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El escritor Premio Canarias Rafael Arozarena, autor de la célebre novela Mararía, ofrece hoy jueves en La Laguna un recital poético. Será a las 20:30 horas en la Sala San Borondón (esquina de las calles Daute y Cruz de Candelaria, junto a la estación de guaguas de La Laguna). El acto se enmarca en la Semana del Libro Canario organizada por el Centro de la Cultura Popular Canaria.
RAFAEL AROZARENA Rafael Arozarena nació en Santa Cruz de Tenerife el 4 de abril de 1923. Después de sus primeros años escolares inicia los estudios de Bachillerato en 1935. Tiene como profesor de literatura al poeta y quien fuera uno de los redactores de Gaceta de Arte, Agustín Espinosa. En el año 1947 se traslada a Lanzarote y en 1950 fija su residencia en Santa Cruz de Tenerife. En los años de la posguerra, Canarias muestra y padece una deprimente situación sociocultural que se prolongará por la década de los cincuenta. Los escritores se hallan sometidos a las penosas circunstancias del momento hasta el punto de que algunos críticos los han reunido bajo las elocuentes expresiones de Generación del bache o Generación escachada. Rafael Arozarena queda incluido en ese conjunto, y conforma, además, junto a Isaac de Vega, Antonio Bermejo y José Antonio Padrón, el grupo fetasiano. La revista Mensaje publica las primeras muestras poéticas de Rafael Arozarena. Algunos de esos poemas serán incluidos en el libro Romancero Canario (1946). Con la breve colección de romances A la sombra de los cuervos, recurre en 1947 al modelo anterior. Será Alto crecen los cardos (1956) el libro que apunte una personal concepción poética; la prosigue con Aprisa cantan los gallos (1964). Estas dos últimas publicaciones se definen por un comedido tono existencial y corresponden a un estilo poético que contrasta con los poemarios que se publicarán a partir de la década de los setenta. En El ómnibus pintado con cerezas (1971) se mantiene el tema existencial aunque conducido por una escritura surrealista. El poeta retorna a la isla con su siguiente entrega, Silbato de tinta amarilla (1977); el lenguaje no puede controlar el caótico territorio y, como consecuencia, hay un abandono de la escritura normativa. Con Desfile otoñal de los obispos licenciosos (1985) se confirmará la distancia que el poeta pone en relación con todo aquello que se constituya en un valor tasado por la sociedad. Le sigue el poemario de 1989, Amor de la mora siete. Fetasian sky (2003) en el que proyecta las imágenes que brotan de una isla indigente en mitos propios y que se halla sujeta a una pobre historia. De ahí la reinvención o la asunción de mitos universales que le procuren expresar la magnificación de la insularidad. Coral polinésica se halla incluido como un poemario autónomo en Poesía completa (2004). Si analizamos su lírica en el conjunto del grupo de poetas canarios de la década de 1940 al que pertenece, como ha señalado la crítica, aquella se halla alejada de la estética de poetas distantes y distintos entre sí como Carlos Pinto, Manuel Castañeda o Julio Tovar, pues es cierto que su escritura está plagada de imágenes sorprendentes –en algunos casos presenta deslumbrantes hallazgos metafóricos–, cercana, desde luego, a las experiencias vanguardistas del siglo XX, pues como él mismo apunta, y recuerda Sebastián de la Nuez en Poesía canaria (1940-1984), su obra poética llena «los vasos un tanto huecos del surrealismo y la escritura automática». En el año 2006 recopila toda su producción literaria en Obra Completa. Rafael Arozarena ha destacado sobremanera en el marco de la poesía contemporánea. Y aun cuando su producción poética pudiera estimarse cuantitativamente superior, este autor no abandona la prosa y se ha situado como un novelista fundamental en el panorama narrativo de Canarias en la segunda mitad del siglo XX. La novela Mararía, que fue finalista del premio Noguer, se publica en el año 1973, una fecha en la que se estaba desenvolviendo el llamado boom de la nueva narrativa canaria. Rafael Arozarena plasmará en Mararía una atmósfera mágica y misteriosa. Con ello no se quiebra la realidad sino que la expande. El autor ha percibido y se ha sumido en un reconocible mundo rural. Ese espacio determina que el mundo en cuestión sea comunicado con lenguaje y procedimientos realistas y propios de la literatura popular. Obra de gran repercusión en la sociedad canaria, es de las pocas que han tenido una proyección más allá de lo estrictamente literario, pues se ha llevado al cine, se ha traducido, etc. El realismo mágico de Mararía, aun cuando el factor predominante sea la imaginación y la expresión poética, levanta sus particulares fundamentos. No corresponden a lo que desplegará años después en su siguiente novela, Cerveza de grano rojo; una novela urbana con más reelaborado y riguroso estilo. Este libro, publicado en 1984, pasa a vuelapluma por la guerra civil y se enfrasca en pincelar detalles de la inmediata y dura posguerra de la década de los cuarenta. Ofrece un cúmulo de ideas, de referencias sociales y existenciales, culturales y estéticas. Se aproxima a la novela de artista. Penetra en los misterios del arte y de los estados de desasosiego e incertidumbre de quienes asumen y se sumen en la creación. En la producción narrativa de Rafael Arozarena se hallan comprendidas también dos novelas cortas: La garza y la violeta (1996) y Fantasmas y tulipanes (1998). Una y otra mantienen los rasgos que definieran la poética narrativa de sus otros libros mayores. Muestra en todo caso su recurrente plan narrativo: infundir a lo real la conveniente carga de misterio. En el transcurso de 1948 a 1960, Rafael Arozarena irá publicando en el periódico tinerfeño La Tarde una decena de cuentos que se sitúan en una zona de clara comunicación; una década más tarde publica en revistas y antologías una serie de cuentos que se encuadrarán en órbita distinta y más renovadora; realiza la recopilación de una y otra serie en el libro Cuentos (2003). Cuenta, además, con la novelita o relato infantil, El barco de los sueños (2004) así como tres cuentos infantiles reunidos bajo el título El dueño del arco iris (2003). En 1988 se le concede el Premio Canarias de Literatura. Forma parte como miembro honorario de la Academia Canaria de la Lengua. En su larga trayectoria literaria, la obra de Rafael Arozarena ha sido objeto de estudios muy diversos, desde el ensayo literario hasta el estudio académico. Asimismo el interés por sus poemas y narraciones cortas y novelas, han permitido la reimpresión de ciertos títulos y su inclusión en diversas antologías. |