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La resurrección de un abrazo PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 09 de abril de 2008

Un joven vecino de La Laguna de tan sólo 16 años, Javier Benazco García, nos ha hecho llegar este bello relato, titulado "La resurreción de un abrazo", mediante el cual nos ofrece su particular vision sobre la paz y la guerra.

Javier Benazco García.-

La resurrección de un abrazo

Había una vez en todo el mundo, un ser, todo bondad, amor, espiritualidad, que hacía la vida más bella, llamado PAZ. Lograba que los humanos fueran gente civilizada, sintieran aprecio por los demás; hacía que cada pueblo aceptase a otro de distinta religión, etnia, lugar etc.

Pero un día, cuando reinaba la tranquilidad empezó a brotar un ciclón, llamado GUERRA que rompió la estabilidad de la tierra.

El odio, la envidia, el desamor, la esclavitud, la opresión etc. empezaron a entrar en el corazón humano y PAZ dueña en aquel entonces de ellos entro en una profunda depresión, nadie la quería ni recordaba.

Cada día que pasaba se iba deteriorando, caía cada vez más en el olvido, ya no era feliz. Decidió trasladarse a una cueva cuyo lugar solo ella conocía. Le quedaba un hilo de vida.

Pero un día, un rayo de sol la iluminó, sintió que era una señal, resurgió, se cargo de fuerza y deseó desde lo más prefundo de su ser que debía de cambiar al mundo, su única meta era que la paz reinase en el planeta hostil en el que se encontraba y que cada habitante pudiera disfrutar de cualquier momento de esta bonita vida.

Antes de partir hacia a la aventura de conquistar el mundo, todos los buenos sentimientos se congregaron, allí estaba, el Amor, la Fe, el Triunfo, la Belleza, la Libertad etc. y le dieron una parte de su ser a PAZ.

Durante su viaje para lograr el territorio perdido, PAZ, quedaba horrorizada, lo que veía no tenía nombre: cadáveres tirados en el suelo, mujeres maltratadas, niños llorando, oía continuamente bombas en Oriente Medio, veía como el hambre era el principal asesino junto al SIDA en África etc.  Sintió que sus fuerzas quebraban, que no resistiría. Quiso volver al sueño profundo de su cueva perdida.

Pero recordó que sus amigos, los sentimientos, le habían dado su confianza y por eso no les podía fallar, así que intentó buscar algunos aliados.

Tras varios días de intensa búsqueda, de sol a sol, decidió ir en busca de su amiga la Amistad, en busca de su vecina la Bondad, en busca de su hermana la Cordura, en busca de todas aquellas que ella recordaba cuando reinaba la tranquilidad. PAZ habló con ellas y sin pensarlo partieron.

Era un día  brillante, luminoso, el sol sonreía de una forma especial, estaban tan alegres que no se dieron cuenta de que detrás de aquella sombra el brillo desaparecía; no se fijaron que detrás se escondía GUERRA. El lugar era oscuro, frío, solo se oían bombas, gritos, metralletas etc. Aquí la guerra se sentía segura, nadie la podía desbancar, su poder era supremo y parecía que esta mala pesadilla nunca acabaría.

PAZ estaba asustada, un trueno, mientras corría para esconderse, dormir y no despertar más, la hirió. GUERRA había hecho que se quedara sin fuerzas, tanto físicas como mentales, se sentía ganadora. Lo celebró con mil muertos más, infinidad de heridos y logrando que nuevos países se aliaran a ella, ya nadie era consiente de sus actos, ella era la reina.

Los aliados de PAZ no querían salir derrotadas, así que volvieron a levantarla e idearon un plan para destruir a GUERRA.

Cuando vieron que GUERRA se encontraba celebrando su supremacía corrieron un largo velo blanco por toda la tierra, ocasionando que hombres y mujeres se fundieran en un fuerte abrazo, un abrazo tan intenso que GUERRA se ahogó en lo más profundo del olvido, un abrazo tan perfecto que trasmitió a todos los seres de esta bella tierra un poquito de PAZ, un pellizco de AMOR, una dosis de FE, una inmensa BELLEZA, un suspiro de LIBERTAD, ocasionando así el triunfo de PAZ sobre GUERRA.

Así ha terminado este sueño que PAZ  ha buscado desde que fue derrotada, el sueño que todos deberíamos de tener  presente. 

Javier Benazco García

 

 
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