|
Antonio Hernández Lobo.- En los últimos años se ha teorizado mucho sobre lo que es y lo que no es participación. Porque confinar la participación democrática en el acto -importante, no lo vamos a negar-, de depositar un voto cada equis años en función de las diferentes consultas electorales es, a primera vista, sospechoso.
Semejante idea de limitar la participación de los y las ciudadanas a tan pequeño redil, por más que se llame urna y sea de cristal, se nos antoja no saber o, lo que es peor, no querer dar a la participación social su verdadera dimensión. Y esta actitud no sólo es censurable desde un punto de vista ético, sino que supone una pésima gestión al desdeñar su enorme potencial creativo para la construcción de una sociedad mejor, ni más, ni menos. Pero es que además el neoliberalismo campea a sus anchas, la opulencia desmoviliza y un individualismo creciente, agudizado por el excesivo consumo, nos avoca a unas malas prácticas que no son el mejor abono para que puedan germinar las utopías y las ilusiones. Pero quizás precisamente por todos estos motivos sea más necesario que nunca retomar de nuevo la bandera de la participación social. Y esas ilusiones son con las que nace esta nueva asociación cívica en la ciudad de Telde. Es ilusionante también para mí poder presidir esta nueva junta directiva después del magnífico trabajo realizado por la gestora saliente. Esta junta directiva que me honra presidir esta formada por ciudadanos preocupados por un Telde capaz de afrontar los retos que se avecinan en esta recién estrenada centuria. Se trata de una asociación pionera, en cuanto que pretende detectar necesidades y llegar a ellas antes de que las administraciones tomen conciencia de su existencia y de que otras formas de participación las asuman como propias; quiere ser vanguardista, porque siempre estará abierta al debate y al consenso de los grandes temas que nos preocupan; será crítica, ya sólo con su presencia cuestiona y sensibiliza pero, además, elevará la voz cuando tenga que hacerlo reivindicando y poniendo en marcha soluciones; y si acaso lo más importante, quiere ser participación en estado puro, se trata de la democracia participativa, es decir, el germen de toda participación. Y como proyecto nuevo, estará abierta a la participación de cuantos ciudadanos y ciudadanas de este municipio quieran un mejor futuro para el Telde del nuevo siglo. La única condición que pondremos será la ilusión y el optimismo. Queremos plantear y resolver el tipo de ciudad que deseamos, las infraestructuras que necesitamos para ser una ciudad conectada y moderna; aprovechar el potencial cultural y patrimonial de crecimiento y bienestar; los servicios que debe ofrecer nuestra ciudad para afrontar las nuevas necesidades sociales; garantizar el acceso a la vivienda, a la educación, a la cultura y a un empleo digno a todos los ciudadanos; el mantenimiento y el fomento de la competitividad de nuestra industria. Con todo ello, trabajaremos por un nuevo concepto de ciudadanía, donde Telde sea ese lugar no idílico donde el compromiso cívico y la participación democrática vayan de la mano. El debate emanará de los ciudadanos y los agentes sociales, donde nos interesarán todas las propuestas y opiniones a fin de lograr el objetivo marcado. Es decir, pretendemos generar todas las sinergias posibles que contribuyan a lograr las condiciones para que Telde se convierta en la gran ciudad de los ciudadanos y de las ciudadanas que todos deseamos. Ciudadanía a la que le damos la bienvenida a este proyecto cívico formado por hombres y mujeres confiados en un futuro alentador para esta gran ciudad. Antonio Hernández Lobo es Presidente de la Asociación Plan Estratégico Ciudad de Telde |