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Continúa el Ciclo de “Cine Europeo” en La Laguna. El próximo viernes 28 de marzo, a las 20:30 horas la Cinemateca San Borondón (esquina de las calles Daute y Cruz de Candelaria) proyecta la aclamada película “Hiroshima, mon amour” del director francés Alain Resnais, considerada por muchos como una de las primeras películas de la “nouvelle vague”. En esta película queda patente la que será preocupación básica de Resnais a lo largo de toda su obra: el pasado, la memoria y el olvido. Los descomunales estragos de la guerra quedan impresos para siempre en la memoria de los supervivientes. La entrada será gratuita.
A Resnais le encargaron un documental sobre el bombardeo de Hiroshima, pero tras conocer toda la filmografía existente, optó por la ficción. En su ópera prima, catalogada después como un clásico del cine europeo, no dudó en insertar imágenes reales. Le encargó el guión a la escritora Margarite Duras, para narrar la relación, en el escenario de la devastada Hiroshima, entre una joven actriz francesa traumatizada por su pasado en la Francia de la II Guerra Mundial, y un japonés que tratará de ayudarla a rescatar su perdida capacidad de sentir. El filósofo José Antonio Marina describe cómo Resnais indicó a Margarite Duras que quería dos acciones distintas en dos períodos distintos. En la película hay dos ciudades y dos recuerdos. La Hiroshima abrasada y el Nevers de la ocupación nazi. Y dos historias de amor. Una en pasado y otra en el presente.
FICHA ARTÍSTICA
Título original: Hiroshima, mon amour
País y año: Francia, 1959
Director: Alain Resnais
Guionistas: Margarite Duras
Música: Georges Delerue y Giovanni Fusco
Género: Drama
Fotografía: Sacha Vierny y Takahashi Michio
Reparto: Emmanuelle Riva, Eiji Okada, Bernard Fresson, Stella Dassas, Pierre Barbaud
Duración: 88 minutos
"La novedad del lenguaje cinematográfico utilizado pudo hacer pensar a muchos que la película no superaría los estrechos límites del público especializado. Sin embargo, no fue así. Desde su proyección en el Festival de Cannes de aquel año (fuera de concurso, puesto que había sido eliminado de la competición «por razones diplomáticas»), Hiroshima, mon amour cautivó a un público masivo, sensibilizado inmediatamente por la inteligencia de sus imágenes. Eran los años de la irrupción de la nouvelle vague y quizá los espectadores confiaban ya en encontrar siempre películas «distintas». No obstante, Resnais estuvo desvinculado del movimiento; si bien su instinto cinematográfico podía coincidir en cierto modo con las libertades formales propuestas por Godard, Truffaut o Chabrol, su compromiso político, en cambio, le diferenciaba notablemente de sus compañeros de generación en aquellos años."
DIARIO "EL PAÍS" |