas de Gran Canaria, por aquel entonces una ciudad provinciana y despaciosa que despertaba a reivindicaciones sociales y políticas. Fue el menor de los diez hijos de una familia tradicional en que abundaban los militares (su padre, un tío carnal y un tío-abuelo). En ese entorno y en el intelectual del Colegio de San Agustín, excepcional por la solidez de sus principios didácticos y por la calidad de su profesorado, fue formando el joven Benito su carácter, su personalidad y sus aficiones.

En los años de sus estudios de bachillerato, estudiaba, disfrutaba de las sesiones musicales privadas y públicas, de las tertulias ciudadanas, expresaba mediante la pintura y el dibujo impresiones y opiniones, hacía pinitos periodísticos y ensayaba textos literarios. Y el conjunto de estas actividades dejó ya registradas las que serían las notas características de su personalidad y de su escritura: gran capacidad de observación y de intuición; imaginación ágil en un exterior aparentemente retraído y distante; ingeniosidad pronta y oportuna; asombrosa facilidad, de pluma y de lápiz, para expresar atractiva y convincentemente lo observado; destacado sentido del humor; desenfado estilístico; léxico abundante, preciso y propio.

En 1862, tras culminar su Bachillerato, marcha a Madrid con la intención de estudiar Leyes. Consolida allí su formación académica, profesional y personal con las aficiones de siempre: pasear como medio de observación y de conocimiento, asistir a las sesiones artísticas de teatros y museos, consolidar las primicias literarias en el periodismo y en la literatura, afianzar saberes mediante la lectura y la asistencia a cátedras de privilegio; observar, escuchar y anotar en todos los foros: en las tertulias, en la calle... Y vivir los acontecimientos políticos del momento para reflexionar sobre ellos.

Viaja a París con su familia en el 67 y en el 68; y, al regreso de este último viaje, decide quedarse en Madrid atraído por el bullente momento histórico de la revolución septembrina y sintiendo consolidada definitivamente su vocación por la literatura. De modo inmediato quedaría inaugurada su ingente obra literaria: entre La Fontana de Oro (1871) y Santa Juana de Castilla (1918), casi cien títulos de creación y una obra periodística más que sobresaliente.

ImageLa biografía personal de Galdós carece de grandes acontecimientos; arropado siempre el autor por su familia (hermanas, cuñada, sobrinos), su devenir personal se mantuvo siempre ligado a su trayectoria profesional: actividad intensa en Madrid y veraneos en Santander; amores sucesivos (el más llamativo, el que lo ligó a Emilia Pardo Bazán) y una hija de Lorenza Cobián, nacida en 1891; relaciones de amistad estrecha con autores importantes (Pereda y Clarín, en primer lugar; también Ménendez Pelayo, Pardo Bazán, Navarro Ledesma y José Ortega y Munilla, entre otros); viajes frecuentes por toda España y por Europa (a Gran Canaria, en 1894); actividad política destacada en los últimos años de su vida. Recibió importantes reconocimientos en vida (Cruz de la Orden de Carlos III, en 1876; Caballero de la Orden de Isabel la Católica, 1878; Homenaje Nacional en 1883, Académico de la Lengua en 1897) y también, al final de su vida, sonadas decepciones nacidas de su mal entendido anticlericalismo y de su abierto republicanismo: la más sonada, la negación del Nobel, en dos ocasiones.

Mientras, va construyendo su mundo de creación, sin tregua, con asombrosa fertilidad. En los años setenta, dos novelas históricas, veinte títulos de Episodios Nacionales (las dos primera Series, de cinco), y las cuatro novelas «de la primera época», de Doña Perfecta a La familia de León Roch.

La década de los ochenta y los noventa, inaugura con La desheredada (1881) una «segunda manera» de novelar, que supone una nueva conciencia artística y con ella un giro espléndido de su novela. En adelante, su particular entendimiento de la realidad se reflejará a través de situaciones novelescas conflictivas (ahí lo histórico y lo social). Para ello necesitará explorar novedades técnicas que ensaya espléndidamente, título a título. Publica en esos años veintidós novelas que van marcando los pasos estéticos del mejor realismo español, del contagio naturalista a los espiritualismos del fin del siglo, con hitos tan significativos como El amigo Manso, La de Bringas, Fortunata y Jacinta, Ángel Guerra, Tristana, las novelas de Torquemada, o Misericordia, entre otros.

En 1892 inaugura con Realidad su carrera de dramaturgo, como autor y como director de teatro. Llevará a las tablas 21 estrenos entre esa fecha y 1918. Algunos de ellos son versiones teatrales de títulos novelescos: Realidad, La loca de la casa, Gerona, El abuelo, Casandra, etc., otros responden a dramatizaciones nuevas: La de San Quintín, Voluntad, Alma y vida, Mariucha, Alceste, etc. Es el galdosiano un «teatro de ideas», en consonancia perfecta con el de su tiempo. Enero de 1901 conoce la apoteosis teatral del ya eximio novelista con el estreno de Electra, una obra que despertó enorme expectación y hasta conmoción y cuya fuerte polémica deparó al autor grandes adhesiones y no menos grandes aborrecimientos, que pagaría. Mientras, desde 1898 había proseguido la redacción de las tres últimas series de los Episodios nacionales, rematando así, hasta llegar al episodio 46, su monumental novela histórica, que supone, en su conjunto, un ejercicio literario de introspección en la realidad, las significaciones y la trascendencia de los hechos históricos, concebido éste desde un demostrado interés personal por la Historia y su poder de magisterio.

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Galdos en un mitin republicano (1912)
1907 es el año de su elección como Diputado Republicano a Cortes por Madrid, en el centro de una actividad política que será muy activa en los años siguientes. Verá triunfar su candidatura Republicano-socialista con Pablo Iglesias en 1910.

Puede considerarse 1911 como el año del inicio de su decrepitud física. Una operación de cataratas (la segunda) en 1912 coincide con el primer intento fallido de concesión del Premio Nobel. En 1919 Madrid, por suscripción popular, le erige un monumento en El Retiro; y en Madrid fallece casi un año después, el 4 de enero de 1920, entre el calor del pueblo madrileño y la frialdad de los círculos oficiales.

Significación y alcance de su obra

Correspondió a Galdós renovar la novela española de su tiempo. A lo largo de la primera mitad del siglo XIX, la novela había ido afirmándose como género literario relevante. Los temas de asunto social, sentimental o de aventuras (también los asuntos de evocación histórica, al calor del Romanticismo) dominaban el naciente mercado, que contaba como soporte con la facilidad de las ediciones por entregas y de los folletines en la prensa.Y fue afirmándose como género preferido por un público cada vez más amplio que buscaba en él distensión y entretenimiento, pero también destacó como vehículo de singular eficacia para la difusión de las ideas de libertad y progreso que la época demandaba. Pero faltaba consistencia, y escaseaba la calidad; así lo manifestó en la prensa el joven Galdós de 1865: «En España el movimiento literario no se parece en nada al del vecino imperio (…) Salvo honrosas excepciones, las obras publicadas no merecen sino el olvido...». Su primera publicación, La Fontana de Oro, significó el primer paso de un panorama novelístico renovado que llegaría a ser espléndido. En adelante, marcaría Pérez Galdós con el suceder de sus creaciones el desarrollo de la novela española de su época: allí, sin olvidar los sedimentos románticos, se reflejaron los distintos momentos estéticos del realismo español y la asimilación en esa novela de las tendencias espiritualistas y simbolistas que marcarán la literatura del final del siglo y que abrirán las transformaciones de la novela del siglo XX, hasta hoy. Su teatro, una vocación temprana y perenne del autor, se expresó como aquel de ideas de su tiempo cuyo dramatismo solía quedar a ellas supeditado.

Pérez Galdós es considerado hoy, junto a Cervantes, el mejor novelista español de todos los tiempos. Ninguna otra obra del realismo español supera a la suya en extensión, en variedad, en significación y en validez. Ahí están los textos, explícitos y elocuentes; textos de validez universal y de vigencia perenne. Lejos han ido quedando los anatemas partidistas sobre el realismo español en general y sobre Galdós en particular, surgidos por razones políticas o sociales; a pesar de todo, su nombre ha llegado a ser emblemático de un creador cuyo interés crece con el tiempo.

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Benito Pérez Galdós presidiendo la manifestación anticlerical de Madrid

 


 

HOMENAJE A BENITO PÉREZ GALDÓS

Así como de la noche nace el claro del día, de la opresión nace la libertad. (Benito Pérez Galdós)

El Homenaje a Benito Pérez Galdós se enmarca en la serie de producciones que desde hace cinco años realiza el Centro de la Cultura Popular Canaria, con el objetivo de contribuir al conocimiento y la divulgación de la vida y la obra de los más relevantes creadores de Canarias.

Estas producciones concentran cada año su atención en la figura que se haya elegido para protagonizar el Día de las Letras Canarias, al cual a su vez, se dedica la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria.

Este año, el Día de las Letras Canarias ha honrado la memoria de Benito Pérez Galdós, que, para orgullo de todos los canarios, está considerado junto con Cervantes, las cumbres mundiales de la literatura en habla castellana.

En años anteriores se han realizado homenajes a: Viera y Clavijo, Cairasco de Figueroa y Antonio de Viana, Pedro García Cabrera. El CCPC también ha realizado producciones artísticas de este carácter que han recorrido todo el Archipiélago a otras figuras tales como Félix Casanova, Pedro Lezcano, Agustín Millares, Emeterio Gutiérrez Albelo... Estos homenajes han recorrido diferentes rincones de las islas, en general, en el marco de las Ferias del Libro insulares.

En el Homenaje a Galdós se mezclan la divulgación de la vida y la obra del insigne canario, con las lecturas de una antología de los textos más significados del autor, que son protagonizadas por Antonio Abdo y Pilar Rey, destacadas figuras del teatro canario, y en cuya biografía figuran diversos premios nacionales de teatro.

La parte musical, basada en general, en textos de grandes figuras de la poesía canaria, corre a cargo de Mari Carmen Mulet, que, como todos saben, está considerada como una de las más grandes voces de la canción canaria de todos los tiempos.

La proyección de la vida y de la obra de Galdós corresponde en esta ocasión a varios de los máximos especialistas de su obra: Rafael Fernández (Profesor Universitario), Elisa Hurtado de Mendoza y María Eugenia de la Nuez Bird (Casa Museo Pérez Galdós).

Todo el espectáculo está complementado con cientos de imágenes que hacen un exhaustivo recorrido gráfico y documental de la obra de Galdós.

 

 
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